"Su carta no nos movió un pelo, lo mejor para sus hijos fue esta decisión", dijeron los jurados que condenaron a Fernando Farré

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Dos horas les llevó a los 12 jurados del juicio contra Fernando Farré (54) ponerse de acuerdo y decidir de manera unánime que el asesino de Claudia Schaefer saldría la tarde del martes de los tribunales de San Isidro condenado para siempre a vivir en prisión. En 120 minutos, dentro de una sala aislada de todo, los ciudadanos comunes resolvieron el dilema sobre el que habían escuchado tanto durante los últimos siete días de audiencias, pruebas y dialéctica. Y al volver al estrado, Gonzalo, el presidente del jurado, empleado de 35 años, delante del acusado, el juez, las partes y mucho público, leyó emocionado que, "en nombre del pueblo", él y sus 11 compañeros declaraban a Farré culpable del femicidio de su esposa.

El jurado popular tenía 48 horas para tomar la decisión. Incluso, la posibilidad de prorrogar ese momento por otros dos días. Para declararlo responsable del "homicidio calificado por el vínculo y por femicidio" la única posibilidad era la unanimidad. Contra eso apuntó el lunes en los alegatos finales la defensa de Farré, encabezada por Adrián Tenca, cuando el asesino leyó la carta -supuestamente- escrita a sus hijos. Fue una estrategia fallida. El hombre que durante todo el juicio no mostró signos de conmoción ni una de las veces en las que se relató cómo mató a la madre de sus hijos, lejos estuvo de conmover al jurado. "La carta no nos movió un pelo", le dijo a Infobae tras el veredicto Gonzalo, cuyo apellido no se puede revelar, ya que la identidad de los jurados está protegida por ley.

Dos empleadas domésticas, un docente, un músico, un colectivero, una niñera y varios jornaleros. La composición del jurado que condenó a Farré era esencialmente de trabajadores, aunque, según contó una fuente judicial, sólo tres de ellos tienen un empleo formal actualmente. Durante la selección habían sido descartados un contador, un ingeniero y dos personas que habían confesado adherir al movimiento "Ni Una Menos". "Se buscó un jurado lo más ecuánime posible", explicó el juez Esteban Andrejín, del Tribunal Oral Criminal 2 de San Isidro, que presidió el juicio.

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Lo cierto es que ninguno sintió empatía ni se sintió cercano a la hipótesis planteada por el abogado Tenca. "No tuvimos que debatir mucho, le di la palabra a cada uno de los integrantes y luego nos pusimos de acuerdo en que había sido un homicidio agravado por el vínculo y por la violencia de género", comentó el presidente del jurado. A su lado, con los ojos todavía irritados por la emoción, una mujer que fue parte de los 12 ciudadanos que condenaron a Farré contó que la mayoría se sintió conmovido por el destino de los tres hijos que el asesino tuvo con Schaefer. "Lo mejor para los hijos era esta decisión. Nos pusimos en su lugar. La carta que leyó Farré no nos hizo dudar, no nos pareció realmente sentida su emoción cuando leía", dijo la mujer, una de las que lloró el día que declaró Sandra Schaefer, hermana de la víctima, cuando contó que los hijos del asesino habían decidido firmar sus documentos con el apellido de la madre.

"Estábamos todos unidos por una causa justa. Esto no fue algo más en nuestra vida", comentó otro jurado, un joven de unos 30 años. Aunque confesó que todos estaban nerviosos al momento de leer el veredicto. "Porque después de todo estás mandando a una persona a la cárcel, y uno piensa: '¿Quién soy yo para decidir una cosa así?' Pero cumplimos con nuestro deber de ciudadano", dijo a Infobae con una sonrisa de alivio.

Después de siete jornadas que duraron casi 12 horas cada día, los jurados (tenían entre 24 y 65 años y se llevaron $1000 por día por cumplir con su deber) lograron cierta cercanía entre sí, aunque ninguno se conocía con el otro antes de la selección para el juicio. Todos los días almorzaban juntos y custodiados por la Policía en un bar frente a los Tribunales y algunos se retiraban en el mismo patrullero hacia sus barrios. "Forjamos una relación y estuvimos todos unidos por una causa justa", comentó una de las integrantes del jurado.

