Milei, ante el agónico intento por gobernar expectativas de largo plazo

Su promesa de mejoras para 2028 lo deja en default ante la agotada paciencia social; las encuestas lo siguen dando competitivo, pero estancado o a la baja. El Gobierno relativiza el crecimiento de la pobreza y la caída en la actividad. Los “casi pobres” que esconden las estadísticas. Aprobado pero, el examen neoyorquino a dos bandas. Empezó a sonar la fórmula Milei-Bullrich

Ilustración de Javier Milei con la banda presidencial frente a caminos con fábricas, manifestaciones, gráficos financieros y un laberinto.
Javier Milei enfrente un gran desafío más allá del año electoral que se aproxima. (Imagen Ilustrativa Infobae)
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Javier Milei cree que cumplió sus promesas de campaña. Enlista que desaceleró la inflación, que tiene estabilidad cambiaria y que bajó el gasto público. La receta seguirá siendo la misma. No muestra en la intimidad nada distinto a lo que dice en público. Deja en claro que no se moverá de sus anclas a pesar de la agotada paciencia social y del riesgo que ven los propios de perder una elección.

La semana pasada, desde Nueva York, reeditó sus plazos y solo atinó a prometer el despegue en el primer año de su segundo mandato. “Si nuestro gobierno es reelecto, 2028 será el mejor año económico de la historia de la Argentina”, lanzó ante inversores, y dijo que ese despegue se vería no solo en “términos financieros sino también en la economía real”. Una admisión de que en 1460 días el modelo no llegó a todos. Ahora pide que le renueven su contrato electoral, con resultados adversos para la micro, en un nuevo intento por gobernar expectativas de largo plazo.

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“Alguna palanca hay que mover”, suele decirle Patricia Bullrich, la única dentro del elenco oficialista que le plantea a Milei un cambio de velocidad. El Gobierno quedó al filo de entrar en recesión técnica con dos trimestres seguidos de caída económica. Agosto y septiembre deberían tener un rebote extraordinario para compensar el desplome de 2,9% con el que terminó julio, la baja más profunda desde la pandemia. Los datos del mes que pasó vienen con una suba parcial que no compensa el sacudón anterior. Las voces críticas insisten en que el discurso de Milei es demasiado optimista. “Choca con la realidad de la gente”, suele decir la jefa del bloque de senadores libertarios, que a los suyos les cuenta que se lo repite al Presidente en cada reunión que puede. La respuesta es siempre la misma. “Yo muero con la mía”, la corta Milei y cierra el debate. No deja lugar para cambios. Tampoco abre la puerta a retoques.

En el Gobierno relativizan los datos económicos de la semana, que cerró con un crecimiento de la pobreza de 4,1 puntos, la caída de la actividad y una sostenida suba del riesgo país que suma incertidumbre a un contexto adverso para el oficialismo. “Le habló a los inversores”, sostiene un funcionario de trato cotidiano con Milei sobre la extensión de plazos que exhibió el Presidente en Nueva York. Pero los inversores no votan. En la Casa Rosada dicen que al electorado le hablás con la inflación y la estabilidad cambiaria.

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Fórmulas e internas

Bullrich se negó esta semana a descartar su propia candidatura presidencial. Después de hablar de que ella trabajaría para que reelija el proyecto, ahora sumó este nuevo desafío. Pero lejos de enfrentarse, las diferencias los potencian. En el Gobierno volvieron a hablar de una fórmula conjunta. “Es una posibilidad”, refuerzan, a pesar de la desconfianza de Karina Milei. “El lobby petrolero apoya a Milei y el lobby agropecuario a Bullrich”, amplía un consultor político, que lejos de creer que la disputa los divide, en realidad, los contiene. Es una fórmula que cerraría el círculo de temor para los factores de poder.

Karina Milei cenó con Patricia BUllrich y los senadores de LLA
Patricia Bullrich y Diego Santilli mantuvieron un cruce sobre los proyectos del presupuesto.

