
Indignada, con algo de desesperación, Irene Busniuk posteó en su muro de Facebook la imagen de la cara de su hija Natalia De Magistra, 36 años de edad, cirujana. "Estoy pensando en lo desprotegidas que estamos todas", comentó. La imagen era elocuente: Natalia estaba totalmente ensangrentada, su boca hinchada, su nariz goteando rojo.
La imagen fue posteada el sábado 15 por la tarde. Para esas horas, Natalia estaba internada en la clínica Zabala de Belgrano, recibiría el alta recién el domingo por la mañana. "Traumatismo de cráneo", dijo el diagnóstico inicial. Ese sábado por la madrugada, Natalia salió de una reunión de colegas en la calle Río de Janeiro al 500, barrio de Caballito, cuando un hombre la sorprendió por detrás y comenzó a golpearla.
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"La noqueó", cuenta Busniuk a Infobae: "Comenzó a darle en las costillas con las rodillas, a tirarle del pelo, arrancárselo de la cabeza". Irene encontró cabellos de su hija hasta en el pasamanos del baño de la habitación de la clínica Zabala. No le robó, no la abusó sexualmente. Simplemente la golpeó hasta la inconsciencia. Irene compartió otra imagen después del primer post en donde se la ve a su hija en la cama del hospital, con sangre que caía de su nariz.
El hombre, todavía desconocido, huyó tras el ataque. No fue la única mujer que golpeó esa noche: segundos antes sobre la calle Río de Janeiro, el atacante misterioso golpeó a otra, un ama de casa de 22 años, vecina de San Cristóbal que justo pasaba por el lugar, un raid de furia de apenas minutos de duración.
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Ambas coincidieron horas después en la Comisaría 6A de la Policía de la Ciudad para denunciar las agresiones que sufrieron. Hoy, el expediente por lesiones está en manos de la Fiscalía N°26 a cargo del doctor Patricio Lugones.

Por lo pronto, hay con qué empezar. La primera víctima, que recibió un puñetazo en la cara, dio una descripción del atacante, según apuntaron fuentes policiales a Infobae: 1,65 metros de estatura, barba candado, camisa negra, pantalón blanco. Curiosamente, iba descalzo.
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Irene Busniuk continúa: "Mi hija está bien, está viva porque Dios es grande, la historia sería otra. Este criminal salvaje, misógino, salió de una madre y no puede hacer esto. Es un cobarde, amparándose en la oscuridad la atacó, ni sabemos quién es. ¿Y si mi hija estaba embarazada? ¿Si le pegaba y quedaba ahí seca? ¿Muerta?".

A pesar del traumatismo de cráneo, las tomografías a De Magistra no revelaron mayores daños. Hoy, la víctima del golpeador de mujeres teme salir sola de noche, todavía tiene hematomas visibles en la cara y en el pecho. Una psiquiatra en el Zabala le recomendó un tratamiento.
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