Son pocos los cineastas del mundo que se pueden jactar de tener elencos multitudinarios aún cuando sus películas no son superproducciones. El cine de Wes Anderson, como pasó con Woody Allen en sus mejores épocas, está colmado de estrellas de cine que aceptan formar parte de sus obras aunque sea realizando papeles pequeños y sin abultados salarios. No lo hacen por generosidad, sino porque ser parte de estos filmes también los vuelve más importantes, y a la vez, les asegura ganar un espacio extra en la historia del cine. Y sí, también es un placer debido a la clase de película que el director hace.
Wes Anderson nació en Houston, Texas, el 1 de mayo del año 1969. Estudió filosofía en la Universidad de Austin y allí conoció a nadie menos que a Owen Wilson, quien escribió junto a él su primer cortometraje, Bottle Rocket (1996). El talento de Anderson fue descubierto rápidamente y el corto se convirtió en largometraje. Los protagonistas fueron Owen Wilson, su hermano Luke Wilson y el gran James Caan. El vínculo con Owen Wilson se extendería a lo largo de los años y sería uno de sus varios actores favoritos. Ocho de los diez largometrajes dirigidos por Wes Anderson lo tienen como actor. Algo parecido ocurriría con su siguiente film, Rushmore (1998) donde conocería a Bill Murray. La estrella sería parte de todos los elencos de Wes Anderson de ahí en más. Llevan juntos nueve títulos y van por uno más en el 2022.
Pero sería el tercer largometraje del director el que iniciaría la idea de los elencos multitudinarios llenos de estrellas. El casting de Los excéntricos Tenenbaums (The Royal Tenenbaums, 2001) era el siguiente: Bill Murray, Owen Wilson, Luke Wilson, Ben Stiller, Gwyneth Paltrow, Gene Hackman, Anjelica Huston, Danny Glover, Kumar Pallana y Seymour Cassel. Allí también comienza a plasmarse el estilo y las constantes del director. El mundo posó los ojos sobre él y el boca a boca le generó un público que lo ama y lo sigue en cada nuevo proyecto. A partir de allí, todas las estrellas querrían estar con él. Meryl Streep, George Clooney y Bruce Willis también trabajaron con él.

El cine de Wes Anderson es un universo en sí mismo. Sus películas transcurren en mundos muy personales, poco realistas por momentos, con una ambigüedad con respecto a en qué época transcurren las historias. La preferencia por canciones de la década del sesenta y del setenta, una dirección de arte muy original y un vestuario también propio, no permiten establecer con claridad el tiempo, algo parecido a lo que ocurre con el espacio. Juega Anderson con esto y por eso su obra es tan diferente a todo. Su uso del color también es llamativo y sus películas suelen ser muy bellas desde lo estético, aunque no sea lo único a destacar de su cine.
El Gran Hotel Budapest es de una belleza absoluta. Delicada, preciosista, llena de un sinfín de detalles estéticos que la convierten en un lujo para los ojos. Algo parecido a lo que ocurre con La crónica francesa (The French Dispatch, 2021), su nueva película, nuevamente con un elenco enorme y un esteticismo absoluto.
En ambos títulos se pueden ver los clásicos encuadres simétricos del realizador, toda una marca de fábrica. Sus movimientos de cámara laterales, que parecen desplazarse como si estuviera filmando una casa de muñecas. Sus metódicas separaciones en capítulos, su afán enciclopedista, su pasión por el detalle. Aunque sus filmes nacieron para ser disfrutados en la pantalla grande, quien pueda ver nuevamente un realización de Wes Anderson no debe dejar la oportunidad de poner pausa en alguno de sus planos y ver hasta qué punto es capaz de llevar la imagen de manera minuciosa, algo que se percibe aunque no podamos nunca llegar a ver todo lo que aparece en sus encuadres.
Imitado por varios cineastas y un número insólito de publicidades, Wes Anderson ya tiene un estilo tan reconocible que hasta se han hecho parodias de su cine en Internet y televisión. Ahora con La crónica francesa, el director realiza un homenaje a la prestigiosa revista The New Yorker y confirma todas sus obsesiones personales, así como su habitual tono de comedia melancólica, el mismo de prácticamente todos sus filmes, incluso los dos de animación cuadro a cuadro que hizo.

En su nueva cinta aparecen sátiras sobre el mundo del arte, los manifiestos políticos y las notas sobre comida. También hay romance, tramas policiales y más ideas visuales que en la mayoría de todo el cine actual. ¿Quieren más estrellas? Bueno, actores no faltan. Todos son conocidos y aquí aparecen, como si no fuera suficiente con todos los que ha trabajado: Benicio Del Toro, Jeffrey Wright, Timothée Chalamet y Frances McDormand.
Mientras sus admiradores disfrutan de esta película, Anderson ya está filmando la que sigue. Y sí, allí también trabajará Bill Murray junto a un gran elenco.
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