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Cerca de las tres de la tarde del martes, cuando el juez Andrejín les dijo que ya podían retirarse, las fiscales Laura Zyseskind y Carolina Carballid Calatayud, el abogado querellante Jorge Sandro y el público, entre las que había muchas amigas de la víctima, los aplaudieron de pie. Algunas mujeres del jurado lloraban tanto como las amigas de Schaefer. "Es un alivio, no se iba a salvar esta mierda", sollozó Sandra, la hermana de la mujer asesinada. "Ganaste, basta de este hijo de puta", le dijo su amiga Eva mientras la abrazaba.

El rol del jurado fue destacado por todas las partes, excepto por Tenca, claro. "Fue un fallo ejemplar, nunca subestimamos al jurado, somos defensoras de que la ciudadanía tenga participación, esta forma claramente nos enseña por dónde está el camino", expresó Zyseskind.

"El desempeño del tribunal del jurado ha sido excepcional", comentó tras el veredicto el abogado Jorge Sandro. "El proceso fue impecable, son personas que vinieron a todas las jornadas, mostraron puntualidad, respeto, compromiso, se han empoderado de la situación y se retiraron con lágrimas en los ojos y aplaudidos de pie", dijo emocionada Carballido Calatayud, quien comenzó a investigar el caso desde el día del femicidio, el 21 de agosto de 2o15 y se preparó, junto a su colega, durante tres meses con un coach actor para el juicio.

Las fiscales Zyseskind (centro) y Carballido Calatayud (der) y el abogado Jorge Sandro (2° izq)
Las fiscales Zyseskind (centro) y Carballido Calatayud (der) y el abogado Jorge Sandro (2° izq)

Aquella tarde, cuando llegó a la escena del crimen, la fiscal se encontró cerca de la casa del country Martindale de Pilar, donde Farré mató a Schaefer, una estampita de San Benito. Al terminar el juicio, Carballido Calatayud (que durante las últimas dos noches contó que soñó con la víctima) le relató a algunos periodistas un secreto: "La estampita la abrochamos en el segundo cuerpo del expediente, para que San Benito acompañe a Claudia, que siempre estuvo con nosotros". Luego, la titular de la Unidad Especializada en Violencia de Género de Pilar, agregó con una sonrisa: "Ahora se estará enterando el juez Andrejín".

"Durante todos estos días que presenciamos el juicio hablábamos de que no sería fácil tomar una decisión. Pero la verdad es que las pruebas en contra de Farré fueron contundentes. Y él no logró convencernos", comentó uno de los jurados a Infobae.

El abogado Adrián Tenca, defensor de Fernando Farré
El abogado Adrián Tenca, defensor de Fernando Farré

Con esa decisión, Farré está condenado a pasar los próximos 35 años en prisión. Podría salir a los 89 años o, si la Justicia acepta, a los 70, cuando tendrá derecho a pedir la prisión domiciliaria. No obstante, Adrián Tenca ya anunció que presentará un recurso ante la Cámara de Casación.

Apenas habían pasado cinco minutos desde que Gonzalo y sus 11 compañeros del jurado entraron a la sala del tribunal a dar el veredicto. La condena perpetua de Farré era un hecho. Las fiscales se abrazaban emocionadas. Jorge Sandro reía. Las amigas de Schaefer descargaban la tensión con lágrimas. Pero Farré tenía el mismo gesto que ostentó durante las siete audiencias. La de un hombre frío, deshumanizado, distante. Un témpano humano. Dos agentes del Servicio Penitenciario se le acercaron y lo invitaron a salir, sin las esposas.

Entonces el juez Andrejín miró a los 12 jurados, les agradeció y les dijo lo último que debían escuchar: "Su labor ha concluido".

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