Un cura a punto de ser lanceado y el perdón de un cacique mapuche: el increíble origen de la construcción de la nueva Basílica de Luján

En 1873, el Padre Jorge María Salvaire -que era párroco de Luján- fue enviado a la localidad de Azul. Secuestrado por un malón de Manuel Namuncurá, estaba a punto de ser ejecutado cuando se encomendó a la Virgen. Se salvó y cumplió sus promesas. Hoy, el templo religioso es el más emblemático y la Virgen de Luján, patrona de la Argentina

La Basílica de Luján, tal como la conocemos ahora (cultura.gob.ar)
La Basílica de Luján, tal como la conocemos ahora (cultura.gob.ar)

Con la Virgen de Luján instalada en el poblado que le dio su nombre tras un azaroso viaje desde Brasil y el episodio de la carreta que sólo arrancó cuando la estatuilla fue depositada en tierra, distintos eventos fueron jalonando la historia de esa localidad. Por ejemplo en 1787 el padre dominico Manuel Torres halla el esqueleto de un Megaterio a orillas del río Luján y a pocos kilómetros de la Villa. La osamenta actualmente se exhibe en el “Museo de Historia Natural de Madrid”. En 1806 el virrey Sobremonte deposita en el cabildo local el “Tesoro del Virreinato”, pero éste es secuestrado y llevado a Londres por los invasores ingleses. En 1810 el Cabildo de Luján acata la autoridad de la Primera Junta; poco después, Manuel Belgrano, camino al Paraguay, pone sus tropas bajo la advocación de la Virgen.

El reloj del tiempo no se detiene y el 3 de diciembre de 1871, Monseñor León Federico Aneiros, encargado del Arzobispado de Buenos Aires, presidió una magna peregrinación al Santuario de Luján. Fue la primera peregrinación oficial organizada desde que haya memoria. La finalidad de la misma fue agradecer a Dios la desaparición de la fiebre amarilla, que había diezmado la capital. Monseñor Aneiros ofrecerá la atención del templo lujanense a los sacerdotes de San Vicente de Paul. El 28 de enero de 1872 la Congregación de la Misión, representada por el P. Eugenio Fréret, tomó posesión como Párroco de Luján, y Fréret quedó constituido como el capellán de la Virgen. Y el 25 de mayo de 1889, el P. Jorge María Salvaire tomaba posesión como párroco de Luján y capellán de la Virgen. Este será el constructor de la actual basílica de Luján.

El Padre Jorge María Salvaire, constructor de la nueva Basílica de Luján
El Padre Jorge María Salvaire, constructor de la nueva Basílica de Luján

Salvaire nació el 6 de enero de 1847 en la ciudad de Castres, departamento de Tarn en el sur de Francia. En noviembre de 1873, sus superiores le ordenaron dejar Luján para marchar, junto al P. Fernando Meister, a organizar la casa misión de Azul, con la finalidad de evangelizar a los indios que habitaban esas tierras. Hacia allí partió, dejando con pesar a la Virgen de Luján y a su Villa. A cien leguas de Azul hacia el oeste, en un paraje denominado Salinas Grandes, se levantaban por aquel entonces las tolderías del poderoso cacique Manuel Namuncurá que dominaba la Pampa y sus contornos. El 27 de octubre de ese mismo año Salvaire llegó junto a su expedición a Carhué y acampó cerca de la frontera de la provincia. En ese sitio es apresado por los nativos y llevado ante Manuel Namuncurá, el cual lo sentenciaría a muerte. Viendo su fin cercano, Salvaire realizo un voto a la Virgen: “¡Sálvame oh María y publicaré tus milagros y caminare por toda la Tierra pidiendo limosna para engrandecer tu iglesia!”.

Y así ocurrió, Namuncurá le perdonó la vida y regresó a Luján sano y salvo. De 1875 a 1880 se dedica a escribir y rescatar todo acerca de la milagrosa Imagen. En 1881 suspende su trabajo porque debe acompañar a monseñor Espinoza en la evangelización del desierto. Luego vuelve y reanuda sus investigaciones, y en 1882 y 1883 las completa. La historia de Nuestra Señora de Luján se imprimió por primera vez en 1884. Le faltaba cumplir la otra parte del voto: construir un nuevo templo.

