
Las bebidas que consumen los niños y adolescentes tienen un impacto tanto en su salud de hoy como a largo plazo. Ante la creciente oferta de productos con altos niveles de azúcar, cafeína y edulcorantes artificiales, un grupo de organizaciones especializadas en salud y nutrición de los Estados Unidos estableció nuevas recomendaciones basadas en pruebas científicas.
Fueron elaboradas por expertos de la Academia Estadounidense de Pediatría, la Academia de Nutrición y Dietética, la Academia Estadounidense de Odontología Pediátrica y la Asociación Estadounidense del Corazón y están destinadas a orientar a las familias sobre qué bebidas son las más adecuadas para las niñas y los niños de entre 5 y 18 años.
La importancia de una hidratación saludable

Los especialistas señalaron que la hidratación debe basarse principalmente en el consumo de agua y leche sin azúcar añadida. Las necesidades de líquidos varían según la edad, el peso y el nivel de actividad de cada niño.
Sin embargo, en términos generales, los especialistas recomendaron la siguiente ingesta diaria:
- Niños de 5 a 8 años: aproximadamente 1,2 litros de agua.
- Niños de 9 a 13 años: entre 1,6 y 1,8 litros de agua.
- Adolescentes de 14 a 18 años: entre 1,8 y 2,6 litros de agua.
El agua debe ser la principal fuente: “Toda la hidratación de un niño puede provenir del agua”, destacó el informe que fue publicado por Healthy Eating Research, un programa nacional de la Fundación Robert Wood Johnson.

Además del agua, sugirieron el consumo de leche sin azúcar añadida debido a su aporte de proteínas, calcio, potasio y vitamina D, nutrientes esenciales para el desarrollo infantil.
Las cantidades recomendadas son las siguientes:
- Niños de 5 a 8 años: hasta 0,6 litros de leche al día.
- Niños de 9 a 18 años: hasta 0,7 litros de leche al día.
En caso de que los niños obtengan calcio y otros nutrientes de alimentos como yogur y queso, pueden reducir la cantidad de leche que consumen.

Cuáles son las bebidas que no recomiendan para la infancia
Las nuevas directrices desaconsejan el consumo de bebidas azucaradas, energéticas y edulcoradas artificialmente. “Los datos nos indican que una de las principales fuentes de azúcar añadida en la dieta infantil provienen de las bebidas”, afirmó el doctor Mark Corkins, presidente del comité de nutrición de la Academia Estadounidense de Pediatría.
El exceso de azúcar en la dieta infantil está vinculado al desarrollo de obesidad, diabetes tipo 2 y enfermedades cardiovasculares.

Un aspecto preocupante es la creciente popularidad de las bebidas energéticas y cafés mezclados entre los adolescentes. Esos productos no solo contienen grandes cantidades de azúcar, sino también dosis elevadas de cafeína, una sustancia que puede afectar el sistema nervioso y el sueño.
Megan Lott, subdirectora de Healthy Eating Research, advirtió que incluso cantidades pequeñas de cafeína pueden generar efectos adversos.
“Las investigaciones recientes han demostrado que pequeñas cantidades de cafeína pueden provocar trastornos del sueño, aumento de la ansiedad y cambios en el estado de ánimo en adolescentes”, explicó.

También mencionó que existen casos de jóvenes que han sufrido eventos cardíacos tras consumir grandes cantidades de esta sustancia.
El informe sugiere evitar las bebidas con edulcorantes artificiales, como los refrescos sin azúcar. Aunque algunos estudios han concluido que estos endulzantes son seguros, no existen suficientes investigaciones sobre sus efectos a largo plazo en niños y adolescentes.
Los expertos aclararon con respecto a las “leches vegetales alternativas”, que son también llamadas “bebidas vegetales”: “Pueden ser apropiadas por razones médicas específicas (por ejemplo, alergia a las proteínas lácteas) o necesidades de dieta (por ejemplo, veganismo); por lo demás, las leches vegetales alternativas no se recomiendan como sustituto de la leche de vaca porque no son equivalentes desde el punto de vista nutricional y, a menudo, contienen azúcares añadidas, endulzantes sin azúcar y otros aditivos”.

Consultada por Infobae, Cecilia Martinelli, ex-coordinadora del comité científico de la Asociación Argentina de Licenciados en Nutrición, opinó que las nuevas pautas que plantearon las organizaciones de los Estados Unidos coinciden con las recomendaciones que se dan en la Argentina y en otros países de América Latina.
“Las recomendaciones buscan reducir el consumo de azúcar y cafeína en la alimentación durante la infancia para prevenir problemas de salud a largo plazo. Los jugos no son esenciales: solo se aconsejan los de origen natural en cantidades limitadas”, afirmó Martinelli.
Deberían evitarse los productos con cafeína y con azúcar, como los jugos procesados, alertó la experta. “Con respecto a las bebidas vegetales, los niños y los adolescentes pueden consumirlas, pero hay que elegir los productos que no tengan azúcar agregada”, dijo.
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