Cómo influyen el sueño, el ejercicio y la alimentación en la capacidad del organismo para enfrentar virus y bacterias, según un experto

Mark Hyman, médico de familia y fundador de The UltraWellness Center, describió en una reciente entrevista al sistema inmunológico como un mecanismo de vigilancia que puede debilitarse por el sedentarismo, los problemas intestinales y el estrés acumulado

Pantalla dividida con un hombre de cabello corto a la izquierda y una mujer rubia con auriculares a la derecha
Mark Hyman destacó que el descanso regular, la alimentación fresca y la gestión del estrés constituyen la base para el sistema inmunológico (YouTube/@drmarkhyman)
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Evitar una sucesión de resfriados y la gripe fue el punto de partida de la charla entre la productora Emma Krebs y Mark Hyman, médico de familia y fundador de The UltraWellness Center, dedicado a la medicina funcional, en su podcast Office Hours.

Krebs planteó la inquietud de quienes buscaban no sentirse enfermos “cada dos días”, y Hyman respondió: “Para el sistema inmunológico o el resto de la salud, los fundamentos son los mismos”.

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Antes de entrar en suplementos o recetas, Hyman ubicó la discusión en el funcionamiento del organismo. “El sistema inmunológico es básicamente un sistema de vigilancia, como un radar”, explicó.

Un hombre con camisa azul se cubre la nariz con un pañuelo de papel blanco mientras cierra los ojos.
Un estudio realizado en Israel asoció la deficiencia de vitamina D con un mayor riesgo de sufrir cuadros graves de COVID-19 (Imagen Ilustrativa Infobae)

Dijo que detectaba virus, bacterias y otras amenazas, y sostuvo que su respuesta podía verse afectada por la falta de sueño, el estrés, la alimentación, el sedentarismo y los problemas intestinales.

Dormir, comer alimentos frescos y manejar el estrés fueron sus prioridades.

Para Hyman, la prevención de los resfriados no estaba en una fórmula aislada. “Empezá por la alimentación, el ejercicio, el sueño, el manejo del estrés y los niveles de nutrientes”, recomendó. También mencionó meditación, yoga, ejercicios de respiración y masajes.

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“Si comes una dieta mala, si no haces ejercicio, si no duermes bien, si estás estresado, si tus niveles de nutrientes no están optimizados, si tu intestino no está sano, vas a tener más probabilidades de enfermarte”, afirmó.

También señaló que mantener horarios regulares para dormir y despertar formaba parte de ese cuidado.

Un hombre mayor duerme plácidamente en un sillón con estampado, sus gafas en el pecho, un periódico en su regazo y un mate con facturas en una mesa lateral.
El mantenimiento de horarios regulares de sueño y el control del estrés forman parte de las prioridades de cuidado de la salud (Imagen Ilustrativa Infobae)

Un estudio asoció el déficit de vitamina D con cuadros graves de COVID-19

Hyman consideró que la vitamina D era el nutriente más relevante dentro de su enfoque. “No solo hay que tomarla: hay que medir el nivel”, afirmó, porque, según explicó, las dosis necesarias podían variar entre personas.

La relación que mencionó con COVID-19 apareció en un estudio retrospectivo de casos y controles encabezado por Ariel Israel y publicado en 2022 en Internal and Emergency Medicine.

Con registros de Clalit Health Services, en Israel, comparó a personas con COVID-19 con otras que no se habían contagiado. También contrastó casos graves con personas infectadas que no habían requerido internación.

Un hombre maduro con barba canosa y camisa oscura sonríe ante la cámara en una habitación
El médico Mark Hyman destacó la importancia de medir los niveles de vitamina D en el organismo para determinar la dosis necesaria en cada persona (YouTube/@drmarkhyman)

Los autores hallaron una asociación entre niveles de vitamina D inferiores a 30 nanomoles por litro, la unidad utilizada para medirla, y una mayor probabilidad de enfermedad grave. La relación se mantuvo al considerar el peso, la altura, el origen de los participantes y enfermedades previas.

El trabajo no probó que la deficiencia causara cuadros graves ni evaluó si los suplementos evitaban la hospitalización o la muerte.

La alimentación incluyó fibra, fermentados, ajo y jengibre

Al hablar de alimentación, Hyman propuso mirar el supermercado como una fuente de ingredientes para las comidas diarias.