La mesa política hizo catarsis después de que Bullrich dijera que el nuevo recorte en el área de discapacidad que contenía el presupuesto 2027 no se había analizado internamente. La cruzó Diego Santilli en público con una chicana, al decir que ella no se enteró porque se había ido tres minutos antes de que finalizara la reunión. El martes se dijeron sus verdades en la cara. El jefe de Gabinete insistió con su versión de una supuesta conversación en un pasillo al finalizar el encuentro. “Si fue así por qué no me llamaste y volvía, o hubieras mandado un WhatsApp al grupo para avisar”, le enrostró la senadora. “Los trapitos se lavan en casa”, retrucó Santilli. “Perfecto, pero primero tenés que enterarte de las cosas para operar sobre eso”, siguió Bullrich la discusión. Inserte aquí el meme de excelente clima laboral.

Los reordenamientos internos marcan las dinámicas de la toma de decisiones. En la época de Manuel Adorni, el funcionario llegaba y decía que el Presidente le había dado una orden y tenían que cumplirla. La llegada de Santilli, se suponía, estaba pensada como salida a ese funcionamiento. Nada de eso pasó. Santilli elige jugar la interna y tiene la necesidad de sobreactuar lealtad. Lejos de asumir un rol de amortiguador del caos, se corre de la gestión de crisis. El Gobierno ya lo vivió el año pasado, cuando terminó perdiendo la votación en el Congreso del capítulo que contenía la derogación de la emergencia en discapacidad. Ahora iban de frente a chocarse con el mismo problema.

Las tensiones son tales que Karina decidió no acompañar a Milei al viaje a las Naciones Unidas. Sí lo hará la semana que empieza a París, para la Argentina Week. En un despacho oficial explicaron que la secretaria general se quedó porque había que reencaminar la mesa política, además de ordenar la agenda frente a la confirmación de la agenda del Papa León XIV en la Argentina.

Esa dinámica oficial traba los acuerdos. La Casa Rosada no logra transmitir confianza para que los gobernadores le den finalmente el voto a la reforma electoral. El proyecto original se está reduciendo a la suspensión de las internas y ya. Pero incluso así al oficialismo le cuesta conseguir apoyos. Karina tiene que garantizar acompañamiento a la reelección de los gobernadores, pero crece la desconfianza. Nadie quiere firmar ahora para llevarse solo una promesa. El calendario le juega en contra al Gobierno. De aprobarse una reforma electoral debería ser este año pero los cierres de lista son el año que viene. El Congreso entra en modo presupuesto y se agotan las instancias de debate.

Más allá de los tiempos, lo que prima o no es cuán generosa termine siendo la hermana presidencial. “No está el número ni para suspenderlas”, se sinceró un senador libertario que participó de la cena que organizó Karina Milei en un restaurante de sushi en Villa Urquiza. Todavía hoy los invitados tratan de entender para qué los citó. Todos coinciden en describir que no hubo una charla política, que fue un encuentro social, y que en todo caso, interpretan que lo que buscó la secretaria general fue mostrar conducción política en momentos en los que la mesa política, que preside, quedó opacada por el propio Milei. “El problema que tenemos es que los aliados confían más en Bullrich que en el resto”, aporta un integrante del bloque oficialista. La intervención vía Eduardo Lule Menem y Martín Menem del espacio en el Senado encuentra su límite en los cada vez más diezmados apoyos extrapartidarios.

El Gobierno enfrenta otro problema. Sacar las PASO implicaría un enorme trabajo de contención electoral para los aliados. Sin esa herramienta, la Casa Rosada también se queda sin vehículo para que los gobernadores jueguen dentro del espacio libertario. Sin internas que integren pensamientos similares, los acuerdos dependerán de cuán dispuesta esté Karina a entregar territorios en los que podría hacer pie. Uno de los casos más emblemáticos es Salta. Así se explican las idas y vueltas del gobernador Gustavo Sáenz, que un día dice que el Gobierno no muestra reciprocidad y se le agota la paciencia y el mismo día vota las leyes del oficialismo. Nadie bajó aún a María Emilia Orozco, la candidata libertaria que el año pasado relegó al gobernador a un segundo lugar en la elección legislativa.

