
El fortalecimiento de El Niño instala una alerta sanitaria adicional antes del verano y una acción preventiva clave en millones de argentinos: vacunarse contra el dengue suma una barrera de protección en un contexto climático que puede favorecer la presencia del mosquito Aedes aegypti.
La intensidad de este fenómeno climático y la previsión de lluvias por encima de los niveles habituales en amplias zonas de Argentina elevan la necesidad de anticiparse a la temporada: cada recipiente que retiene agua después de una tormenta puede convertirse en un criadero del mosquito transmisor.
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La inmunización reduce el riesgo de cuadros sintomáticos y hospitalizaciones, pero su aporte requiere acciones cotidianas dentro y fuera de los hogares. El aumento de la humedad, las temperaturas favorables y el agua acumulada tras lluvias frecuentes crean condiciones propicias para el desarrollo del vector. Por eso, completar el esquema de dos dosis y eliminar potenciales criaderos constituyen medidas complementarias para reducir la circulación del virus.
El Servicio Meteorológico Nacional prevé una mayor probabilidad de precipitaciones por encima de los valores normales entre noviembre de 2026 y enero de 2027 en el Litoral, zonas del centro del país y sectores de la provincia de Buenos Aires. El fenómeno no anticipa una epidemia ni permite definir la magnitud de una temporada de dengue, pero sí puede crear condiciones favorables para el vector si las lluvias dejan agua disponible en recipientes domésticos.
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“El cambio climático cambió totalmente la climatología argentina y hoy hasta el paralelo 42 que cruza Neuquén y Río Negro hay riesgo de dengue. Por lo tanto, yo vacunaría a todos contra el dengue, no solamente a las personas de las provincias del norte y centro del país”, explicó a Infobae el infectólogo Hugo Pizzi.
“Cuando se empezó a vacunar se hizo de 15 a 20 años, de 20 a 25. Pero solo fueron nada más que un 8%, un 15 %, según los distritos. O sea que fue realmente poquísimo. Quedaron muchísimas vacunas compradas por las distintas jurisdicciones. Por lo tanto, hoy se está vacunando hasta 60 años y no hay ninguna duda de que el riesgo va a estar en todos lados”, sostuvo Pizzi.
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El experto indicó que si tenemos inundaciones en todo el litoral, tenemos regímenes pluviométricos que son en 15 días, lo que se llueve en un año, evidentemente están dando todas las características para que el mosquito pueda, reproducirse rápida y proficuamente.
“Lo único que faltaría sería el virus para completar la ecuación. El virus en este momento no lo tenemos, pero ha llegado uno o dos casos sueltos que son extranjeros, o sea, casos importados. Pero si empieza a, a difuminarse eso, vamos a tener graves problemas. Yo vacunaría a todos y usaría todas las vacunas que han sobrado. Las usaría antes que se venzan”, resumió el destacado infectólogo.
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Quiénes deben vacunarse según la jurisdicción del país

La Comisión Nacional de Inmunizaciones (CoNaIn) de Argentina, el órgano consultivo y técnico que asesora al Ministerio de Salud sobre políticas de vacunación y control de enfermedades inmunoprevenibles se reunió en septiembre y octubre a analizar la estrategia de vacunación contra el dengue para esta primavera y verano.
Durante la evaluación de la estrategia focalizada contra el dengue a cargo de las doctoras Julieta Caravario (DiCEI), Lucía Maffey (Dirección de Zoonosis y Control de Enfermedades Transmitidas por Vectores), Gabriela Fernández (Dirección de Epidemiología) y María Alejandra Morales (ANLIS Malbrán), se presentaron las características de la vacuna contra el dengue y la estrategia actual de vacunación en Argentina, dirigida a personas de 15 a 39 años residentes en departamentos priorizados, con posibilidad de ampliación progresiva dentro del rango de 4 a 60 años y de incorporación de nuevos departamentos.
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Las expertas afirmaron que la Estrategia nacional de vacunación focalizada en Argentina utiliza la vacuna tetravalente Qdenga® de Takeda (aprobada por ANMAT en 2023), dirigida de manera prioritaria a poblaciones y departamentos de mayor riesgo en las regiones del NOA, NEA y Centro, que involucra a las provincias de Catamarca, Chaco, Córdoba, Entre Ríos, Formosa, Jujuy, La Rioja, Misiones, Salta, Santa Fe y Santiago del Estero, entre otras zonas prioritarias. En jurisdicciones como la Provincia de Buenos Aires y CABA, el alcance y los grupos etarios son de entre 15 a 59 años de forma gratuita, según disponibilidad.