Una cabeza de ajo, media cebolla morada y un puerro sobre una mesa de madera, con representaciones de microorganismos flotando sobre ellos.
La incorporación de alimentos fermentados y fibra prebiótica en la dieta diaria favorece el desarrollo de los microorganismos intestinales (Imagen Ilustrativa Infobae)

“Cuando voy al supermercado, voy a mi farmacia”, dijo, y mencionó verduras coloridas y ricas en fibra, alimentos fermentados y preparaciones caseras. Definió la fibra prebiótica como alimento para los microorganismos intestinales.

Entre los ingredientes que nombró estuvieron el jengibre, el ajo, los alcauciles, el rábano daikon y las verduras de raíz. “Voy a comer mucho ajo”, señaló. Su receta para cuando empezaba a sentirse mal fue una sopa de pollo con ajo, jengibre, batata, zanahoria, apio y astrágalo, una hierba que dijo utilizar en esa preparación.

Sobre el consumo de azúcar, Hyman sostuvo que una dieta con grandes cantidades de dulces y alimentos procesados podía afectar el funcionamiento del organismo y la respuesta inmunológica.

Donas, latas y botellas de refrescos, cruasanes, pan de molde, magdalenas, papas fritas, fideos, una caja de cereal, dulces y barras de chocolate sobre una mesa.
El consumo de grandes cantidades de azúcar y alimentos procesados perjudica la respuesta del sistema inmunológico frente a las infecciones (Imagen Ilustrativa Infobae)

La actividad moderada fue su recomendación si los síntomas eran leves

Krebs también consultó si convenía ejercitarse al comenzar un resfrío. Hyman respondió que una caminata o una rutina más suave podía ser útil cuando los síntomas eran leves, aunque aconsejó bajar la exigencia. Para él, la actividad moderada difería de los entrenamientos muy intensos, que asoció con mayor estrés físico.

“Un poco de ejercicio es en realidad bueno cuando estás enfermo”, afirmó. Aclaró que una persona con gripe o con un malestar importante debía descansar y evitar forzar el cuerpo.

Hyman planteó que el movimiento debía ajustarse al estado general, sin intentar sostener la misma intensidad habitual.

Mujer camina por calle urbana al amanecer. Edificios de ladrillo izquierda, árboles y farolas derecha. Luz dorada, sombras largas.
La realización de actividad física moderada aporta beneficios ante síntomas leves de resfrío, a diferencia de las rutinas de alta intensidad (Imagen Ilustrativa Infobae)

Su protocolo personal quedó separado de las recomendaciones generales

Cuando Krebs le preguntó qué hacía ante una garganta irritada o dolor de cabeza, Hyman describió un método que presentó como personal. “Mi paquete de viaje incluye vitamina D”, contó, y agregó que llevaba vitamina A y C, equinácea y una fórmula de hongos.

El médico aclaró en otro tramo de la entrevista que algunas intervenciones que usaba no estaban listas para una recomendación general. Además de los suplementos, dijo que priorizaba el descanso, el baño de vapor y una alimentación que incluyera sopa de pollo.

Hyman también describió una bebida casera con ajo, jengibre, miel, limón y ají picante cuando empezaba a sentirse mal. La presentó como una práctica personal, no como una recomendación general.

Vista lateral de una persona duchándose con vapor en una cabina de cristal, con el cabezal de la ducha y una toalla limpia colgando a la derecha.
El uso del baño de vapor es una de las prácticas prioritarias señaladas por el médico (Imagen Ilustrativa Infobae)

Hyman recomendó la vacuna antigripal para personas con mayor riesgo

Al referirse a la vacuna antigripal, Hyman dijo que la recomendaba para personas con enfermedades pulmonares, insuficiencia cardíaca, diabetes u otras condiciones que pudieran elevar el riesgo ante una infección.

“Puede ayudar a reducir la gravedad y puede ser útil”, sostuvo. También explicó que él había decidido no aplicársela y calificó esa postura como una elección personal.

También señaló que, según su planteo, la protección podía variar según la temporada y las cepas que circularan. Por eso, consideró que su utilidad debía evaluarse junto con el riesgo individual y los antecedentes de salud.

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