Leonardo Fariña, de arrepentido, a experto en charlas sobre prevención de lavado de dinero
Leonardo Fariña, de arrepentido, a experto en charlas sobre prevención de lavado de dinero

En medio de la cuarentena por la pandemia del coronavirus, Leonardo Fariña dio una charla sobre lavado de activos y prevención de fraudes económicos a partir de su experiencia personal al lado de Lázaro Báez y de lo que pudo estudiar durante el tiempo que estuvo detenido. La conferencia, titulada “Las crisis y los fraudes en el COVID-19”, fue organizada por la ONG Contadores Forenses a través de la plataforma Zoom. La primera parte de la videoconferencia estuvo a cargo del titular de la ONG y ex perito de la Corte Suprema, Alfredo Popritkin.

El organizador explicó que decidieron invitar a Fariña para este ciclo de charlas porque consideraron que es importante para mejorar la tarea investigativa y la prevención de este tipo de fraudes escuchar y tener en cuenta la manera en que piensa la persona que estuvo “del otro lado del mostrador”. Popritkin reveló además que Fariña recibió años atrás una propuesta para ser contratado por el Estado Nacional para formar parte de una entidad que investiga delitos de lavado de dinero, relación que luego no se llegó a concretar.

Al tomar la palabra, Fariña aclaró que en términos penales no le gusta hablar de arrepentimiento y que prefiere que lo llamen colaborador. “Yo siempre digo que quiero ser colaborador porque la colaboración en términos procesales es un camino para redimirme y a lo largo de todos estos años he encontrado en el estudio, en la investigación de delitos económicos una cuestión que, más allá de gustarme, me da la posibilidad de generar un puente para lo que es mi reinserción social”, señaló el ex valijero de Lázaro Báez. Y agregó: “Siempre pienso que mi anhelo es instaurarme del otro lado del mostrador, estar del lado que puede prevenir controlar o evitar muchos de los actos que por decisión propia me ha tocado pasar”.

Consultado acerca de si hoy se cruzara con otro Lázaro Báez que quiera contratar sus servicios, afirmó: “Desde mi experiencia personal una de las tantas cosas que me reprocho es que si yo hubiera terminado mi carrera o hubiera profundizado en la investigación de las cuestiones de derecho, una temática que me empezó a gustar mucho desde que se inició mi causa, tendría un presente mucho más fructífero”. Y recomendó: “Hay que tener la suficiente fortaleza para caminar siempre por el camino correcto”.

Fariña también aconsejó a los profesionales que asesoran a empresas y particulares en materia tributaria. “Es natural que las personas quieran pagar menos impuestos o traten de encontrar algún vericueto para generar algún tipo de elusión, es una cuestión quizás de la naturaleza humana. Yo creo que los profesionales, más allá del conocimiento, del consejo y del trabajo en sí mismo tienen que tener un rol de consejeros de la ética”, recomendó Fariña.

También se refirió a la necesidad de exigir el funcionamiento y la transparencia de los organismos de control. Al respecto opinó que tiene que haber “una cultura que lleve no a la transparencia sino a la función que tienen estas entidades que es controlar”. Advirtió que, sobre este asunto, en la Argentina hay una estructura que es bastante endeble. “En todos los casos de lavado de activos y de evasión hay cierta participación por omisión -si se quiere llamar de alguna manera- de los organismos de contralor”, puntualizó. Puso como ejemplo el hecho de que en nuestro país está institucionalizado el uso del dinero en efectivo cualquier tipo de operación. “Si vos realmente querés prevenir delitos de lavado de activos o de evasión, lo que vos tenés que tratar de limitar y controlar es la utilización del efectivo para cualquier tipo de operación”, sostuvo Fariña.

En este sentido mencionó también lo que hace la AFIP con relación a los inmuebles. Señaló que el organismo recaudador tiene para las propiedades lo que se llama VIR (Valor Inmobiliario de Referencia) que es bastante más bajo que el valor real que tienen esos bienes. “Esto significa que si una persona quiere comprar un inmueble el valor de escritura va a estar siempre más cercano al VIR que al valor real. Entonces, en cierta manera, el Estado lo que hace es ser cómplice o fomentar un posible ardid para generar un delito de evasión o de lavado porque no controla el valor real de la propiedad”, dijo Fariña. Y agregó: “Por eso llama mucho la atención cuando ves determinadas declaraciones juradas que en valores reales no condicen con la capacidad patrimonial de la persona”.

Leonardo Fariña está siendo juzgado en la causa por la ruta del dinero K y deberá enfrentar también el debate oral y público por la compra de un campo en Uruguay conocido como “El Entrevero”. En el marco de esa causa será juzgado junto a Lázaro Báez, al abogado Jorge Chueco y al contador Daniel Pérez Gadín. También irán a juicio Maximiliano Acosta, Maximiliano Goff Dávila, el financista Santiago Carradori y Osvaldo Guthux.

Por ese campo de 152 hectáreas, ubicado entre José Ignacio y La Barra, se pagaron 14 millones de dólares. De la operación participaron varias sociedades y testaferros de Báez para intentar ocultar a los verdaderos dueños.

Fariña contó que se utilizó la sociedad uruguaya Traline S.A. cuyo presidente era Maximiliano Acosta era el presidente y luego se otorgó un mandato de disposición general a Maximiliano Goff Dávila. Cuando ya se había roto la relación con el entorno de Báez, el campo quedó a nombre de otra sociedad de nombre Jumey S.A., presidida por Pérez Gadín.