Voluntarios donando sangre en la Fundación Hemocentro Buenos Aires
Voluntarios donando sangre en la Fundación Hemocentro Buenos Aires

Puede ser un lugar común. Quizá justamente por eso son varios los que con cada comienzo de año se proponen distintas metas para cumplir en los doce meses por venir: hay personas que aseguran que van a hacer más ejercicio, otros se imponen usar menos el celular, otros quieren leer más y hay algunos que dicen que sí, que esta vez van a emprender alguna acción solidaria. Entre estos últimos hay un grupo silencioso que, según los expertos, necesita más adeptos. Se trata de los donantes voluntarios de sangre que, pese a que cada vez son más en la Argentina, todavía no alcanzan.

Alrededor de algo tan vital como la  sangre existen muchos mitos. Los especialistas estiman que nueve de cada diez personas necesitarán sangre extra a lo largo de sus vidas, para ellos mismos o para un allegado y que en la Argentina se hace una transfusión de algún componente sanguíneo cada dos minutos. En el mundo, en tanto, se realizan alrededor de 90 millones de transfusiones al año.

Pero a diferencia de otros elementos, la industria farmacéutica no consiguió todavía reemplazar a la sangre y por eso resulta clave la donación voluntaria. Además, según la llamada Ley Nacional de Sangre, ésta no se puede comprar y queda terminantemente prohibido cobrarle a quien no consiga la cantidad de donantes necesarios para una transfusión.

"¡La sangre no se fabrica! Sólo se obtiene de la donación de personas solidarias, para nosotros héroes sin capa ni espada. La Organización Mundial de la Salud (OMS) considera a la sangre el segundo salvavidas de la medicina –después de los antibióticos– y sus componentes se utilizan como soporte para transplantes, operaciones, trastornos oncohematológicos, partos, entre otros", explica a Infobae Fernando Alvez, director operativo de la Fundación Hematológica Sarmiento (FuHeSa).

En Buenos Aires, la mayoría de los hospitales públicos cuentan con sus respectivos bancos a los que se puede ir a donar sangre y la vez distintas organizaciones sin fines de lucro reciben donaciones que luego son enviadas a los centros de salud que lo necesitan. Sin embargo, todavía no es suficiente.

"La donación voluntaria, altruista y repetida es el camino para lograr la autosuficiencia; si en nuestro país del 3 al 5% de la población donara sangre en forma voluntaria dos veces al año alcanzaríamos la autosuficiencia", apunta Alvez.

"En Latinoamérica en general, con el tema de organizaciones de donantes estamos un poquito atrasados. Tenemos que empezar a pensar que los donantes de sangre son actores sociales. No estamos acostumbrados a verlos de ese modo pero tienen un gran peso en determinados procesos de enfermedades y curas", señala a Infobae Victoria Balsalobre, miembro de la Fundación Hemocentro Buenos Aires y quien coordina el vínculo con los voluntarios que se acercan hasta ese lugar, muchos de ellos desde hace una década.

La experta, que además es miembro de la Federación Internacional de Donantes de Sangre (Fiods), agrega que se debe cambiar de alguna manera el paradigma: "Cuando vos donás a un amigo no estás donando sangre, estás ayudando a un amigo. La acción no pasa por lo que das sino por tu relación con ese ser querido. En cambio, cuando vos estás donando sangre para la sociedad lo importante es tu acción. Tu acción es la que ayuda a curar, ya no a una persona específica sino que es algo que ayuda a reestablecer salud en la sociedad en general. Por esto donar sangre debería dejar de pensarse como hacer una 'gauchada' para convertirse en un rol social. Se debe considerar de este modo: necesitamos como sociedad que haya policías para que nos cuiden y nos controlen. Bueno, también necesitamos donantes de sangre como otro actor social".

Según los distintos expertos consultados, los donantes voluntarios de sangre son bien diversos. "Yo digo que la gente que se acerca a nosotros es rica, son millonarios realmente con lo que están haciendo. Ellos vienen sin saber quiénes van a recibir su sangre", agrega Balsalobre.

Gente que sí
Leonardo Cabaña es programador, tiene 33 años y es donante voluntario desde hace más de 12 en el Club de Donantes del Hemocentro Buenos Aires. Fue por influencia de su padre Osvaldo, un donante frecuente, que él y su hermana comenzaron con esta práctica. "Dono cada dos meses y medio o tres. Sé de primera mano lo difícil que es conseguir sangre para alguna operación o cirugía. Cuando tenía 13, tuve que operarme de un tumor en el fémur izquierdo y requerí sangre. Por desgracia soy -0, por lo que cuesta muchisimo conseguir donantes de ese tipo de grupo y factor", le cuenta el joven a Infobae y agrega: "Por suerte una amiga y su madre pudieron conseguirme los donantes necesarios así que todo salió de maravilla. Cuando mi viejo me comentó de esto me sumé lo más rápido que pude. Sabía que de alguna manera iba a poder ayudar a otras personas como en su momento me ayudaron a mí. El saber que ayudo a alguien a conseguir este factor y grupo tan complicado, para mí es un placer. Sé que estoy dando mi granito de arena".

