Ejercicios de Kegel: cuándo pueden ayudar y por qué no convienen para todos los síntomas pélvicos

Las contracciones para fortalecer el suelo pélvico pueden mejorar algunas formas de incontinencia, pero el dolor, la presión o los problemas para evacuar requieren una evaluación que identifique la causa antes de iniciar una rutina

Ilustración de una mujer tendida de espaldas elevando la pelvis sobre una esterilla, con un diseño de red iluminada en la zona pélvica.
La salud pélvica influye en el control de la vejiga y el intestino, el movimiento y la vida sexual (Imagen Ilustrativa Infobae)
Guardar

Los ejercicios de Kegel suelen presentarse como una respuesta rápida ante las pérdidas de orina, la sensación de debilidad o las molestias en la pelvis. Sin embargo, las alteraciones del suelo pélvico no responden siempre al mismo mecanismo.

Un dolor persistente, una sensación de presión o dificultades en la vejiga y el intestino pueden requerir estudios para descartar causas ginecológicas, urológicas, digestivas o musculares, como ocurre en algunos cuadros de dolor pélvico crónico.

PUBLICIDAD

Los Kegel consisten en contraer y relajar los músculos de la base de la pelvis. El Instituto Nacional de Diabetes y Enfermedades Digestivas y Renales de Estados Unidos explica que su objetivo es fortalecer los músculos que sostienen la vejiga, el recto y, en mujeres, el útero. Pueden ser útiles para mejorar el control de la orina, las heces o los gases cuando existe debilidad muscular. La técnica también puede indicarse en hombres y mujeres, aunque debe adaptarse a cada situación.

El problema aparece cuando una rutina de contracciones se transforma en una indicación genérica para cualquier síntoma de la zona pélvica. La incontinencia al toser, reír, correr o levantar peso puede tener relación con una respuesta insuficiente de los músculos ante el aumento de presión dentro del abdomen. En esos casos, el fortalecimiento guiado puede formar parte del tratamiento. Pero una molestia durante las relaciones sexuales, el dolor al sentarse, la sensación de tensión constante o una dificultad para relajar la zona exigen otro enfoque.

PUBLICIDAD

La misma molestia puede tener causas distintas

El suelo pélvico participa en funciones de la vejiga, el intestino y la vida sexual. También contribuye al sostén de los órganos pélvicos. Los síntomas pueden incluir pérdidas de orina, urgencia para ir al baño, estreñimiento, dificultad para controlar gases o materia fecal, sensación de pesadez vaginal, dolor y cambios en la función sexual.

Una mujer sentada haciendo yoga con un icono ilustrado del útero y otra mujer caminando en un sendero.
El suelo pélvico sostiene la vejiga, el intestino y los órganos reproductivos, y ayuda a manejar la presión corporal (Imagen Ilustrativa Infobae)

Esa variedad impide sacar conclusiones a partir de un solo signo. La Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos advierte que los problemas de sostén pélvico pueden incluir sensación de presión, bulto vaginal, dificultad para vaciar la vejiga, pérdidas de orina y estreñimiento. El diagnóstico requiere una evaluación médica, que puede incluir examen físico, examen pélvico u otros estudios según el caso.

El dolor no equivale necesariamente a debilidad. En mujeres con dolor pélvico crónico, el Colegio Estadounidense de Obstetras y Ginecólogos señala que la fisioterapia del suelo pélvico puede apuntar a desensibilizar músculos vinculados con el dolor y abordar factores musculares. El tratamiento puede incluir recursos como respiración diafragmática, biorretroalimentación o técnicas orientadas a recuperar movilidad y relajación, según la evaluación clínica.

La recomendación de “apretar más” puede resultar insuficiente si el músculo ya permanece contraído o si la persona no logra relajarlo después de una contracción. MedlinePlus advierte que, en mujeres, hacer Kegel de forma incorrecta o con demasiada fuerza puede aumentar la tensión de los músculos vaginales y provocar dolor durante las relaciones sexuales. Por eso, una rutina tomada de redes sociales o realizada sin supervisión no sustituye una consulta cuando existen molestias persistentes.

Qué dice la evidencia sobre el entrenamiento muscular

Una revisión Cochrane publicada en diciembre de 2024 comparó distintos métodos de entrenamiento de los músculos del suelo pélvico en mujeres con incontinencia urinaria de esfuerzo, de urgencia o mixta. El análisis incluyó 63 ensayos clínicos y 4.920 mujeres.

