Qué hay detrás de los violentos enfrentamientos en la UTA: una pelea por el sindicato o una feroz pulseada empresaria

Acusan al Grupo DOTA de promover parte del conflicto a través de la oposición gremial a Roberto Fernández

La sede de la UTA fue atacada por los opositores al líder del sindicato (Luciano González)
La sede de la UTA fue atacada por los opositores al líder del sindicato (Luciano González)

La CGT y parte de los delegados de base que representan a la empresa de colectivos Dota, concretamente el sector más combativo de la línea 60, repudiaron los hechos “violentos y vandálicos” protagonizados por la oposición contra el edificio del sindicato que conduce el titular de la Unión Tranviarios Automotor (UTA), Roberto Fernández.

Fiel a su estilo, el camionero Hugo Moyano no anduvo con vueltas y opinó que Fernández debería renunciar. De esta manera, el moyanismo se desmarca, una vez más, de la opinión generalizada de la CGT y hace prever que la anhelada unidad sindical solicitada por el presidente Alberto Fernández no será sencilla de transitar.

La revuelta que dejó un saldo de 11 heridos, parte del edificio vandalizado y hasta una caja de seguridad violentada, es el primer conflicto serio que enfrenta el ministro de Trabajo, Claudio Moroni, quien, hasta ahora, no habló del tema.

El cuerpo de delegados de Monsa -línea 60-, que forma parte del Grupo Dota, fue quien puso blanco sobre negro la interna no sólo sindical sino también empresarial que sobrevuela al conflicto, al vincular la ferocidad de los incidentes de ayer a la tarde con los intentos de la “familia Faija -DOTA- por quedarse con nuestro sindicato” a través del ex dirigente de la UTA Miguel Bustinduy, es decir el que encabezó la refriega y que está enfrentado con Fernández.

Los incidentes derivaron de una medida de fuerza por tiempo indeterminado por reclamos salariales y el despido de dos delegados con fuero gremial y que en el día de hoy mantiene paralizada la actividad de más de 60 líneas de colectivo que recorren parte del Capital federal y el conurbano bonaerense.

Roberto Fernández debió refugiarse en el techo del edificio del gremio para evitar que lo agredieran
Roberto Fernández debió refugiarse en el techo del edificio del gremio para evitar que lo agredieran

El conflicto entre Fernández y Bustinduy comenzó a fines de agosto de 2018, fecha en la cual Lista Azul, opositora al “Gallego”, fue proscripta por la junta electoral de la UTA por no tener representación en todas las jurisdicciones. Por esa razón, Fernández, que ya hacía 12 años que manejaba el sindicato, ganó sin obstáculos las elecciones en octubre pasado.

La Lista Azul estaba encabezada por Bustinduy e integrada por parte de sus delegados de extracción peronista y algunos de los delegados de base del Grupo DOTA.

El ex dirigente de la UTA opositor es el mismo que ayer lideró el intento de toma del edificio del gremio y que estaba acompañado por buena parte de los choferes y delegados de base de las casi 60 líneas de colectivos que componen el Grupo Dota, de la familia Faija, menos los de la línea 60 y otras más pequeñas.

Durante los 12 años de gobierno kirchnerista, el grupo DOTA se consolidó como el principal operador del servicio de transporte de colectivos en la ciudad de Buenos Aires, lo que le implicó manejar una cartera multimillonaria de subsidios.

Entre las líneas que adquirió fue la 60, del Grupo MONSA. El traspaso fue traumático, ya que DOTA redujo casi a la mitad la plantilla de trabajadores y canceló más del 40% de sus ramales.

El cuerpo de delegados de MONSA contra la violencia de ayer.
El cuerpo de delegados de MONSA contra la violencia de ayer.

Hace unas horas, los delegados de esa línea se expresaron en duros términos por el intento de toma del edificio de la UTA y vincularon directamente a Bustinduy con los intereses empresariales.

Repudiamos la toma de la UTA a manos del grupo DOTA. El cuerpo de delegados de los trabajadores de Monsa, de la línea 60, manifiesta que no nos sentimos identificados con los hechos que terminaron con la toma de nuestro edificio sindical. A la vez que entendemos lo sucedido como el intento de un grupo empresario por apropiarse de nuestra herramienta gremial”, expresa el comunicado que le hicieron llegar a Infobae.

