Ángela Gutiérrez tenía 36 años y murió por un cuadro grave de salud, tras negarle el traslado a Buenos Aires.
Ángela Gutiérrez tenía 36 años y murió por un cuadro grave de salud, tras negarle el traslado a Buenos Aires.

Fue atendida de urgencia en diciembre de 2018. Ángela Gutiérrez tenía un cuadro de hipertiroidismo avanzado. Por la gravedad de su cuadro de salud, los médicos del Hospital de Caleta Olivia solicitaron al menos tres veces su derivación hacia Buenos Aires, pero la obra social de los empleados estatales de Santa Cruz rechazó el pedido y Ángela murió en mayo pasado.

Sin embargo, el escandaloso caso continuaría tras el deceso de la mujer. Ya fallecida, y a días de su cumpleaños número 37, la obra social finalmente llamó a la casa de Ángela: le habían asignado dos turnos en Buenos Aires con la endocrinóloga que podría haberla salvado.

"Lo que pasó me indignó. Quiero dejar bien claro que yo no responsabilizo a toda la gente de la caja y el personal, que siempre se portaron muy bien. Quien se portó como un reverendo hijo de p… es el doctor Daniel Santiago, auditor de la Caja de Servicios Sociales (CSS)", señaló Carlos, el esposo de Ángela.

La prestadora de salud de Santa Cruz está en el ojo de la tormenta. Pero principalmente quedó involucrado el médico que debía ponerle la firma a los traslados, para que Ángela pudiera continuar con el tratamiento.

"Fueron tres derivaciones urgentes que nos negó el doctor auditor de la Caja de Servicios Sociales", afirmó Carlos, en diálogo con el medio local Truncado Informa. "Supuestamente él nos iba a conseguir un turno con la endocrinóloga que viene de Buenos Aires una vez al mes a Caleta; con esa excusa nos frenaba la derivación", explicó.

Gutiérrez fue internada por primera vez el 4 de diciembre del 2018. Estuvo dos semanas en Caleta Olivia, hasta que el 20 le dieron el alta para que pudiera disfrutar de las fiestas. Sin embargo, el 23 se descompensó y volvió a ingresar a Caleta Olivia en la madrugada de la Nochebuena. Tenía un cuadro grave y le había dejado de funcionar la médula ósea.

"Cuando se recuperó un poco nos dieron el alta porque ella se había deprimido mucho, así que nos quedamos en el hotel" en Caleta Olivia, indicó Carlos.

Desde enero, los médicos que atendieron a la mujer habían elaborado los papeles para que la Caja de Servicios Sociales procediera a una derivación "urgente" a Buenos Aires por el cuadro de hipertiroidismo avanzado. "Le estaban bajando muchos los glóbulos rojos y las plaquetas", señaló Carlos. Para el auditor de la obra social, había especialistas en Santa Cruz que podrían atenderla.

Uno de los certificados médicos que solicitaban el traslado “urgente” a Buenos Aires.  (Crédito Truncado Informa )
Uno de los certificados médicos que solicitaban el traslado “urgente” a Buenos Aires.  (Crédito Truncado Informa )

En ese lapso de tiempo, el viudo se enojó con el auditor y le advirtió que iba a efectuar el trámite en Río Gallegos. "Esta persona mientras me gozaba me dijo: 'Mandá lo que quieras a donde quieras porque la última palabra la tengo yo, yo soy el que autoriza'. Tomé esas palabras como que se estaba aprovechando de nuestra situación. Nosotros somos una familia que no tenemos para poner abogados o algo, somos pobres", recordó Carlos sobre el derrotero burocrático.

El fin fue el 14 de mayo. Ángela Gutiérrez se descompuso en un hotel de Caleta Olivia y murió al llegar al hospital. Lo sorpresivo (y macabro) fue el llamado del 15 de julio. Unos 300 días después de la primera internación, y a días de la fecha de cumpleaños de Ángela, la obra social confirmó el tan ansiado turno.

"Me llamaron del Hospital de Caleta Olivia para decirme que el turno que habían pedido de la Caja de Servicios Sociales estaba confirmado", comentó Carlos. "Mi esposa ya había fallecido hacía dos meses. Estoy seguro de que si hubiéramos viajado a Buenos Aires, hoy mi señora estaría viva conmigo y sus hijos", lamentó.

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