Se trata de una vacunación focalizada, que no está incorporada de forma obligatoria al Calendario Nacional de Vacunación, que consta de 2 dosis aplicadas por vía subcutánea, separadas por un intervalo de 3 meses.
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En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, la campaña gratuita alcanza a residentes de 15 a 59 años. El acceso requiere turno previo mediante el sistema oficial, cuenta MiBA y DNI que acredite domicilio porteño. No hace falta una receta médica, aunque el equipo de salud debe revisar antecedentes y contraindicaciones antes de la aplicación.
En CABA, las dosis se aplican en hospitales, Centros de Salud y Acción Comunitaria y postas extrahospitalarias. Entre los puntos habilitados figuran los hospitales Rivadavia, Durand y Pirovano; los CeSAC 1, 3, 11 y 37; el Corralón Floresta y el Centro Islámico. El día del turno corresponde llevar DNI, carnet de vacunación y la constancia de la primera dosis si se trata de completar el esquema.
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“Si tenés entre 15 y 59 años y vivís en la provincia de Buenos Aires, podés acceder a la vacuna contra el dengue sin turno y de forma gratuita” anuncia el portal de PBA, que enumera todos los vacunatorios habilitados en el extenso territorio provincial.
Completar el esquema resulta relevante porque la protección prevista se asocia a las dos dosis. Los estudios clínicos citados en la información oficial de la Ciudad indicaron una reducción del 84 % en hospitalizaciones y del 61 % en casos sintomáticos luego de la pauta completa. Esos porcentajes no implican que la persona vacunada quede libre de toda posibilidad de infección, por lo que la prevención ambiental conserva un papel central.
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Las personas que cursaron dengue deben informar ese antecedente al vacunatorio. La recomendación porteña establece una espera de entre tres y seis meses después de la enfermedad para definir la aplicación. El plazo busca que cada caso reciba una evaluación acorde con su situación clínica.
Quiénes no deben recibir la vacuna contra el dengue

Según las recomendaciones de la CoNaIn, hay grupos que no deben recibir la vacuna: embarazadas, personas en período de lactancia, quienes presentan alteraciones de la respuesta inmunitaria por enfermedades o tratamientos y quienes tuvieron una reacción alérgica grave a los componentes de la fórmula o a una dosis previa. Estar fuera del rango etario de la campaña pública no equivale, por sí mismo, a una contraindicación médica; marca el alcance de la política sanitaria local.
La vacunación focalizada forma parte de la estrategia nacional en territorios con mayor riesgo, en especial de las regiones del noroeste, noreste y centro del país. Cada jurisdicción define edades, cupos y mecanismos de convocatoria según su disponibilidad de dosis y su situación epidemiológica. Por eso, las personas interesadas deben consultar los canales oficiales de su provincia o municipio antes de sacar conclusiones sobre su acceso.
La vigilancia laboratorial y genómica permitió caracterizar diferentes genotipos de DENV-1, DENV-2 y DENV-3 circulantes entre 2021 y 2026. En cuanto a la situación de coberturas de vacunación, se destacó que el 67,5% de los departamentos y grupos etarios incluidos en la estrategia presentó menos del 50% de esquemas completos.

El análisis de las últimas tres temporadas mostró que las mayores incidencias se concentraron en adultos jóvenes y de mediana edad, mientras que la mortalidad aumentó con la edad.
Asimismo, las reiteradas introducciones de DENV-3 durante tres temporadas consecutivas evidencian la posibilidad de su establecimiento y dispersión ante condiciones ambientales, vectoriales y poblacionales favorables.
Los expertos de la CoNaIn revisaron la evidencia disponible sobre eficacia, efectividad y seguridad de la vacuna, así como las recomendaciones internacionales y las estrategias de vacunación implementadas en otros países.

En ese sentido, el infectólogo Gerardo Laube propuso continuar con la estrategia en vinculación con la información epidemiológica, mantener alta la percepción de riesgo por parte de la población y fortalecer otras instancias de cuidado contra el dengue. Y su par Andrés Gallardo coincidió en proponer acciones para fortalecer la aplicación de segundas dosis, énfasis en concientización, promoción de la salud y cuidados vectoriales.
El mosquito no distingue entre personas vacunadas y no vacunadas. La inmunización busca disminuir la posibilidad de enfermedad sintomática y hospitalización, mientras el descacharrado corta la reproducción del vector. Esa diferencia explica por qué la vacuna forma parte de una respuesta más amplia y no funciona como una solución única.
Con lluvias más frecuentes, la vacunación disponible y una revisión semanal de cada recipiente con agua ofrecen una respuesta concreta antes de que el mosquito encuentre un lugar para reproducirse.
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