Antes de ser una destacada directora audiovisual con base en Miami, la argentina Agustina Tafet (37) fue modelo. Sus piernas largas y flacas marchaban sobre la pasarela de Buenos Aires Fashion Week (BAF), en una época de desfiles muy concurridos, diseño de autor y looks modernos. La vida frente a los flashes como modelo no llegó por un deseo concreto, sino por un capricho del destino.
Su historia como top model comenzó a los 16 años tras inscribirse en “Super M” el reality que tenía el manager de modelos Ricardo Piñeiro (quien falleció el 29 de noviembre de 2023). “La típica historia, pero fue así. Acompañé a alguien a anotarse. Me dijo ‘anotate vos también’. La verdad es que yo no había ido para eso. Jugaba al voley y mi cabeza estaba en otro lado en ese momento de mi vida. Y dije…' Bueno, dale, me anoto. Y fui pasando etapas. En ese programa vos entrabas a una casa y yo no lo hice, pero igual seguí en contacto con la agencia. Ricardo me dijo ‘venite a la agencia’. Y fui y arranqué, pero fue totalmente inesperado”, narra Agustina Tafet en conversación telefónica, en un espacio de su agenda cargada de rodajes publicitarios y videoclips.

En 2003 empezó esta nueva etapa de su vida. Cuenta que lo que más disfrutaba eran los desfiles. “Esa adrenalina de salir y pasara lo que pasara en ese momento tenía que salir bien. Había algo de eso que a mí me gustaba y después me costaba un poco lo que era delante de cámara. Me costaba un poco esto de estar como más tiempo expuesta con mucha gente mirándote por mucho tiempo”, recuerda.
Después de ser una chica Piñeiro, que eran las que rivalizaban con las de Dotto, Agustina pasó a otra agencia, Pink Models. Lo que más le elogiaban eran las piernas “largas y flaquitas”, las que ella cubría en tiempos de uniformes escolares. “Era típico ir con la pollera y la chomba. Pero yo iba con pantalón porque a mí no me gustaban mis piernas y como que esto me ayudó un poco a aceptarlas. En aquel momento mi contextura física - yo era muy flaquita y alta (1,77 m.)- iba bien para los desfiles. ¿Viste la altura que querían en aquel momento? Porque creo que hoy ya no, es diferente, pero en aquel momento para lo que era alta costura, como que mi cuerpo se adaptaba bien a lo que buscaban los diseñadores”, expresa.
La ex modelo le guarda mucho cariño al BAF porque fue ahí donde empezó a experimentar la profesión que eligió, ser directora audiovisual. Mientras estudiaba la carrera en la Universidad del Cine, conocida como la FUC, grababa lo que pasaba en el back, en la trastienda de los desfiles, a sus amigas con una pequeña cámara. “Es un lugar que para mí fue como mi semillero”, afirma quien sabía que su paso por el modelaje tenía un tiempo limitado, que no era para toda la vida.
Su curiosidad por el cine nació por una película protagonizada por Nicole Kidman, llamada “Las horas”. Una escena en que la actriz está acostada en una cama y la habitación se inunda cree que despertó su vocación. “Es como tener un sueño y llevarlo a la realidad. Como poder ver en imágenes las cosas inconscientes. Eso me volvió loca y me quedó re grabado. Empecé a pensar ¿cómo se hace esto?”, cuenta.
El momento en que estaba terminando su carrera de tres años y medio de duración coincidió con el auge de los fashion films con un soplo de aire nuevo para la escena de la moda. “Yo aprovechando que tenía a mis amigas que eran modelos y que conocía las marcas porque estaba trabajando ahí, empiezo a pedirle a las marcas de grabar. ¿Che, puedo grabarte la campaña? Y la verdad es que no me daban bola porque no tenía experiencia”, narra sobre ese primer intento fallido. Para lograr su objetivo se compró una cámara digital mínima y empezó a grabar a sus amigas modelos, que hoy continúan siendo sus amigas, como promocionando la agencia que las representaba. “Empecé a grabar sin contarle a la agencia, ya en ese momento Pink. Iba a un lugar con una de las chicas y grababa haciendo algo, después iba con otra. Aprendí a editar y ya iba con la pieza terminada, con un ‘hice esto’. En vez de pedir permiso lo hacía. La verdad es que las chicas me dieron una mano enorme. También era divertido, era como un juego en aquel momento”, asegura.

Antes de tocar el botón REC Agustina capturó el espíritu rebelde de la agencia para la que trabajaba. “Grabábamos escenas con una chica rompiendo un teclado contra una pared, por ejemplo. Y volaban las teclas en cámara lenta. O corrían a la noche por la ciudad. Al presentárselo a la agencia ya terminado le respondieron un “está buenísimo. Lo podemos proyectar”. Antes de que arrancaran los desfiles, se apagaban las luces, proyectaban comerciales y ese tipo de cosas. Y ahí se empieza a mostrar su trabajo previo a cada desfile del BAF. “Después, empiezo a grabar los videos del BAF. En ese momento le pusimos un nombre que era Bafweek Rocks. La idea era grabar lo que nadie ve de lo que pasa atrás de los desfiles, las chicas maquillándose, la cantidad de gente que hay involucrada. El backstage. Hicimos como cuatro de esos y la verdad es que estaban buenísimos”, expresa.
Fueron sus primeros pasos en una carrera que empezó a tomar vuelo. Las marcas empezaron a convocarla para los fashion films. Y además, le dieron libertad de acción. No le daban referencias o indicaciones como sucede en las campañas fotográficas. Directamente le preguntaban qué se le ocurría para el film.”Hice lo que quise en algún punto. Tuve mucha visibilidad. Después di el salto al mundo de los videoclips”.
Delante y detrás de cámara
Dirigiendo videoclips pudo capitalizar su experiencia como modelo. “Entender lo que es estar delante de una cámara te hace empatizar con la gente que está ahí. Podés dirigir mejor porque pasaste por ahí y además entendés la dinámica de lo que pasa atrás de cámara. Entendés que atrás de lo que vos ves hay un equipo enorme. Tenés make up, pelo, vestuario, arte, fotografía”, enumera.

La directora relaciona ambos mundos, el de los videoclips y el fashion. Considera que en algún punto los artistas son marca. Y también que hay mucho fashion en los videoclips. “Entonces me siento muy cómoda grabando videoclips. He hecho un montón y me encanta. Hice para Abel Pintos, para la Sole [Pastorutti], Tini, Karol G. Feid. David Bisbal, Xavi, Sabina y Serrat, así como para Disney. Y después empiezo a hacer publicidades”, agrega.
Hace dos años y medio que está instalada en Estados Unidos. Está casada con Sebastián, un productor de espectáculos y hace un año nació el hijo de ambos, Benicio.

Ahora se encuentra trabajando en la post producción de unos comerciales para un supermercado en Miami. La semana que viene es el turno de un banco. Y otros rodajes esperan confirmación. Lo que más le gusta de su profesión es sentir el mismo entusiasmo que desde sus inicios, desde aquel día que tomó la camarita en el back. “Incluso el día de hoy que me toca estar al frente de 40 personas. Me sigo sintiendo de la misma manera”, concluye.
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