
Cristian Airala, un soldado argentino de 27 años que luchaba como mercenario en una unidad de asalto del Ejército de Ucrania, murió durante un ataque ruso con drones y misiles en la región fronteriza de Járkov, al este del país europeo.
El ataque, ocurrido en medio de condiciones extremas que incluían temperaturas de hasta 30 grados bajo cero, no fue aislado. Junto a Airala, murieron también dos combatientes colombianos del mismo grupo de asalto.
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Según relataron combatientes que compartían unidad con Airala, el grupo avanzaba hacia una zona de combates cuando fue detectado y atacado primero por drones y luego por una ofensiva más amplia con misiles.

Uno de sus compañeros describió que las bajas se produjeron de inmediato, señalando que “el hostigamiento con drones seguido de misiles se volvió habitual en esa región”. En estas unidades de asalto, integradas por mercenarios que perciben una paga mensual cercana a los 3.500 dólares, se agrupan voluntarios de diversas nacionalidades latinoamericanas, incluidos paraguayos, colombianos y brasileños, además de argentinos.
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Airala empleaba el nombre de guerra “Machete” y tenía experiencia previa como voluntario en el Ejército Argentino, donde se había formado además como instructor de tiro, conforme a lo aportado por su entorno y compañeros.
Los otros tres soldados argentinos muertos en combate
El 30 de octubre pasado se conoció que tres ciudadanos argentinos murieron en el campo de batalla luego de ser atacados por un drone ruso cuando se encontraban en una misión en el frente de batalla.
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De acuerdo a lo que pudo confirmar Infobae a partir de fuentes gubernamentales, los tres combatientes fueron identificados como José Adrián Gallardo de 53 años, Mariano Franco de 47 y el menor de ellos, Ariel Achor de 25 años. Todos se habían unido a las tropas de Volodímir Zelenski dos meses atrás.
Durante su primera misión en el frente de batalla, en la región de Sumy, en la frontera con Rusia, los argentinos fueron detectados y atacados por drones de las tropas rusas. La emboscada se dio hace tres semanas y en plena retirada, murieron producto de la explosión de una mina.
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Asimismo, las mismas fuentes confirmaron que ninguno de los efectivos tenía formación del Ejército Argentino ni habían integrado sus filas, sino que eran contratados, aquellos a los que se denomina “mercenarios”.
Los perfiles de los tres ciudadanos muestran trayectorias diversas y orígenes marcados por el esfuerzo laboral. Mariano Alberto Franco es oriundo de Mariano Acosta, en el partido de Merlo, y era padre de dos hijos: una joven de 20 años y un joven de 23. Además, trabajaba como empleado ferroviario y, según informaron algunos medios, también practicaba artes marciales.
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En sus redes sociales, se mostró muy activo durante su estadía en el frente, donde compartió imágenes y videos sobre cómo era el día a día de los soldados. Este hombre de 53 años decidió ponerse “Sisu” como alias. Incluso, en una de las publicaciones que compartió, se lo puede ver a Franco con la vestimenta que tiene una bandera argentina en el pecho, portando un fusil y con la leyenda "Viva la libertad carajo", la frase de cabecera que utiliza el presidente Javier Milei.
Por su parte, Ariel Hernán Achor, era de Merlo y, justamente, decidió tomar ese nombre como alias en las fuerzas ucranianas. Su historial muestra un único empleo formal como operario en una fábrica de muebles.
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El tercero, José Adrián Gallardo, vivía en Villa María, en la provincia de Córdoba, y era padre de una hija de 26 años. En los registros laborales, aparece vinculado al rubro de mensajería en una cooperativa local y se desempeñó a lo largo de su vida en empresas agropecuarias, una fábrica metalúrgica y en el comercio minorista.

Gallardo, alias “Rogy”, también se mostró muy activo en sus redes sociales y compartió varias imágenes de cómo era el día a día. En una de las publicaciones que compartió a través de Threads, se puede observar cómo era el lugar donde dormían y que compartían con otros soldados.
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El operativo militar que culminó con la muerte de los argentinos fue detallado por el jefe de la administración militar de la zona, Oleg Grigorov, quien sostuvo que durante el ataque el Ejército que responde a Vladimir Putin desplegó “decenas de lanzamientos de drones y bombas aéreas guiadas”. La ofensiva fue contundente y el impacto alcanzó también a prisioneros de guerra rusos que permanecían en la región en manos de las fuerzas ucranianas.

Las muertes de Gallardo, Franco y Achor se suman al fallecimiento de Emmanuel Vilte, otro ciudadano argentino que se incorporó al ejército ucraniano desde 2022. Vilte, de 39 años, perdió la vida en julio en la ciudad de Pokrovsk luego de ser blanco de un dron Shahed, de origen iraní adaptado para usos militares por las fuerzas rusas. Su caso se conoció entre los voluntarios extranjeros como el primero en involucrar a un latinoamericano caído en el frente de batalla en Ucrania.
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Los argentinos que viajan a Ucrania lo hacen a través de los mecanismos formales de alistamiento en las fuerzas armadas ucranianas y, en la mayoría de los casos, terminan asignados a unidades de asalto, que figuran entre las más expuestas a los ataques en el frente.
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