El Padre Salvaire a punto de ser lanceado por los aborígenes de Namuncurá en 1875, según lo pintó Francisco Fortuny.
El Padre Salvaire a punto de ser lanceado por los aborígenes de Namuncurá en 1875, según lo pintó Francisco Fortuny.

En 1886 viaja a Europa y lleva materiales preciosos, que pudo reunir por su infatigable trabajo y limosna de los fieles. Su misión era construir una corona para la taumaturga imagen. La corona es de oro de estilo gótico y su forma es imperial. Su base está compuesta por un círculo cuajado de exquisitas filigranas y doce florones. De seis de éstos salen arcos con delicados filigranas y que reuniéndose en lo alto sostienen un globo de lapislázuli ceñido en dos círculos de brillantes y dominado por una cruz cubierta por ambas caras de brillantes y piedras finas. La corona posee 365 piedras preciosas, 132 perlas, 12 piezas de esmeraldas; seis de las piezas representan cabezas de querubines y las otras seis los escudos de Pío IX y León XIII, las Repúblicas de Argentina, Uruguay, España. Circunda la corona un nimbo de oro de doce estrellas y en el centro de cada uno como así también de cada espacio intermediario se encuentra un brillante. La corona fue bendecida por León XIII el 30 de septiembre de 1886 y ordenó que la coronación se realizara el cuarto domingo después de Pascua y que en su nombre coronase la imagen el Arzobispo de Bs. As. León Federico Aneiros. Así el 8 de mayo de 1887 ante la presencia de 40.000 personas, la Virgen fue coronada.

La antigua Basílica de Luján. Detrás se ve el ábside construido por Salvaire
La antigua Basílica de Luján. Detrás se ve el ábside construido por Salvaire

En 1887, por orden de sus superiores, Salvaire debió pasar a Uruguay donde estará por un año pero se le solicita que regrese a misionar en la provincia de Buenos Aires. El padre regresa y comienza su misión, pero el cura párroco de Lujan R. P. Emilio George había presentado la renuncia ante el cabildo Eclesiástico, entonces se le pide al padre Salvaire que se haga cargo del curato de Nuestra Señora de Luján, y el 25 de mayo de 1889, Salvaire toma el título de capellán del santuario de nuestra señora de Luján y no olvidará la segunda parte de su voto. Encargó al arquitecto francés Ulrico Courtois el diseño de un gran templo, el más grande de la Argentina hasta ese momento; pero no olvidó su trabajo pastoral fue el iniciador del Hospital de Nuestra Señora de Lujan y del Círculo de Obreros Católicos. Iniciador y realizador del Descanso del Peregrinos. Fundador del Colegio Nuestra Señora de Lujan atendido por los Hermanos Maristas ubicado frente a la basílica sobre la otra margen dl río Luján.

La corona de la Virgen está hecha en oro
La corona de la Virgen está hecha en oro

El 21 de noviembre de 1889, el Padre María Salvaire eleva una solicitud al Exmo. Sr. Arzobispo de Buenos Aires, para emprender la grandiosa obra, cuya piedra fundamental fue bendecida en 1887. Monseñor Federico Aneiros contesta a los ocho días, y propone que las obras comiencen en las próximas fiestas de la Inmaculada Concepción, 8 de Diciembre, asumiendo él la responsabilidad exclusiva. Las dificultades crónicas de nuestro país, obligan a posponer el inicio de las obras para el de 6 de mayo de 1890, a las 16 horas. En los primeros años de 1890, se da un intercambio de notas entre al Padre Salvaire como cura vicario, y el doctor Octavio Chaves, en su carácter de Intendente Municipal de Luján. Como resultado el Honorable Consejo Deliberante, resuelve, el 24 de marzo, otorgar al cura vicario la ocupación de un terreno municipal en la margen occidental del Río Luján, para levantar galpones, construir hornos para fabricar ladrillos y extraer tierra con ese objetivo, en tanto dure la construcción del Santuario. La lista de donaciones comunes y especiales se van agregando una a una y se abre la inscripción para la dedicación de piedras por un valor de 10 pesos. Hacia 1895, el ábside ya tiene completa sus 21 ventanas y se ha colocado 7 de los 11 rosetones sobre la capilla. La nueva construcción abraza al antiguo templo que sigue funcionando. En 1898 el padre Salvaire sufre un fuerte infarto, pero no detuvo su tarea. Fallecerá el 4 de febrero de 1899 sin ver su obra terminada.