Casi pobres

El contexto económico se le vuelve cada vez más adverso al Gobierno para conseguir los apoyos buscados. A medida que pase el tiempo le será más difícil sobre todo ante el deterioro social. El dato de pobreza de la semana pasada deja, además de la preocupante suba, una línea a seguir. Cuántos pobres hay realmente en la Argentina.

La consultora Equilibra consideró que, medida con la canasta de consumos de 2017/18 que el Gobierno se negó a actualizar y derivó en la salida de Marco Lavagna, sumado a la corrección por subdeclaración de ingresos, la pobreza no sería del 32,3% que informó el Indec sino del 44,5%. La diferencia abruma y pone en cuestión el sistema estadístico.

Axel Kicillof se reunió con inversores institucionales y empresarios en Nueva York. (REUTERS/Agustín Marcarian)
Axel Kicillof se reunió con inversores institucionales y empresarios en Nueva York. (REUTERS/Agustín Marcarian)

En esa línea, Alfredo Serrano Mancilla, director del Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (Celag), analiza que incluso podría ser de unos puntos más. Según sus datos, se podría actualizar con una canasta 2024/25 que contemple el peso real de los servicios y además, los alquileres. En sus estudios entienden que en la Argentina se aplica una imputación marginal de ese costo. Lo que pone en cuestión es la desaparición de la clase media. Habla de los “casi pobres”, concepto acuñado por el Banco Mundial, que relativiza la salida de la pobreza monetaria. Son los que están apenas por encima del umbral de ingresos donde se hace el corte. En ese universo quedarían incluidos todos aquellos cuyas sumas de ingresos sean dos canastas básicas, alrededor de $3.000.000 por hogar.

Todavía no están los microdatos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) para poder sacar un número exacto, pero en el trabajo que hicieron de la medición anterior, esos “casi pobres” representaban un 34,5%, medido con parámetros oficiales, mientras que los pobres eran 22,5%. Con la medición alternativa, los “casi pobres” quedaban en 33,9% y los pobres en 43%. Eso hace que la clase media tenga cada vez menos representación.

El Gobierno sostiene que la suba de la pobreza es coyuntural, y que como el único objetivo de Milei es mantener la desaceleración de la inflación, el próximo semestre podría volver a los valores anteriores. Los indicadores se movieron dispares. Si bien la inflación volvió al sendero descendente, la canasta básica de julio dio una suba de 2,2% y la de agosto fue de 2,6% contra una inflación general para este último mes de 1,7%. Para la consultora Vectorial se da una nueva paradoja. El aumento de la pobreza en el primer semestre confirma que en un año de crecimiento, bajo, pero crecimiento al fin, la pobreza sube. Concluyen: “El modelo dio todo lo que podía dar”.

Ajustado

La semana cerró con un riesgo país por encima de los 600 puntos que alteró al mercado. La consultora 1816 encendió las dudas respecto del programa financiero de Luis Caputo. “Ajustado”, lo calificó y alertó que la presión sobre las reservas, que ya marcaban que era un punto a tener en cuenta, será más alta aún. “En los números oficiales se asumía que el año que viene se usaban USD 3.700 millones del saldo que tendría el Tesoro por el Programa Financiero de este año y que además el fisco le compraba USD 4.900 millones al BCRA. Entre esos números y los vencimientos de Bopreal (de hasta USD 4.000 millones si no se siguen usando para impuestos), la presión sobre las reservas iba a ser de hasta USD 12.600 millones en todo 2027, número parecido al stock actual de reservas netas. Si encima las condiciones de mercado no permiten emitir USD 5.000 millones de Bonares (el supuesto del Programa 2027), la presión sobre las reservas terminará siendo superior. Puede sonar a obviedad, pero no está de más ser explícito: a mayor dificultad para emitir títulos, más relevantes son las compras del BCRA en el Mercado Libre de Cambios. Este año esas compras fueron extraordinarias, pero en septiembre las intervenciones del Central vienen siendo marginales y probablemente eso haya contribuido al sell-off de los bonos”, resume.

