Buenas noticias para los turistas hartos de la “guerra de las toallas”: un alemán logra casi 1.000 euros de indemnización por no conseguir tumbona en sus vacaciones

Los jueces responsabilizan al operador turístico de no garantizar un sistema equitativo de reparto en el hotel

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Benidorm. (EFE/Archivo)
Benidorm. (EFE/Archivo)

El turismo masivo sigue creciendo en España, y frente a él toman fuerza también las protestas en contra. Hasta el punto de que varias agencias de viaje británicas, tras las nuevas convocatorias del colectivo ‘Canarias tiene un límite’, afirman que existe una “sensación creciente” de inseguridad entre sus clientes. Lo cierto es que hay ciudades que están llegando al límite -como Barcelona, donde plaza Sant Felip Neri, que oficialmente tiene uso como patio escolar, se ve ‘invadida’ por curiosos que hacen fotos al lugar y a los niños, entre el malestar de los vecinos-, y playas donde hace muchos años que ya es casi imposible encontrar un hueco en el que colocar la toalla. En este sentido, ahora hay una curiosa noticia judicial que puede marcar un precedente en Europa.

Un tribunal de Hannover ha ordenado el pago de una indemnización de 986,70 euros a un turista alemán que no pudo acceder a las tumbonas durante sus vacaciones en la isla griega de Cos. El fallo responsabiliza al operador turístico de no garantizar un sistema equitativo de reparto de tumbonas en el hotel.

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La sentencia surge tras la demanda de un hombre que, pese a sus esfuerzos diarios por conseguir sitio, no logró nunca una tumbona para su familia. El caso refleja la tensión recurrente en la “guerra de las toallas”, una práctica extendida en destinos turísticos europeos, donde los huéspedes madrugan para reservar tumbonas con sus pertenencias.

El viajero que acudió a la justicia perdió esta guerra. Ante el tribunal, explicó que, “a pesar de levantarse al amanecer cada mañana”, se vio obligado junto a su familia a buscar tumbonas durante 20 minutos sin éxito. Y tras pagar más de 7.000 euros por su estancia, sus hijos acabaron “teniendo que tumbarse en el hormigón” por la falta de espacio.

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El tribunal determinó que “aunque los turistas debían aceptar que no siempre conseguirían una tumbona, la responsabilidad recaía en el operador turístico, que debía comunicarse con el hotel para garantizar que existiera un sistema que permitiera una relación razonable entre el número de tumbonas y el de turistas”, según ha contado el diario británico The Guardian.

El ministro de Industria y Turismo, Jordi Hereu, ha transmitido un mensaje de tranquilidad sobre el sector turístico, asegurando que el transporte aéreo, principal vía de llegada de visitantes, tiene garantizado el suministro energético y que las reservas de vuelos hacia España están en aumento.

Una práctica “inaceptable”

En respuesta a la reclamación inicial, el hotel ofreció un reembolso parcial, pero la sentencia alemana fue más allá y estableció que la compañía debía indemnizar con la cifra mencionada. El juez matizó que la resolución se dictó “basándose en circunstancias individuales”, subrayando que no sienta un precedente automático para otros casos similares. El fallo aclara que no existe una ley específica sobre la reserva de tumbonas con toallas, aunque la etiqueta habitual y los carteles en los hoteles suelen considerar “inaceptable” esta práctica. Si bien algunos establecimientos retiran las toallas tras 30 o 60 minutos de inactividad, la insuficiencia de reglas claras fomenta disputas entre huéspedes.

En definitiva, la reciente sentencia europea obliga a los operadores turísticos a supervisar que los hoteles cuenten con mecanismos justos para el uso de tumbonas, evitando así que los clientes tengan que “tomar cartas en el asunto” y previniendo conflictos en las áreas comunes.

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