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Cuáles son los beneficios de consumir avena integral y cómo incorporarla a la dieta

El cardiólogo Aurelio Rojas explicó por qué este cereal tiene respaldo científico y cómo incide en la salud cardiovascular. Qué productos y presentaciones conviene evitar

Un envase de yogur griego, un frasco con avena, nueces y una cuchara de metal sobre una mesa de madera.
La discusión sobre la avena en la alimentación diaria se centra en la diferencia entre avena integral y productos ultraprocesados (Imagen Ilustrativa Infobae)
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La discusión sobre si conviene incluir avena en la alimentación diaria sumó en los últimos años un ingrediente nuevo: la circulación de mensajes en redes sociales que la presentan como un alimento perjudicial.

Frente a ese ruido, una pregunta concreta gana peso: qué diferencia hay entre la avena integral y las versiones ultraprocesadas que usan el cereal como reclamo, y por qué esa distinción importa cuando se habla de colesterol, glucosa y salud cardiovascular.

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Ese punto ordena el argumento que esgrime el cardiólogo Aurelio Rojas, en diálogo con Men’s Health, en el que defendió el consumo de avena integral frente a opiniones que, según describió la revista, cuestionan su valor nutricional.

Fotografía cenital de un bowl blanco con granola, nueces, semillas, pasas y coco, junto a una cuchara, yogur, frutillas, arándanos y banana en una mesa de madera.
Aurelio Rojas sostuvo que la avena integral tiene respaldo de la evidencia para el cuidado de la salud cardiovascular y metabólica (Imagen Ilustrativa Infobae)

La discusión no gira solo en torno a si la avena “hace bien” o “hace mal”, sino sobre qué tipo de producto se consume y qué respaldo tiene cada afirmación.

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Rojas sostuvo que la avena integral figura entre los alimentos con más apoyo en la evidencia disponible para el cuidado de la salud cardiovascular y metabólica.

La relevancia del planteo aparece en un contexto de recomendaciones alimentarias cada vez más atravesadas por mensajes virales y fórmulas industriales que alteran el perfil original de alimentos habituales.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
El cardiólogo recomendó consumir entre 40 y 60 gramos de copos de avena integrales, de tres a cinco veces por semana (Imagen Ilustrativa Infobae)

La diferencia clave está en el tipo de avena

El eje más nítido del planteo está en la distinción entre los copos de avena integrales y otras presentaciones que no conservan las mismas características.

Según explicó Rojas, no todas las formas de avena ofrecen beneficios equivalentes y conviene descartar el uso de polvo u opciones ultraprocesadas que incluyen este ingrediente como parte de su formulación.

Ese recorte desplaza la conversación desde una discusión general sobre “la avena” hacia una pregunta más precisa sobre calidad nutricional y grado de procesamiento.

En lugar de repetir una oposición simplificada entre alimentos buenos y malos, la información se organiza alrededor de una diferencia concreta que modifica el valor de la recomendación.

Tazón de madera lleno de avena natural con una cuchara, acompañado de frambuesas, arándanos, bayas secas y almendras sobre una mesa de madera.
Según Rojas, la avena integral puede bajar el colesterol LDL, mejorar los triglicéridos y reducir la presión arterial (Imagen Ilustrativa Infobae)

Según detalló el cardiólogo, la presentación indicada para incorporar a la rutina es la de 40 a 60 gramos de copos integrales, entre tres y cinco veces por semana. Esa referencia aporta un criterio práctico y delimita el alcance de la recomendación.

Los beneficios, según el experto

A partir de esa distinción, Rojas enumeró los efectos que asoció con la avena integral. El especialista señaló que este alimento puede contribuir a reducir el riesgo de infarto, bajar el colesterol LDL, mejorar los triglicéridos y reducir la presión arterial. La mención más específica es una baja de hasta cinco puntos en la tensión arterial.

El componente técnico que aparece en el centro de esa explicación es el betaglucano, una fibra soluble presente en la avena. La fibra soluble actúa en el aparato digestivo al mezclarse con agua y formar una sustancia espesa. De acuerdo con la explicación de Rojas, ese mecanismo ayuda a disminuir la absorción intestinal de grasas, entre ellas el colesterol.

Platos con avena y bayas, lentejas, frutas variadas (naranjas, manzanas, plátanos), pan integral y aguacate, dispuestos alrededor de un corazón brillante sobre madera.
El betaglucano, una fibra soluble de la avena integral, ayuda a disminuir la absorción intestinal de grasas y colesterol (Imagen Ilustrativa Infobae)

El profesional también vinculó este cereal con un efecto antiinflamatorio y con estrategias orientadas al control del peso corporal.

Glucosa, diabetes y digestión, otros ejes del debate

Rojas añadió otra serie de efectos relacionados con el metabolismo. El cardiólogo afirmó que la avena integral mejora la sensibilidad a la insulina y la hemoglobina glicosilada.

La sensibilidad a la insulina se refiere a la capacidad del cuerpo para responder a la hormona que regula el uso de glucosa. La hemoglobina glicosilada es un marcador que permite estimar el promedio de azúcar en sangre de los últimos meses.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
Rojas afirmó que la avena integral mejora la sensibilidad a la insulina y la hemoglobina glicosilada, con impacto en la diabetes tipo 2 (Imagen Ilustrativa Infobae)

De acuerdo con lo que indicó el especialista, esos cambios se relacionan con la prevención o el control de la diabetes tipo 2 y con una reducción del riesgo del 30% de desarrollar esa enfermedad.

El profesional también le atribuyó efectos sobre la digestión y la microbiota, el conjunto de microorganismos que viven en el intestino y participan en funciones digestivas e inmunológicas.

En esa misma línea, Rojas mencionó posibles beneficios sobre la concentración, el descanso nocturno y el aporte de proteínas vegetales.

Vista aérea de un tazón blanco con yogur natural, fresas, arándanos, semillas de chía y nueces. Se apoya sobre una superficie de mármol claro.
El especialista también vinculó la avena integral con efectos sobre la digestión, la microbiota y el control del peso corporal (Imagen Ilustrativa Infobae)

Cómo incorporarla

Según recomendó el cardiólogo, conviene combinar la avena integral con una fuente de proteína, como yogur griego o kéfir, y con grasas saludables, como las nueces. La explicación del profesional es que esa mezcla puede aumentar la saciedad y reducir el impacto glucémico del alimento.

En ese sentido, el impacto glucémico es la expresión que se usa para describir cuánto influye un alimento sobre la glucosa en sangre después de su consumo. En este caso, la combinación propuesta aparece presentada como una forma de moderar esa respuesta y de mejorar la composición del desayuno o de una colación.

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