
Entre tantas otras cábalas y rituales que empezaron a circular durante los momentos más álgidos para la Selección nacional en el último Mundial de Fútbol, apareció una estampita familiar para quienes se mueven dentro del ambiente del espectáculo. Era una que mostraba al recordado maestro Osvaldo Pugliese, con la camiseta alternativa con la que la “scaloneta” venció al equipo de Inglaterra con Lionel Messi a la cabeza y levantando su puño como lo hiciera Diego Maradona en la contienda del ‘86. “Pugliese, Pugliese, Pugliese”, rezaba el texto fileteado que acompañaba la imagen. Y, debajo, la frase: “Fuerza Argentina”.
El creador de La Yumba, fallecido el 25 de julio de 1995, nunca se enteró. Pero, más allá de la enorme obra que dejó como legado, se convirtió en parte de la mística porteña. Es que sus colegas lo consagraron como “patrono de los músicos”. Y lo invocan como si se tratara de un amuleto de la suerte. Algo que, según los que pudieron conocerlo, le hubiera encantado porque era un hombre alegre. Y, créase o no, así como en los recitales, en el partido contra los ingleses su energía funcionó.
PUBLICIDAD

Más allá de cualquier creencia popular, la realidad es que don Osvaldo fue uno de los más grandes músicos y compositores de la Argentina. No solo se ganó el respeto por su trabajo artístico, sino también por su compromiso social, ya que impulsó la creación del Sindicato Argentino de Músicos. También, estuvo afiliado al Partido Comunista, por lo que fue censurado y hasta llegó a pasar tiempo en la cárcel en más de una oportunidad.
Había nacido el 2 de diciembre de 1905 en el barrio porteño de Villa Crespo. Mamó la música desde la cuna gracias a su padre, Adolfo, quien tocaba la flauta en la Orquesta Pocholo. De hecho, con apenas 15 años, se unió al bandoneonista Domingo Faillac y al violinista Alfredo Ferrito, para formar un trío con el que debutó en un bar de poca monta y escasa higiene al que los parroquianos habían bautizado con el nombre de Café de la Chancha.
PUBLICIDAD
Su primer piano fue un Fröster alemán y se lo compraron en el año 1922. Entonces comenzó a tomar clases con el maestro Vicente Scaramuzza. Pasó por los conjuntos de Francisca Cruz Bernardo alias Paquita, Enrique Pollet, Roberto Firpo y Pedro Maffia hasta que, finalmente, logró formar su propia orquesta aunque no sin altibajos. Tuvo momentos en los que pensó que no iba a poder vivir de la música. Y, en una oportunidad, hasta se vio obligado a vender sus instrumentos para poder regresar de una gira. En 1936, empezó a cosechar los frutos de su trabajo. Fue cuando se puso a dirigir un sexteto formado por Alfredo Calabró, Juan Abelardo Fernández, Marcos Madrigal, Rolando Curzel, Juan Pedro Potenza y Aniceto Rossi, con el que debutó en el café Germinal de la calle Corrientes.

El resto es historia conocida. El 11 de agosto de 1939 presentó su propia orquesta en el café El Nacional, junto a Enrique Alessio, Osvaldo Ruggiero y Eduardo Raimundo Armengol en bandoneones, Enrique Camerano, Julio Carrasco y Jaime Tursky en violines; Aniceto Rossi en contrabajo y, como cantor, Amadeo Mandarino. Y, con algunos cambios en sus integrantes pero su infaltable presencia en el piano, siguió actuando junto a ella a lo largo de más de cinco décadas.
PUBLICIDAD
Pugliese compuso más de 150 temas, algunos muy famosos como Recuerdo, La Beba, Negracha, Malandraca y La yumba, que marcó un antes y un después en el género. Además, grabó más de 600 temas de otros autores. Contó en su orquesta con voces como las de Roberto Beltrán, Roberto Chanel, Alberto Morán, desde 1944, Jorge Vidal, Jorge Maciel, Miguel Montero, Ricardo Medina, Alfredo Belusi, Adrián Guida y Abel Córdoba. Logró tal prestigio que, cuando cumplió los 80 años, fue homenajeado ni más ni menos que en el Teatro Colón.