Hay una economía endeudándose en dólares. En ese sentido, 1816 remarca que empresas y provincias ya emitieron deuda por USD 17.200 millones bajo ley extranjera desde octubre de 2024 y solo en septiembre llevan USD 2.650 millones. El economista Jorge Carrera, profesor de Finanzas Internacionales de la Universidad Nacional de La Plata, alerta sobre ese endeudamiento que genera oferta de dólares hoy, pero también necesidad de acceso a ellos mañana, para pagar capital e intereses.

Aprobado pero

Nueva York se convirtió esta semana en vidriera de los dos polos de la política nacional. Milei y Axel Kicillof se enfrentaron al mismo tiempo y en la misma ciudad, en un virtual examen del poder. Aprobados pero, podría ser la calificación para ambas delegaciones, que fueron a buscar un objetivo y volvieron con bastantes respuestas sin dar.

El paso de Milei por Estados Unidos dejó solo una reunión bilateral, con el premier israelí Benjamin Netanyahu. El encuentro careció de una contundente definición sobre el proyecto Sea Lion en las islas Malvinas, cuyo accionista mayoritario es la empresa Navitas, de origen israelí. El Gobierno comunicó que se abordó el tema Malvinas, sin dar precisiones. En el comunicado oficial del gobierno de Netanyahu no se hizo mención al caso.

Post de Axel Kicillof en Nueva York
Axel Kicillof se reunió estuvo en Nuevo York, donde se reunió con empresarios y con el alcalde Zohran Mamdani

Más allá de Malvinas, la mayoría de los encuentros de Milei estuvieron dedicados a convencer al mercado de su reelección. En sus términos, Milei ratificó su alineamiento a Estados Unidos como su salvoconducto ante cualquier cimbronazo interno. Desde ese punto salió hecho. Hubo una charla que pasó por debajo del radar que dio el subsecretario de Estado para el Hemisferio Occidental, Juan Pablo Segura, de la que participaron grupos inversionistas. Allí el funcionario de Donald Trump reiteró que el foco norteamericano está puesto en América latina y que van a seguir apoyando, más allá del resultado electoral, a los países socios. Eso le daría garantías extras a Milei por fuera de los comicios de medio término de noviembre próximo.

Desde esa mirada, el Presidente pasó el examen. Las dudas quedaron en el modelo económico y sus posibilidades de reelegir. Las preguntas giraron siempre en torno a lo mismo. El crecimiento exiguo no alcanza para que el bienestar social le de otro mandato. La duda es si todo marcha acorde al plan. Milei se dedicó a contraponer sus números, como la creación de 500.000 nuevos puestos de trabajo en la economía informal. La preocupación del inversor, según fuentes que participaron de las charlas, sigue siendo la falta de un plan B amigable al mercado. “Eso crea nerviosismo y Milei no fue convincente”, refleja un operador de mercado.

Kicillof aprovechó la vidriera de la cumbre de las Naciones Unidas y armó su propio viaje. “No fuimos a dar examen”, se atajan a su lado. Pero buena parte de los actores económicos que lo escucharon en sus dos reuniones, una con bonistas y fondos de inversión y la otra con empresarios, evaluaron su paso pensando en una futura candidatura presidencial. “Mejor de lo esperado”, fue la conclusión que se escuchó pos encuentros.

El problema de Kicillof es que dio un paso en una maratón. Y el debe del gobernador es aún más complicado. Lo evaluaron más por lo que no dijo que por lo que dijo. Ese es su principal escollo. No convence porque no dice qué va a hacer. Los inversores esperaban definiciones sobre el futuro del RIGI, si habrá o no renegociación de deuda, cuál será su relación con el Fondo Monetario Internacional (FMI) o qué acercamiento tendrá con los Estados Unidos. Este último punto no es un tema menor en función de la dependencia que dejará con ese país el actual Gobierno si Milei no logra reelegir. Entre las definiciones que no dio Kicillof está el rumbo económico, que se presupone opuesto al libertario, pero nadie logra interpretar en qué magnitud, ni tampoco se refirió a qué rol le daría al Banco Central.

