
El noroeste del país se caracteriza por su producción de porotos, siendo Argentina el quinto exportador de ese cultivo a escala mundial. Sin embargo, en los últimos años, la disminución en la salud del suelo derivó en la necesidad de implementar prácticas agrícolas más sostenibles que mitiguen y restauren la calidad del suelo. Con el objetivo de frenar este deterioro y restaurar la salud de los terrenos agrícolas, un equipo de investigadores del INTA y del Conicet apostó por una solución innovadora: la revegetación con Brachiaria brizantha.
Los resultados de este trabajo no solo ofrecen esperanza, sino también datos contundentes. Se concluye que la introducción de esta pastura perenne durante los períodos de barbecho mejora de manera significativa las propiedades del suelo y enriquece su diversidad microbiana. Los expertos detallan que se observa un incremento del 62 % en el contenido de carbono orgánico, en comparación con los suelos sometidos a monocultivo.
¿Por qué es tan grave la degradación del suelo?
La expansión de la agricultura en el norte argentino ha transformado los ecosistemas nativos en extensos agroecosistemas. Esta conversión trajo consigo una disminución de la fertilidad del suelo, una homogeneización biótica que reduce la biodiversidad y una menor capacidad de retención de agua. Estas alteraciones afectan no solo la producción agrícola, sino también la estabilidad ecológica del entorno.
Frente a este panorama, las prácticas agrícolas como la rotación de cultivos, la implementación de coberturas y la agricultura de conservación han ganado terreno. Sin embargo, la revegetación con Brachiaria brizantha aparece como una herramienta especialmente prometedora.

La ciencia detrás de la Brachiaria
La Brachiaria brizantha es una especie de pasto tropical utilizada en sistemas agrícolas y ganaderos debido a su resistencia y capacidad para adaptarse a suelos degradados o de baja fertilidad. Este pasto destaca por su sistema radicular profundo y denso, que no solo contribuye a la mejora de la estructura del suelo, sino que también favorece la retención de agua y el almacenamiento de carbono. Además, su alto contenido de biomasa lo convierte en una opción ideal para el manejo de cultivos de cobertura, la restauración de tierras y el pastoreo en regiones tropicales y subtropicales. La Brachiaria brizantha es valorada por su capacidad para enriquecer el suelo con materia orgánica al descomponerse, fomentando la biodiversidad microbiana y la fertilidad, lo que la convierte en una herramienta clave para la sostenibilidad agrícola.
En el Laboratorio de Suelos del INTA Salta, los investigadores analizaron tres tipos de suelos: monocultivo degradado, suelos revegetados con Brachiaria brizantha y suelos prístinos como referencia. Las pruebas abarcaron propiedades químicas, físicas y microbiológicas, además de un exhaustivo estudio de las comunidades bacterianas presentes.
Los suelos tratados con Brachiaria mostraron no solo un aumento en el carbono orgánico, sino también mejoras en la estabilidad de los agregados y una mayor actividad microbiana. Esta pastura, con un sistema radicular denso y profundo, aporta materia orgánica al descomponerse, enriqueciendo el suelo y potenciando su fertilidad.
“El impacto es notable. Además de favorecer la producción agrícola, la Brachiaria ayuda a secuestrar carbono de la atmósfera, reduciendo la necesidad de insumos químicos”, destaca Carla Abán, investigadora del INTA Salta-Conicet
Una apuesta al futuro
La incorporación de pasturas como la Brachiaria brizantha no solo contribuye a restaurar suelos degradados, sino que también refuerza la resiliencia de los agroecosistemas. Este enfoque se alinea con la necesidad de garantizar la seguridad alimentaria en un contexto de creciente demanda global y desafíos ambientales.
“La revegetación con pasturas perennes es más que una técnica agronómica; es una estrategia para recuperar la capacidad productiva de los suelos, mejorar la regulación del agua y potenciar la captura de carbono”, subraya Abán.
Mientras el norte argentino enfrenta los retos de un suelo deteriorado, los hallazgos de esta investigación abren la puerta a prácticas agrícolas más sostenibles. La Brachiaria brizantha se perfila como una pieza clave en este rompecabezas, mostrando que las soluciones para un mejor mañana están más cerca de lo que parece, literalmente, bajo nuestros pies.
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