Después de fallecido Salvaire -que no pudo ver terminada la obra- la construcción de la Basílica de Luján continuó (cultura.gob.ar)
Después de fallecido Salvaire -que no pudo ver terminada la obra- la construcción de la Basílica de Luján continuó (cultura.gob.ar)

A su muerte se temía lo peor, la paralización de las obras, pero no fue así. La piedad popular empujaba a la finalización de las obras, y siguieron las mismas: los Padres Antonio Brignardello (1899-1901), Vicente Dávani (1901-1922), -José M. Gimalac (1922-1927) y P. Felipe Prat (1927-1942) -entre otros- continuaron con la tarea de la finalización de las obras del santuario. Para fines de 1910, está terminado todo el interior del Santuario y el 8 de diciembre de ese año, Monseñor Terrero procede a la solemne bendición del templo. Faltan detalles internos que se van completando paso a paso, tales como los púlpitos de origen francés, el gran órgano cavaille-coll, de París (donación de Monseñor León Gallardo), los candelabros del altar mayor y la cruz dorada, con esmalte y entre los numerosos detalles del interior cabe señalar la colocación de la monumental lámpara donada por el Teatro “Opera de Buenos Aires” y que lleva 246 tulipas. En la misma nave central cuelga la también monumental lámpara votiva donada por la república de Irlanda y fabricada en dicha república en 1935; también en cada crucero se encuentran las lámparas votivas de la república Oriental la de Uruguay y la de la república del Paraguay.

A principios de 1930, monseñor Francisco Alberti, Obispo diocesano de La Plata y de Luján, había solicitado en nombre de todo el episcopado argentino, uruguayo y paraguayo al papa Pío XI, que se dignara declarar oficialmente a la Virgen de Luján patrona de las tres repúblicas. Y así fue por bula de Pío XI del 8 de septiembre de 1930 es proclamada patrona de las tres repúblicas y el 15 de noviembre de ese año recibe el título de “basílica menor” incorporada a santa María Maggiore de Roma.

Padre Antonio Brignardello, capellán y cura vicario del santuario de Luján
Padre Antonio Brignardello, capellán y cura vicario del santuario de Luján

El 6 de diciembre de 1980, se inaugura la cripta como “templo de América”, recibiendo y amparando a las imágenes de la Virgen María en sus distintas advocaciones, mayormente de América (Venezuela, Chile, Paraguay, Colombia, México, Santo Domingo, Uruguay, Bolivia, Brasil, Perú, Cuba, Haití, Costa Rica, Canadá, Estados Unidos) y España. A partir de 1992 comienzan a incorporarse imágenes de las patronas de distintos países del mundo.

Con el paso del tiempo el templo comenzó a tener problemas y la noche del 13 de junio del 2000 una de las dos cruces que remataban la basílica de Luján, de seis metros de alto y un peso de 1500 kilos, se desprendió por causa del viento y cayó desde una altura de 106 metros. La cruz quedó clavada en la esquina de una escalera, en el patio de la izquierda. La punta quedó enterrada a casi un metro, no tocó la estructura del edificio y cayó sin dañar la torre.

La Virgen de Luján: a la izquierda, una copia fiel de la figura de terracota original. A la derecha, como se la ve ahora, vestida y con una protección que le da esa forma
La Virgen de Luján: a la izquierda, una copia fiel de la figura de terracota original. A la derecha, como se la ve ahora, vestida y con una protección que le da esa forma

La alerta había sonado, y el gobierno nacional escuchó la alarma y el 20 de octubre del 2003, el presidente Néstor Kirchner firmará delante de la centenaria imagen el decreto para iniciar las obras de restauración del histórico templo.

Visitas Papales:

Varios clérigos que concurrieron a Luján fueron posteriormente ocupando la sede pretina. El primero de ellos fue el canónigo Giovanni Maria Battista Pellegrino Isidoro Mastai Ferretti; la noche del 17 al 18 de enero de 1824, se alojó en la posada de Núñez, que se ubicaba en las calles 9 de julio esquina Bartolomé Mitre, y oficio misa en el santuario. 22 años después de visitar el templo en 1846, fue proclamado Papa como Pio IX.