Osvaldo se casó dos veces. En 1936 con María Concepción Florio, con quien tuvo a su hija Lucela Delma, más conocida como La Beba. Y, tras enviudar, en 1971 contrajo enlace con Lydia Elman, quien lo acompañó hasta el final de sus días. Desde entonces, la encargada de seguir adelante con su legado pero de una manera particular es su nieta Carla. “La tradición pasa de mano en mano, de generación en generación y de garganta en garganta”, dice la creadora de Ojos Verdes Cerrados en diálogo con Infobae.
PUBLICIDAD
Lo explica: “El legado no es repetir la fórmula. El legado es tener el coraje de ser original. Y los cuatro Pugliese somos auténticos. Desde el primero, mi bisabuelo que tocaba la flauta traversa cuando el tango recién se estaba creando. Es decir que, antes que él no lo había hecho nadie y ese fue ‘el sonido’ de la guardia vieja. Después vino mi abuelo, que se crio con la orquesta Pocholo. Él inventó la otra fórmula, porque primero tomó Recuerdo y después llegó a La Yumba, con la que impuso un nuevo ritmo en el tango. Y más tarde apareció mi vieja, que estudió música clásica con Scaramuzza y daba conciertos, pero luego llevó el piano del tango a una expresión mucho más exquisita que fue con la que yo me crie”.

Carla, que se estará presentando con La Pugliese Trío el 7 de agosto a las 20 horas en Teatro Sergio Souza, el 16 de agosto a las 20 en Casa Brandon y el 22 de agosto a las 21 h en el Teatro Doble-T de la ciudad de La Plata, reconoce la influencia de sus ancestros en su vocación. “Yo me crie estudiando música clásica en piano y, después, agarré el bandoneón. Pero, además de tocar los dos instrumentos al mismo tiempo, en vivo, tengo un fraseo muy particular. Hago muchas formaciones, ya que todos los artistas pueden subirse al escenario a cantar un ‘tangazo’ conmigo en cualquier pueblo adonde voy. Y también soy compositora. Así que me siento feliz de poder continuar con el legado de mi familia de esta manera”, concluye.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
De la distinción de Perón al exilio: la vida de Lola Membrives, la diva que impulsó el teatro español en la Argentina
Nació en Buenos Aires, hija de inmigrantes españoles, y se formó como artista en España. Amiga de Federico García Lorca, fue una figura clave en la difusión del teatro español en la Argentina y construyó un puente cultural entre ambos países

Abandonó la escuela para limpiar pisos y terminó convirtiéndose en la mejor artista de góspel del mundo: el camino de Mahalia Jackson
La Reina del Góspel nació el 26 de octubre de 1911 en Nueva Orleans y contruyó una carrera internacional sin alejarse jamás de la música religiosa y trabajando activamente en favor de los movimientos civiles

Virgilio Expósito: su rol destacado en la generación tanguera del 40 y sus opiniones polémicas sobre Gardel y Serrat
El pianista y compositor, creador de obras legendarias como “Maquillaje” y “Naranjo en Flor”, falleció el 25 de octubre de 1997 a los 73 años

Cátulo Castillo, “el poeta del tango”: la profundidad de sus letras, su cercanía con Juan Domingo Perón y su amor por los animales
El letrista, autor de “Tinta Roja” y “La última curda” entre otras emblemáticas piezas, falleció el 19 de octubre de 1975 a los 69 años. En su historia se repartieron décadas de luchas, prohibiciones y una obra que nadie pudo borrar

Alicia Alonso: la bailarina que no necesitaba de sus ojos para ver porque tenía a sus pies para volar
La artista cubana falleció el 17 de octubre de 2019, a los 98 años. Fue la creadora del Ballet Nacional de Cuba y, aunque había perdido gran parte de su visión, logró posicionar la danza clásica de su tierra a nivel internacional



