Bariloche sin camas de terapia intensiva: “Estamos muy cerca de tener que decidir a quién darle el respirador y a quién no”

Lo dicen el director y el jefe de de la Unidad de Terapia Intensiva del Hospital Zonal Ramón Carrillo. Cómo trabajan con la ocupación completa, las camas calientes, los pacientes que deberían estar en terapia y se los asiste en salas comunes, la dificultad de las derivaciones en la Patagonia y la angustia de los familiares de enfermos de COVID-19

 Las 56 camas de terapia intensiva de Bariloche están ocupadas y hay un listado de pacientes que aguarda en las guardias o salas comunes que se liberen espacios
Las 56 camas de terapia intensiva de Bariloche están ocupadas y hay un listado de pacientes que aguarda en las guardias o salas comunes que se liberen espacios

El sistema sanitario de Bariloche transita, por primera vez desde que comenzó la pandemia, por un abismo. Las 56 camas de terapia intensiva de la ciudad están ocupadas y hay un listado de pacientes que aguarda en las guardias o salas comunes que se liberen espacios.

“Estamos al 100”, sintetiza frente a Infobae el director del hospital público de Bariloche, Leonardo Gil. El movimiento es dinámico y en el transcurso de horas, se pueden generar vacantes. Pero desde el martes, hay seis pacientes que necesitan cuidados intensivos y por ahora son asistidos en salas comunes e incluso en las guardias de los centros privados.

Los casos positivos se duplicaron en las últimas 72 horas. Bariloche tiene 1857 casos activos y esta semana se registró un récord de 273 casos positivos en un solo día.

El índice del factor de reproducción R, que mide la velocidad de propagación del virus, es la más alta desde el inicio de la pandemia: 1,96. Y la tasa de incidencia también es récord: 1271.

“Son unos 30 pacientes por semana que necesitan internarse en terapia intensiva. Muchas personas pasan 50 días de internación. Es muy difícil dar abasto así. Inevitablemente se llega a una saturación si no se reduce la velocidad del contagio”, agrega Gil.

El incremento de casos obligó a las autoridades de la provincia de Río Negro a endurecer las restricciones. Desde el jueves pasado se postergaron las clases presenciales, cerraron los gimnasios y natatorios y se limitó el horario de circulación de 7 a 20 horas.

Además se prohibieron los deportes de riesgo y se clausuró preventivamente un skate park situado en la costa del lago Nahuel Huapi: “No queremos heridos, no hay capacidad para atenderlos”, argumentó el intendente de Bariloche, Gustavo Gennuso.

El jefe de la Unidad de Terapia Intensiva (UTI) del Hospital Zonal Ramón Carrillo, Juan Pablo Sottile, explica a Infobae: “Estamos moviendo todo lo necesario para dar respuesta al paciente que lo necesita”(Jorge Wohlert)
El jefe de la Unidad de Terapia Intensiva (UTI) del Hospital Zonal Ramón Carrillo, Juan Pablo Sottile, explica a Infobae: “Estamos moviendo todo lo necesario para dar respuesta al paciente que lo necesita”(Jorge Wohlert)

El jefe de la Unidad de Terapia Intensiva (UTI) del Hospital Zonal Ramón Carrillo, Juan Pablo Sottile, explica a Infobae: “Estamos moviendo todo lo necesario para dar respuesta al paciente que lo necesita”.

Admite que el sistema está colapsado y que el 95 por ciento de la terapia está ocupado por pacientes COVID. “Sólo una cama tiene un paciente por una patología diferente”.

El médico intensivista remarca que “llegamos a un límite, tenemos que superar esta instancia” y defiende las restricciones establecidas que apuntan a “disminuir la cantidad de casos positivos”.

“Hacemos todo lo que está a nuestro alcance para brindar asistencia al paciente que lo necesita. Tenemos gente que debería estar en terapia intensiva pero es monitoreado estando aún en salas comunes, por falta de lugar. Nos movemos así, esto no es una planilla de Excel, es dinámico y estamos dando respuestas, pero la situación no se puede agravar”, explica.

Sottile sigue relatando la difícil realidad que viven en los hospitales: “Analizamos cada caso, los pacientes que están ventilados mecánicamente con RM están bajo nuestra responsabilidad y tutela. Los pacientes que están con dispositivo no invasivos, como cánula nasal de alto flujo, se evalúan en conjunto con clínica médica y kinesiología, realizamos un seguimiento y si necesitan un tratamiento invasivo de las vías aéreas, pasan a terapia intensiva”. Y aclara que en el hospital público “no hay pacientes en espera”.

