
El dengue continúa expandiéndose a nivel global. Cerca de la mitad de la población mundial corre riesgo de contraerlo y cada año se producen entre 100 y 400 millones de infecciones, asegura la Organización Mundial de la Salud (OMS). Y de estas infecciones, aproximadamente el 25% presenta manifestaciones clínicas que van desde síntomas leves hasta casos graves que pueden ser mortales.
Ahora, un estudio reciente liderado por el Instituto de Inmunología de La Jolla (LJI) registró un hallazgo clave que podría transformar la manera en que se combate esta enfermedad: los niños que han sufrido múltiples infecciones por el virus del dengue desarrollan una respuesta inmunitaria más robusta gracias a un “ejército” de células T específicas, lo que reduce significativamente la gravedad de los síntomas en infecciones posteriores.
De acuerdo con los resultados publicados en la revista científica JCI Insight, los investigadores observaron que los menores con antecedentes de dos o más infecciones por dengue presentaban síntomas leves o incluso ningún síntoma al enfrentarse nuevamente al virus.

Daniela Weiskopf, profesora adjunta del LJI y líder del estudio, destacó en un comunicado de prensa: “Vimos una respuesta significativa de células T en niños que habían sido infectados más de una vez antes”. En palabras de la especialista, se trata de un hallazgo que podría ser la base para desarrollar vacunas más efectivas que aprovechen la respuesta de estas células.
El papel de las células T en la inmunidad al dengue
El dengue es causado por cuatro serotipos diferentes del virus (DENV-1, DENV-2, DENV-3 y DENV-4), lo que complica el desarrollo de una inmunidad duradera. Y ante un panorama internacional en la que la incidencia del dengue en América aumentó drásticamente en las últimas tres décadas, con más de 13 millones de casos reportados en 2024, de los cuales 22.684 fueron clasificados como graves, la necesidad de generar nuevas vacunas o tratamientos para esta patología es incesante.
Como se trata de “cuatro versiones” del virus, una persona infectada por un serotipo desarrolla inmunidad contra ese serotipo específico, pero sigue siendo vulnerable a los otros tres. Las infecciones posteriores por diferentes serotipos pueden aumentar el riesgo de formas graves de la enfermedad. Y en un marco en que el avance en distintas partes del planeta no cesa, con regiones en la cual el mosquito Aedes aegypti comenzó a aparecer de manera local, la ciencia busca generar una respuesta.

Sin embargo, según Weiskopf, como “el virus del dengue se está expandiendo a zonas donde la mayoría de las personas nunca lo han visto”, eso “cambiará las reglas del juego”. Es por este motivo que el estudio del LJI se centró en analizar cómo las células T, parte del sistema inmunológico que desempeñan un papel crucial en la respuesta contra virus, influyen en la gravedad de las infecciones por dengue, ya que deben mantener un equilibrio delicado: una respuesta insuficiente dificulta la lucha contra la infección, mientras que una respuesta excesiva puede causar inflamación dañina y complicaciones graves.
Para investigar este fenómeno, los científicos estudiaron a 71 niños de entre 2 y 17 años en Managua, Nicaragua, una región donde el dengue es endémico. Desde 2004, la coautora del estudio, Eva Harris, directora del Centro de Salud Pública Global de la Universidad de California en Berkeley, trabaja con investigadores locales para monitorear las infecciones por dengue en esta población.
Los niños participantes se sometieron a análisis de sangre periódicos para detectar anticuerpos contra el virus y determinar si habían tenido infecciones previas, incluso aquellas que no presentaron síntomas clínicos. Los resultados mostraron que la cantidad de células T específicas del dengue aumentaba con cada nueva infección.

Los niños con dos o más infecciones previas tenían menos probabilidades de desarrollar síntomas clínicos en infecciones posteriores, mientras que aquellos con solo una infección previa eran más propensos a presentar síntomas.
Es que analizaron cómo las células T específicas del dengue se comportan en infecciones primarias y secundarias; y encontraron que las células T de memoria, especialmente las del tipo Temra, eran más abundantes en niños con infecciones repetidas y estaban asociadas con una menor probabilidad de desarrollar síntomas graves. Estas células, conocidas por su capacidad citotóxica, parecen desempeñar un papel protector en casos de dengue leve.
El hallazgo de que las células T específicas del dengue podrían tener un papel protector abre nuevas posibilidades para la prevención de formas graves de la enfermedad. Con la expansión del virus a nuevas áreas, este tipo de investigaciones resulta clave en un contexto en el que la necesidad de avanzar en vacunas y tratamientos más efectivos nunca ha sido tan urgente. Como sugiere Weiskopf, “los científicos continuarán investigando cómo aprovechar las células T para combatir el virus del dengue”.
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