
Según el informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) se estima que casi 1 de cada 100 personas en todo el mundo padecen epilepsia, lo que equivale a casi 50 millones de pacientes, la mayoría de los cuales son de edad pediátrica.
La epilepsia es una enfermedad del cerebro que se caracteriza por una predisposición aumentada a presentar convulsiones o ausencias con las consecuencias neurobiológicas, cognitivas, psicológicas y sociales de esta enfermedad. Existen numerosas causas y puede producirse por lesiones prenatales o perinatales, causas genéticas, trastornos del neurodesarrollo, traumatismos de cráneo, tumores, malformaciones cerebrales, ACV, entre otras.
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La epilepsia afecta tanto a hombres como a mujeres de todas las razas, grupos étnicos y edades, pero aparece con mayor frecuencia durante la edad pediátrica. Según la OMS, en Argentina se estima que entre 132.000 y 264.000 niños viven con epilepsia.

Las crisis ocurren cuando el sistema eléctrico del cerebro deja de funcionar correctamente por un breve período de tiempo. En lugar de descargar la actividad eléctrica en forma auto controlada, las neuronas continúan descargando en forma anormal. Esta alteración puede ser causada por desórdenes propios del cerebro (causa intrínseca) o más raramente, por un factor externo como la falta temporaria de oxígeno o glucosa.
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En la mayor parte, las crisis aparecen de forma súbita e inesperada. Son breves, duran unos segundos o como mucho unos minutos. Las más llamativas son las convulsiones (crisis tónico clónicas generalizadas) donde la persona pierde la conciencia, se pone rígida y comienza a sacudirse. Hay otro tipo de crisis que se reducen a una desconexión momentánea con el entorno que persiste por unos segundos, llamadas ausencias.
En las crisis focales la persona actúa como si estuviera despierta a medias o confusa, pueden tener movimientos automáticos, otro pueden tener solo movimientos bruscos como sacudidas localizados en un brazo o en una pierna, o bien pueden sentir por segundos un gusto diferente, o percibir un sonido inexistente, o ver las cosas con colores o formas diferentes, o déjà vu, etc.
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Si bien la mayoría de estos casos son cuadros autolimitados y tienden a desaparecer con el tiempo sin dejar secuelas, también ocurre que de cada 10 niños con epilepsia, dos a tres no pueden controlar sus crisis con fármacos antiepilépticos, aún combinando dos o más. Este tipo de epilepsias se denominan refractarias y deben recibir otras opciones de tratamiento para ser controladas, dijeron los neurólogos infantiles Marisol Toma y Santiago Flesler, del Hospital Alemán.
Para acercar información y generar conciencia en torno de la enfermedad, esta semana se conmemora la Semana de la Epilepsia y cada 9 de septiembre el Día Latinoamericano de esta condición.
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Es importante que equipos multidisciplinarios se ocupen de la atención de pacientes infantiles con epilepsia: médicos neurólogos especializados en epilepsia, pediatras, neurocirujanos, especialistas en imágenes (neuradiólogos), especialistas en salud mental (psicólogos y psiquiatras), neuropsicólogos y otros profesionales que trabajan en conjunto para una adecuada atención, señalaron Toma y Flesler.

El 9 de septiembre de 2000 en Santiago de Chile, durante la inauguración del Primer Congreso Latinoamericano de Epilepsia, y bajo el patrocinio de la Campaña Global contra la Epilepsia impulsada por la Liga Internacional contra la Epilepsia (ILAE), el Bureau Internacional para la Epilepsia (IBE) y la OMS, declararon esta fecha como el Día Latinoamericano de la Epilepsia.
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Durante la semana previa o posterior al 9 de septiembre el objetivo es realizar jornadas y/o actividades orientadas a educar de forma continua a médicos clínicos, neurólogos, técnicos en neurofisiología, enfermeros, terapeutas, docentes y la comunidad en general con el fin de identificar personas con epilepsia, ofrecerles medicación antiepiléptica de forma temprana, así como otras opciones terapéuticas no farmacológicas como la terapia cetogénica.
Según relataron los neurólogos, el esfuerzo de esta campaña es mejorar la calidad de vida de niños con esta condición, mejorando el manejo integral de la enfermedad, incrementando la conciencia social no sólo durante este día, sino de forma constante. En esta fecha conmemorativa es fundamental continuar trabajando e informando para evitar la estigmatización, fomentar la inclusión y así permitir que las personas con epilepsia puedan desenvolverse con plenitud en la sociedad.
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Según describe la Clínica Universitaria de Navarra las crisis pueden ser “parciales o focales”:
-Simples (sin pérdida de conciencia).
-Complejas (con pérdida de conciencia).
Las manifestaciones se relacionan con la función cerebral de la región donde se origina la crisis.
Cuando se producen crisis generalizadas pueden ocurrir:
-Ausencias. Pérdida de conciencia junto a parada de actividad del niño.
-Atónicas. Caída brusca por pérdida del tono muscular.
-Generalizadas tónicas. Contracción muscular general.
-Generalizadas tónico-clónicas. Rigidez corporal con sacudidas musculares generalizadas.
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