Para sacarse el mote de estatista que le pone Milei, el gobernador les recordó a sus interlocutores que a pesar del ahogo financiero de la Nación a la provincia, nunca se había puesto en duda el cumplimiento de las obligaciones de deuda. Había representantes de inversores institucionales grandes como Eaton Vance, GoldenTree y BlackRock. En el ámbito empresarial sobresalió la presencia de José Luis Manzano, uno de los grandes ganadores del modelo de privatizaciones de Milei, además de representantes de compañías como Google, Meta, Microsoft, Mastercard, Dreyfus o MetLife.

Para Kicillof es un ambiente hostil. En ese mismo momento, ante otra audiencia, Milei sostenía que el riesgo país subía porque “aparecen pelotudos hablando en Nueva York”, en alusión al gobernador, al que volvió a llamar “enano soviético” ante inversores. El riesgo kuka que Kicillof trata de desmitificar y Milei agrandar, es el mismo que genera más incertidumbre que certezas para ambos.

Uno de los asistentes a los encuentros sostuvo que el inversor necesita certezas a largo plazo. Ninguno de los dos pudo garantizarla. ¿Qué los tranquiliza? Gobiernos de coalición. Milei nunca lo aceptó y relegó al Pro a ser el primo segundo. Mauricio Macri le recordó el viernes, en su vuelta a la política local, que lo tiene que escuchar más y puso en duda el mentado superávit fiscal, al que calificó de ser de “baja calidad”. Kicillof navega en la interna peronista con una Cristina Kirchner que lo acorrala todos los días en busca del candidato que lo haga caer. No puede ni con los que deberían ser propios, difícil emprender el camino a un frente más amplio, como prometió en su virtual lanzamiento de campaña.

Los desencantados hacia el ningunismo

La mayoría de las encuestas de los últimos días mantienen a Milei con una imagen en torno de los 35 a 40 puntos, competitivo pero estancado, con un consolidado rechazo a su gestión que bordea el 60%. La última encuesta de TresPuntoZero para Alaska refleja una baja de Milei de 41,6 a 38,4%. Ese sondeo destaca un fenómeno que se viene dando en otros estudios. El sostenido crecimiento del ningunismo.

Ante la pregunta de con qué opción ideológica se identifica, la opción “ninguno” llega al 26,6% y se ubica en el primer lugar de las preferencias, con el peronismo en segundo término con el 24,8%, el mileísmo con el 16,4%, el kirchnerismo con el 10,7%, el macrismo con el 4,9% y la izquierda con el 4,6%.

La apatía se refleja con los focus group de las consultoras. Infobae participó esta semana de uno de esos estudios en el que se evaluaba qué pensaban los desencantados de Milei. En general son votantes del ballotage. Llegaron a apoyarlo por el rechazo a Sergio Massa. De ahí surge como disparador común la palabra bronca. Entre los atributos que pueden reconocer del Gobierno, que son pocos, destacan la macro casi como palabra sin sentido, la baja de la inflación, la reducción parcial de la corrupción, las importaciones, con su lado bueno y su lado malo, y menos paros y manifestaciones. Los desaciertos salieron con mayor facilidad y el pizarrón no alcanzaba para listarlos.

Hablaron de endeudamiento externo, venta de tierras, quita de subsidios, atraso en los salarios, ataque a la universidad, desfinanciamiento en discapacidad, jubilaciones, educación, indigencia, inseguridad, desempleo, falta de respeto a la institucionalidad, que a nadie le interesa un blanqueo y que manda Karina. Todos tenían deudas personales, pero nadie lo mencionó per se. Solo lo reconocieron ante la pregunta precisa. Levantó la mano uno y se animaron todos. Hubo quien confesó que estaba decidido a endeudarse para las fiestas. No hablaba de comprar televisores, sino la comida y los regalos para su hijo de cuatro años. Eran de Capital Federal, con bastante conocimiento político, mitad empleados y mitad cuentapropistas. Solo para uno Milei podría llegar a ser una opción electoral de última instancia. El resto lo abandonó después de los dos años de mandato. Mieli entró en default con la paciencia social. Dura la mitad del tiempo que ahora el Presidente intenta renegociar.

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