“Los delegados de la línea 60 hemos demostrado, a través de los años, una posición crítica contra la actual conducción de la UTA. Sin embargo, entendemos que estos hechos, que lejos están de los intereses de los trabajadores, se corresponden con el interés del grupo DOTA de expandir su poderío”, aseguran y agregan: “El grupo monopólico DOTA, a través de su representación sindical, encarnada en la figura de Miguel Bustinduy, intenta quedarse con nuestro sindicato. Bustinduy, quien fuera aliado de Fernández, opera hoy bajo los intereses directos del grupo DOTA, liderado por la familia Faija”.

Los delegados de la línea 60 (Néstor Marcolin y Esteban Simonetta, entre ellos) tampoco fueron complacientes con el secretario general de UTA: “La toma del edificio gremial es una expresión de la falta de política obrera por parte de Fernández, y de los intereses empresarios que intentan controlar bajo su órbita los negocios del transporte y negociar los derechos de los trabajadores”.

Los trabajadores de la línea 60 solicitaron, entre otras cuestiones, “un estatuto libre, sin prescripciones, que garantice la libre participación en las elecciones, democracia sindical” y un plenario general de delegados”.

Hugo Moyano opinó que Roberto Fernández debe "renunciar" a la titularidad de la UTA
Hugo Moyano opinó que Roberto Fernández debe "renunciar" a la titularidad de la UTA

En sus declaraciones de ayer, en tanto, Moyano fue mucho más allá al referirse al “Gallego” y demostró que entre los popes sindicales del movimiento obrero hay una grieta que no se rellenará sólo con un balde de cal y otro de arena.

“Si yo fuera él (por Fernández), ya hubiera renunciado ¿Cómo puede creer que tiene razón cuando miles de compañeros están protestando?”, opinó con Luis Novaresio en Radio La Red. Y argumentó: “Acá, la realidad hay que verla desde todos lados. Los afilados a la UTA se cansaron de denunciar. Los asaltaban todos los días, les cortaban un dedo, los mataban, no tienen obra social. Los compañeros que hacen el barrido de nuestro gremio tienen mejor salario que ellos. Claramente hay un reclamo válido que derivó en lo que sucedió ayer”.

Moyano se refería, justamente, a los reclamos obreros que derivaron en varios cortes en el día de ayer por parte de unas 60 líneas de colectivos en reclamo por salarios dignos, aumento salarial, seguridad y la incorporación de despedidos. Pero, como se puede apreciar, en este conflicto no todo es blanco y negro y existen millonarios intereses cruzados.

Por su parte, la CGT, liderada por Héctor Daer (Sanidad) y Carlos Acuña (estaciones de servicios), también rechazaron los incidentes que arrojaron un saldo de 11 heridos y serios daños en las instalaciones del sindicato.

La CGT se manifestó en contra de los incidentes en el edificio de la UTA
La CGT se manifestó en contra de los incidentes en el edificio de la UTA

“La Confederación General del Trabajo de la República Argentina expresa públicamente su más firme repudio a los hechos violentos y vandálicos ocurridos en el día de ayer en la sede central de la Unión Tranviarios Automotor (UTA) y manifiesta su reconocimiento y respaldo a las autoridades formal y legítimamente constituidas que actualmente ejercen la conducción de la mencionada organización sindical confederada”, sostiene el comunicado.

Como los delegados de base de Monsa, la CGT también manifestó su rechazo “a la intrusión de grupos violentos en la sede de la UTA, la destrucción del patrimonio de todos los trabajadores y la puesta en riesgo de la integridad física de los allí presentes frente a la pasividad de los organismos judiciales y policiales de la Ciudad de Buenos Aires”.

Además, la central obrera se solidarizó con Roberto Fernández y con toda la comisión directiva de la UTA, "víctimas de la violencia irracional de quienes pretenden arrasar con la institucionalidad del sindicato”.

Ayer, Fernández se refugió en la terraza del sindicato para evitar enfrentarse con los hombres liderados por Bustinduy, aunque prometió “matar a fierrazos” a los que se atreviesen a subir hasta dónde estaban él y su gente. Alrededor de las 23, acompañado por una guardia pretoriana de la policía de la Ciudad, el “Gallego” pudo irse del lugar.

“Las peleas entre trabajadores y las divisiones en los sindicatos solo favorecen el poder de las empresas -dice el texto del comunicado cegetista-. La construcción de una sociedad más igualitaria y con más derechos para los que menos tienen requiere del esfuerzo, la unidad y la tolerancia en el disenso entre los trabajadores para poder alcanzar los objetivos buscados”.

Sin embargo, al menos en la virulenta interna sindical (¿y empresarial?) de la UTA, ese deseo no parece tan sencillo.

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