Pío XII estuvo en Luján cuando era el Cardenal Eugenio Pacelli (Shutterstock)
Pío XII estuvo en Luján cuando era el Cardenal Eugenio Pacelli (Shutterstock)

El 15 de octubre de 1934, el entonces cardenal secretario de Estado Mons. Eugenio María Giuseppe Giovanni Pacelli, visitó la Basílica de Luján luego de presidir el XXXII Congreso Eucarístico Internacional, celebrado en Buenos Aires ese mismo mes. Cuatro años después sería proclamado papa Pío XII y el mismo recordará, ya siendo sucesor de Pedro en 1947, cuando envió un mensaje al Congreso Mariano Nacional que se celebraba en Luján, donde recordó que al llegar al camarín de la basílica sintió haber llegado al “fondo del alma del grande pueblo argentino”.

El 11 de junio de 1987, el Papa Juan Pablo II llegó a Luján en su segunda visita a la Argentina, y entregó a la Virgen la “Rosa de Oro”, un presente otorgado por el Papa a naciones, ciudades, basílicas, santuarios e imágenes al cual es bendecida personalmente por sumo pontífice el cuarto domingo de cuaresma con una ceremonia especial.

El Papa Juan Pablo II en su paso por la Basílica en 1987, cuando la bendijo  162
El Papa Juan Pablo II en su paso por la Basílica en 1987, cuando la bendijo 162

El obispo auxiliar del arzobispado de Buenos Aires, y luego cardenal de la sede porteña Jorge Mario Bergoglio, infinidad de veces visitó el santuario y celebró las misas de la peregrinación a Luján. Y luego el 12 de marzo del 2013, fue elevado a la sede de Pedro, siendo el primer papa del continente americano tomando el nombre de Pedro. Y homenajeó a la Virgen de Luján en la plaza san Pedro el miércoles 8 de mayo de 2013 día de su festividad, ofreciéndole un ramo de flores. Dicha imagen de la Virgen pertenece a Mons. Guillermo Karcher que la prestó para la ocasión dado que en el Vaticano no había, hasta ese momento, ninguna imagen de la patrona de la Argentina.

El entonces cardenal Jorge Bergoglio durante la misa de cierre de la 34 peregrinacion a la basilica de Lujan. Foto NA: RICARDO CASTIÑEIRA
El entonces cardenal Jorge Bergoglio durante la misa de cierre de la 34 peregrinacion a la basilica de Lujan. Foto NA: RICARDO CASTIÑEIRA

La Virgen de Luján es patrona de Argentina, Uruguay y Paraguay; de la provincia de Buenos Aires; de los ferrocarriles (por eso en cada estación hay una imagen de la Virgen de Luján), de las rutas argentinas, de la Policía Federal, del transporte público; hay una congregación de religiosas con su nombre y es venerada en todo el mundo, hasta el Japón y Mozambique, donde la llevó el padre Juan Gabriel Arias. Son conocidos los casos de devoción por parte de los próceres hacia ella: Manuel Belgrano, solía encomendarse antes de cada batalla llegando a obsequiarle trofeos de guerra en agradecimiento en 1814. Domingo French, un caso similar, donó banderas sustraídas en el segundo sitio de Montevideo. El general José de San Martín donó a la Virgen una de sus espadas a la vuelta de su gesta en 1823. Juan Domingo Perón la nombró patrona de los ferrocarriles argentinos en 1948 y estuvo presente en la en Plaza de Mayo junto al Cardenal Santiago Copello el 15 de Noviembre de 1953 en una ceremonia oficiada en su honor, el “Te Deum” del 25 de mayo del 2013 se cantó en Luján y la presidenta Cristina Kirchner donó a la Virgen la bandera que flameó en las Islas Malvinas en 1966. También se ha iniciado el proceso de canonización del R. P. Salvarie, el constructor del templo y de Manuel el fiel siervo de la Virgen. Por eso vale la pena conocer esta historia que ha marcado no solo a los practicantes del catolicismo, sino a gran parte de la historia de la Argentina.

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