En una nueva edición de El Puente, conducido por Julieta Puente, una de las inquietudes más frecuentes del posparto ocupó el centro de la conversación: la caída del cabello. Junto a Vanina Gegdyszman, médica dermatóloga y tricóloga, la conductora abordó por qué el pelo puede caerse con más intensidad tras el parto, cuándo suele alcanzar su punto máximo y qué señales requieren una consulta profesional.
“Lo que más he escuchado de mujeres que están en pleno posparto es: ‘Me estoy quedando pelada’”, planteó Puente al abrir el diálogo. Frente a ese temor, la especialista explicó que la caída asociada al período posterior al embarazo tiene un curso limitado, aunque puede revelar otras condiciones previas del cuero cabelludo.
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La caída del pelo en el posparto suele aparecer meses después del parto
La pérdida de cabello no suele comenzar en los días posteriores al nacimiento. Según explicó Gegdyszman, los cambios pueden hacerse visibles entre dos y tres meses después del parto, cuando el cuerpo atraviesa una reorganización hormonal y física.

“Puede comenzar más o menos un tiempo después, no inmediatamente”, señaló la dermatóloga. La especialista vinculó este proceso con los cambios que atraviesa el organismo luego del embarazo, entre ellos el estrés físico del parto, una internación, la anestesia y la modificación de hábitos cotidianos como el descanso, la alimentación y la actividad física.
Durante la gestación, en cambio, muchas mujeres observan una mayor cantidad de cabello y un crecimiento más marcado. “Es nuestro mejor momento”, afirmó Gegdyszman sobre el pelo en el embarazo. Según detalló, las hormonas prolongan la fase de crecimiento capilar y reducen la caída habitual.
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Cuando ese período termina, el pelo vuelve progresivamente a su ciclo regular. A esa caída normal se suma el efecto de los cambios hormonales posteriores al parto, lo que puede hacer que la pérdida resulte más visible.

El quinto mes posparto puede concentrar la mayor pérdida de cabello
Uno de los datos que destacó la médica fue el momento en el que el cuadro suele alcanzar mayor intensidad. “Alrededor del quinto mes es donde tenemos mayor caída”, sostuvo Gegdyszman al referirse al período posparto.
La tricóloga indicó que, hacia el octavo mes, la evidencia señala que el cabello debería empezar a recuperar su crecimiento. Sin embargo, aclaró que cada proceso es diferente y que la evolución depende de múltiples factores, entre ellos las características previas del pelo, la alimentación y la lactancia.
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“No todas nosotras somos desiguales, no todas nos crece el cabello igual”, explicó. También remarcó que las necesidades nutricionales pueden modificarse si la mujer amamanta, por lo que resulta importante prestar atención a la alimentación y a posibles déficits.
“El pelo es parte de nuestro cuerpo. Entonces, como nosotras estemos, también se va a ver en nuestro pelo”, expresó. En ese sentido, mencionó que situaciones como la anemia pueden manifestarse también a través de cambios en el cabello.

Los cambios hormonales pueden modificar la textura del pelo
Además de la caída, algunas mujeres notan transformaciones en la forma del pelo luego del embarazo. Cabellos que antes eran lacios pueden presentar ondas o rulos, mientras que en otros casos sucede lo contrario.
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Para Gegdyszman, este fenómeno está relacionado con las variaciones hormonales. “Ante cambios hormonales, el pelo puede cambiar. En una adolescencia, en un embarazo, en la menopausia”, enumeró.
La especialista aclaró que no se trata, en principio, de un signo de alarma. Puede ser parte de una adaptación del organismo ante una etapa de modificación hormonal, como sucede en distintos momentos de la vida.
Cortarse el pelo no acelera su crecimiento después del parto
El diálogo también abordó uno de los mitos más extendidos sobre el cuidado capilar: la idea de que cortar el pelo estimula el crecimiento. La dermatóloga fue directa al respecto: “Es un mito que cortarse el cabello haga crecer el pelo”.
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Un corte puede mejorar el aspecto de las puntas, reducir los enredos y eliminar sectores dañados, pero no altera el crecimiento desde el folículo. “El crecimiento está adentro de la piel”, explicó Gegdyszman.
Por ese motivo, la especialista puso el foco en los hábitos cotidianos y en el cuidado integral. El lavado frecuente, el modo de desenredar el pelo y una alimentación acorde a las necesidades de cada mujer pueden contribuir a mantener el cuero cabelludo en condiciones adecuadas.
Lavar y cepillar el pelo no provoca más caída
El temor a perder más cabello lleva a algunas mujeres a espaciar los lavados o evitar el cepillado. Gegdyszman desaconsejó esa conducta y sostuvo que la higiene del cuero cabelludo debe mantenerse.
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“No espaciar el lavado por miedo a que se caiga más”, recomendó. La médica indicó que lavarlo a diario no genera una caída adicional, aunque puede hacer más perceptible el pelo que ya se desprendió durante el ciclo natural.

Para evitar tirones durante el desenredado, sugirió aprovechar el momento del acondicionador. “Pasar el cepillo desde las puntas e ir subiendo. Entonces, vamos a tironear mucho menos”, detalló.
También aclaró que los champús no frenan ni estimulan por sí solos la caída. “Nada es mágico. Ningún champú va a estimular caída ni la va a frenar”, afirmó. No obstante, señaló que una rutina de higiene equilibrada ayuda a prevenir desequilibrios como grasitud o caspa, que pueden afectar al cuero cabelludo.
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Cuándo la caída del cabello requiere una consulta médica
La pérdida de pelo del posparto debería tener un límite. Si persiste más allá de los meses esperados o aparece junto a otros signos, la recomendación es realizar una evaluación profesional para determinar si existe otro tipo de alopecia.
Gegdyszman mencionó algunas señales de atención: una raya al medio más ancha, pérdida en las entradas, zonas sin cabello, cambios en las cejas o una disminución evidente del volumen capilar. También señaló que, si después de unos ocho meses no se percibe crecimiento, conviene consultar.
“Si realmente solo es la caída posparto, debería tener un límite”, dijo la especialista. Explicó que, en algunos casos, el efluvio telógeno posparto puede hacer visible una predisposición previa a otras formas de alopecia.
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La médica comparó el proceso con un jardín: “Yo tengo un jardín superflorido. Se me caen algunas hojitas, no lo voy a notar. Pero si de repente yo ya venía con menos pastito, menos flores, ya cuando se empiezan a caer se nota más”.
Sobre la lactancia, Gegdyszman sostuvo que no existe prueba de que el destete detenga la pérdida de cabello. “No hay realmente evidencia de que esto sea así”, afirmó. También señaló que existen tratamientos compatibles con la lactancia, siempre que un profesional determine que son necesarios.
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