Los autores evaluaron diferencias en el tipo de ejercicio, la frecuencia de práctica y la forma de supervisión. Encontraron evidencia de certeza baja a moderada de que algunos métodos pueden ofrecer ventajas frente a otros, aunque en varias comparaciones hubo poca diferencia o los datos resultaron insuficientes para establecer una recomendación firme. La revisión Cochrane se concentra en incontinencia urinaria femenina y no permite extender sus conclusiones a todo dolor pélvico, problemas intestinales o dificultades sexuales.

Una profesional de la salud con uniforme azul conversa con una mujer sentada ante ella en un consultorio.
Las alteraciones del suelo pélvico pueden asociarse con incontinencia urinaria o fecal, estreñimiento, dolor lumbar y dolor durante las relaciones sexuales (Imagen Ilustrativa Infobae)

La técnica y el diagnóstico importan. El estudio respalda que el entrenamiento muscular puede ser una herramienta de primera línea para la incontinencia urinaria en mujeres, pero no avala un esquema idéntico para todas las personas ni para todos los síntomas. La supervisión individual y la grupal mostraron resultados similares en calidad de vida en algunas comparaciones, mientras que la evidencia sobre la dosis óptima de ejercicio fue limitada.

Cuándo conviene consultar antes de empezar

Una consulta con un profesional de salud puede ayudar a determinar si el síntoma se relaciona con fuerza muscular, coordinación, hábitos de la vejiga, estreñimiento, una lesión, un prolapso u otra causa. La evaluación de fisioterapia pélvica suele incluir preguntas sobre antecedentes, pérdidas de orina o materia fecal, dolor, actividad física, evacuación y función sexual. También puede valorar la capacidad de contraer y relajar los músculos de forma adecuada.

Las pérdidas de orina que afectan la vida cotidiana, el dolor durante las relaciones sexuales, la presión persistente, el bulto vaginal, los cambios en el control intestinal o la dificultad para vaciar la vejiga no deberían normalizarse. Los ejercicios pueden integrar el tratamiento, pero su elección depende del problema que se busca resolver.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD

Últimas Noticias

Así es el desayuno que puede ayudar a reducir el colesterol un 10%, según expertos

Lauren Manaker, experta en nutrición, advierte sobre ciertos ingredientes populares que, lejos de sumar beneficios, resultan contraproducentes para la salud cardiovascular. Qué tener en cuenta

Así es el desayuno que puede ayudar a reducir el colesterol un 10%, según expertos

Qué significa que las rodillas crujan y cuándo es motivo para consultar a un médico

Dos especialistas de Cleveland Clinic señalaron que este sonido puede esconder una dolencia que puede afectar la calidad de vida. Qué revela realmente, según una revisión publicada en British Journal of Sports Medicine

Qué significa que las rodillas crujan y cuándo es motivo para consultar a un médico

Por qué el estrés puede favorecer el aumento de peso: claves para prevenirlo avaladas por la ciencia

El cortisol, la falta de sueño y la búsqueda de alimentos reconfortantes forman parte de los mecanismos que conectan la presión emocional con cambios en la alimentación

Por qué el estrés puede favorecer el aumento de peso: claves para prevenirlo avaladas por la ciencia

Dieta o cardio para bajar de peso: cuál estrategia ayuda a adelgazar más y por cuánto tiempo

Una revisión con más de 500.000 observaciones y un metaanálisis adicional coinciden en señalar una estrategia con resultados sostenidos, que permite una reducción promedio de hasta 3,68 kilogramos tras 12 meses

Dieta o cardio para bajar de peso: cuál estrategia ayuda a adelgazar más y por cuánto tiempo

Claves para cuidar a un familiar con Alzheimer: cómo organizar el entorno y prever situaciones de emergencia

La evolución de la enfermedad suele alterar de manera paulatina la convivencia doméstica y sobrecargar la rutina de los allegados. Expertos recomiendan adaptar la vivienda y acordar decisiones de manera anticipada para evitar resoluciones intempestivas tras una caída o una internación

Claves para cuidar a un familiar con Alzheimer: cómo organizar el entorno y prever situaciones de emergencia