
La Mesa Argentina de Carbono advirtió que el mercado internacional de créditos de carbono representa una oportunidad económica concreta para el país, con capacidad de multiplicar los ingresos por exportaciones si se avanza en la implementación del Artículo 6 del Acuerdo de París. Según la entidad, la clave para destrabar ese potencial es la presentación de la nueva Contribución Determinada a Nivel Nacional (NDC 3.0), que permitiría a la Argentina integrarse a un circuito global que ya moviliza inversiones millonarias en la región.
Desde la Mesa señalan que el mercado de carbono debe ser considerado una decisión estratégica de política económica, con impacto directo en la generación de divisas, empleo y desarrollo regional. A través del Artículo 6, el país podría convertir de manera inmediata su capital natural y productivo en activos financieros exportables, apalancando proyectos en sectores como energía, agroindustria, bosques y gestión de residuos.
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Argentina cuenta con más de dos décadas de experiencia técnica y una base sólida de proyectos certificados, aunque hasta ahora sus créditos sólo se comercializan en el mercado voluntario. Esa limitación reduce el impacto económico. “El mercado internacional del Artículo 6 paga entre dos y cinco veces más por crédito que el voluntario. Eso cambia la ecuación y vuelve viables iniciativas de gran escala que hoy no consiguen financiamiento”, explicó Juan Pedro Cano, coordinador de la Mesa Argentina de Carbono.

Las estimaciones del Centro Argentino de Ingenieros y la Academia Nacional de Ingeniería refuerzan ese diagnóstico. Calculan un potencial mínimo de generación de 131,4 millones de créditos de carbono anuales, a partir de la producción forestal y agropecuaria y de la conservación de bosques nativos, entre otras actividades certificables. Bajo ese escenario, los ingresos por exportaciones podrían ubicarse entre USD 1.400 y USD 3.900 millones por año, muy por encima de los USD 788 millones proyectados si el país se mantiene sólo en el esquema voluntario.
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El paso indispensable para activar ese flujo de inversiones y divisas es la presentación formal de la NDC 3.0 ante la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático. De acuerdo con Cano, ese documento es un prerrequisito para negociar acuerdos bilaterales bajo el Artículo 6 y una señal clara para que el sector privado avance con proyectos orientados al mercado internacional.
El contexto global aparece como favorable. Más de 70 países ya incorporaron el Artículo 6 en sus nuevas NDC y existen más de 100 acuerdos bilaterales firmados, con naciones como Japón, Suiza y Corea entre los principales compradores. “Argentina tiene el talento y los recursos naturales para ser un proveedor relevante de créditos de carbono. Presentar la NDC 3.0 es el primer paso para dejar de mirar esta oportunidad desde afuera y pasar a jugar un rol protagónico en el mercado global”, concluyeron desde la Mesa.
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