El desborde de las terapias intensivas de Bariloche obliga a los médicos a evaluar soluciones alternativas. Una de las opciones que figura en un protocolo de actuación, es la derivación de pacientes a centros asistenciales de otras localidades, algo muy difícil debido a las distancias en la Patagonia
El desborde de las terapias intensivas de Bariloche obliga a los médicos a evaluar soluciones alternativas. Una de las opciones que figura en un protocolo de actuación, es la derivación de pacientes a centros asistenciales de otras localidades, algo muy difícil debido a las distancias en la Patagonia

El desborde de las terapias intensivas de Bariloche obliga a los médicos a evaluar soluciones alternativas. Una de las opciones que figura en un protocolo de actuación, es la derivación de pacientes a centros asistenciales de otras localidades que no estén sobrepasadas, aunque no es la mejor alternativa. “La Patagonia tiene sus cosas, estamos a más de 500 kilómetros del Alto Valle o Neuquén y un paciente que se encuentra en situación crítica no puede ser sometido a una derivación. Es prácticamente impracticable”, señala.

Comité de triage

“Todavía no llegamos a tener que decidir a quién darle el respirador y a quien no, pero estamos muy cerca”, dice Sottile, y hace mención a la existencia de un comité de triage conformado por médicos y especialistas de distintas áreas quienes evaluarían cada caso en particular.

Las de terapia “son camas calientes, todo es muy dinámico, pero no descartamos tener que empezar a tomar la decisión de quién es prioridad para recibir la asistencia con el equipamiento adecuado”.

“Seguimos armando camas por fuera de la unidad de terapia intensiva, pero el foco no puede estar ahí. Nos preguntan todo el tiempo si vamos a sumar UTI, como si además fuese algo sencillo, y se pierde de vista lo importante: con esta enfermedad, de cada dos personas que ingresan a terapia, una vive y la otra muere. Es 50% y 50%”, señala el jefe de terapia intensiva.

Las de terapia “son camas calientes, todo es muy dinámico, pero no descartamos tener que empezar a tomar la decisión de quién es prioridad para recibir la asistencia con el equipamiento adecuado”, dice Sottile (Jorge Wohlert)
Las de terapia “son camas calientes, todo es muy dinámico, pero no descartamos tener que empezar a tomar la decisión de quién es prioridad para recibir la asistencia con el equipamiento adecuado”, dice Sottile (Jorge Wohlert)

Según el protocolo de actuación elaborado por el Hospital de Bariloche, es lícito establecer un triage de ingreso entre los pacientes, basado en el principio de justicia distributiva, evitando seguir el criterio habitual de “el primero en llegar es el primero en recibir asistencia”.

Los protocolos de triage consisten en un sistema de reglas que se aplican en el marco de situaciones de recursos escasos para ayudar a tomar decisiones de forma justa y transparente. Las personas a quienes se les apliquen estos criterios deben recibir información sobre lo extraordinario de la situación, así como de las medidas adoptadas, tanto por obligación deontológica como por deber de transparencia y del mantenimiento de la confianza en el sistema sanitario.

La realidad de los familiares

Beatriz camina de un lado a otro en una escalinata que finaliza en la puerta principal de acceso al hospital Ramón Carrillo. Su hijo tiene 23 años y fue hospitalizado hace cuatro días. Luego del hisopado, que dio positivo, los médicos decidieron internarlo debido a que presentaba dificultad para respirar. El cuadro se agravó y los facultativos decidieron intubarlo. “Es desesperante. La terapia está saturada de pacientes y mi hijo es uno de ellos. Antes de que se agrave su cuadro pudimos hablar telefónicamente aunque ahora el contacto es nulo” dice

Su objetivo es permanecer cerca del hospital para recibir las novedades que los médicos le brindan a diario. “Es un proceso largo, me anticiparon que puede estar semanas internado, pero sé que está bien atendido, con todos los recursos a disposición”, señala.

La angustia de los familiares que esperan novedades de sus seres queridos internados por COVID-19 (Jorge Wohlert)
La angustia de los familiares que esperan novedades de sus seres queridos internados por COVID-19 (Jorge Wohlert)

Silvia, por su parte, había pactado con los médicos que asisten a su esposo una visita breve por día. El hombre fue internado a principios de marzo en uno de los dos sanatorios privados que tiene Bariloche con un cuadro de neumonía bilateral y desde entonces, lucha por su vida. Pero el desborde de la terapia rompió con el acuerdo que tenía con los médicos y ya no puede visitarlo. “No lo pueden intubar debido a otras patologías anexas, sólo cuenta con asistencia respiratoria mecánica y su pronóstico es reservado”, cuenta con desazón.

“Es tristísimo entrar a la clínica, ver a los familiares en los pasillos que están desesperados por sus seres queridos”. relata y admite con sorpresa cómo se saturó el lugar en las últimas semanas. “No manejo estadísticas, pero pude ver cómo se fue colmando el lugar, cada vez más gente e incluso muchos jóvenes con respirador” , dice angustiada.

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