También conociendo la dificultad de tener un grupo y factor sanguíneo de los supuestamente menos frecuentes, como -0, Mariana Capello, que es docente universitaria, pensó junto a una amiga cómo se podía hacer para simplificarle la tarea a los posibles donantes. Así surgió la agrupación Vidas (Voluntarios Interconectados por la Donación Altruista de Sangre) que tiene más de diez años.

"Queríamos donar sangre y siempre nos quedaba incómodo porque había que adaptarse a los horarios de los servicios de hemoterapia de distintos hospitales y no era compatible con nuestros horarios. Ambas fuimos estudiantes y somos docentes de la Universidad Nacional de Quilmes. Entonces dijimos '¿qué posibilidades habrá de organizar colectas externas de sangre?'. Así fue cómo en 2005 Romina arranca con la primera colecta que se hace en la universidad para Fundaleu", explica a Infobae la docente, experta en biotecnología. Con el éxito de la primera colecta, y luego de sortear algunas dificultades, continuaron.

"En 2009 pudimos ponernos en contacto con el Hospital Garrahan y hacer campañas seguidas. Hacemos una por cuatrimestre o una por año en la Universidad. También organizamos algunas en colegios y colaboramos con el hospital cada vez que nos piden, ya sea para actividades de difusión o dando cursos de promoción sobre donación voluntaria de sangre", agrega.

A partir de su experiencia de todos estos años, Capello analiza que todavía hay mitos o miedos entre quienes podrían llegar a donar sangre pero no terminan de dar el primer paso.
"Si bien en los últimos años aumentó bastante la cantidad de donantes voluntarios por suerte, todavía sigue siendo algo que genera dudas. La gente dice 'bueno, sí, si algún día necesitan yo voy a donar'. Eso está arraigado. Lo que siempre respondemos es 'ahora, vení y doná'. Porque no es que hay un nombre y un apellido específico que te necesita, hay un montón de gente que lo necesita. Y con tu sangre se pueden salvar hasta cuatro vidas'", asegura y agrega que falta todavía trabajar en la concientización.

"Hay gente que no se anima, que piensa que le va a doler. La sangre en sí es algo que para cualquiera tiene una complejidad de por sí. Entonces que te estén sacando sangre es algo que puede llegar a dar cierta impresión. Por eso algunos tardan en animarse. Hay cierto imaginario. En general acercarse a un hospital a donar porque sí es poco frecuente. En las colectas externas que hacemos justamente se busca que la gente vaya a donar a una plaza, a un evento, al trabajo. Pero sigue siendo un tema a cambiar", concluye.

Dar el primer paso
Los expertos señalan que los procesos para la donación de sangre se han simplificado en los últimos años. Contra lo que varios suponen, por ejemplo, ya no es necesario hacerlo en ayunas.

"Te dirigís al lugar que vos prefieras y el médico te recibe. Decís que vas a donar como voluntario. Te hacen llenar una ficha, tenés una cita con un médico y si él considera que tenés todos los parámetros bien pasás a donar", explica Balsalobre, quien recomienda además que aquellos interesados en donar lo hagan siempre en el mismo lugar, para que los médicos puedan hacer un seguimiento de su salud. "No todos pueden donar todo el tiempo", afirma.

Por su parte, Alvez apunta un listado de requisitos inicial a cumplir por parte de quienes quieran ser donantes.

"Los requisitos básicos son gozar de buen estado de salud, tener entre 18 y 65 años (aunque debe considerarse que desde los 16 se puede realizar, con la autorización de los padres o tutores, y que la edad límite superior está dada por el estado físico individual, por lo que si alguien mayor de 65 años tiene deseos de ser donante, puede concurrir a su médico de cabecera y solicitarle un certificado de autorización), pesar más de 50 kilos, tener valores de presión arterial, hematocrito y frecuencia cardiaca dentro de los límites que se consideran adecuados y no presentar fiebre o haber padecido alguna enfermedad en los últimos 7 días", detalla Alvez y agrega: "Es conveniente tomar el desayuno habitual, el almuerzo o la cena completos dependiendo de la hora en que done sangre. Se puede donar sangre cada 8 semanas, según lo establecen las normas".

Todos los consultados coinciden en señalar que para dar el primer paso es necesario repensar la concepción que se tiene de este tipo de acciones. La especialista Balsalobre concluye: "La donación de sangre es algo que hace a la sustentabilidad de la sociedad. Muchas veces tenemos una imagen vinculada a la solidaridad que tal vez se asocia a los objetos materiales. Pero tenemos que empezar a asistir con algo que la industria farmacéutica no puede proveer, que es la sangre, para asistir al que lo necesita. La salud es una carencia. Y esa carencia se puede abastecer desde una parte de la sociedad civil. Hay que adelantarse a la necesidad, intentar cambiar la mentalidad. No ir solamente porque alguien lo necesita en un momento determinado. Si el 5 por ciento de la población donara sangre una vez y media al año no habría que pedirle a nadie, habría suficiente para atender a los enfermos que la necesitan".

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