Sanmarquino llegó a una de las mejores universidades del mundo: la historia del indígena Ted Abad “Katari” Pari Quispe

El joven quechuahablante, formado en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, fue aceptado en un posgrado conjunto con la Universidad de Ginebra tras cumplir etapas de evaluación y requisitos altos

a historia del indígena Ted Abad “Katari” Pari Quispe
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Ted Abad “Katari” Pari Quispe se convirtió en el primer peruano indígena admitido en la Universidad Tsinghua, la institución académica más prestigiosa de China y de todo el continente asiático. Su camino comenzó en Juliaca, atravesó las aulas de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM) y culminó en un programa de posgrado que combinó estudios en Beijing y en Ginebra, Suiza.

A los 16 años, Katari llegó a Lima con un objetivo definido: ingresar a la Decana de América. Había terminado el colegio San Román de Juliaca y, tras algunas semanas de preparación, rindió el examen de admisión de la UNMSM. Lo aprobó en su primer intento.

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“Mi nombre indígena es Katari Quispe, soy quechuahablante, vengo de un entorno urbano y desde pequeño me llamaron la atención las ciencias sociales. Por eso estudié Economía en la UNMSM”, recuerda el joven, quien eligió esa carrera como punto de partida para explorar los procesos de desarrollo económico desde una perspectiva estructural.

Durante sus años universitarios surgió una nueva inquietud: la curiosidad por los procesos de desarrollo de los países asiáticos y las semejanzas culturales que percibía entre los pueblos originarios de Perú y las sociedades que estudiaba en sus lecturas. Esa observación derivó, con el tiempo, en la meta que definiría el resto de su trayectoria académica.

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El camino hacia Tsinghua comenzó como una meta improbable

Desde el pregrado, Katari se propuso ingresar a la Universidad Tsinghua, institución que ha formado a numerosos referentes en las esferas política, académica e industrial de China. En ese momento, la posibilidad le parecía remota. “Desde el pregrado quise entrar ahí, pero sabía que era una utopía. Empecé a estudiar chino y a prepararme desde mucho antes”, cuenta.

Ese proceso de preparación se extendió durante varios años y combinó el aprendizaje del idioma mandarín con la construcción de un perfil académico orientado a las políticas públicas y el desarrollo sostenible. Después de la pandemia, decidió formalizar el paso que había proyectado desde la universidad y postuló a un programa de posgrado que articulaba dos instituciones de referencia mundial.

La admisión llegó tras un proceso de evaluación exigente

Katari postuló al programa dual MPP-SDG, desarrollado conjuntamente por Tsinghua y la Universidad de Ginebra. Tras superar las distintas etapas de evaluación, recibió la noticia que esperaba desde sus años de pregrado: había sido admitido en ambas instituciones. “Los requisitos eran muy altos, pero logré ingresar al programa de Políticas Públicas para el Desarrollo Sostenible”, señala.

El programa tuvo una duración de tres años, distribuidos entre las dos sedes académicas. El primer año se desarrolló en Tsinghua; el segundo, en Ginebra; y el tercero, nuevamente en la sede china, donde Katari completó su tesis de maestría. Esta estructura itinerante le permitió combinar la perspectiva asiática sobre el desarrollo con el enfoque multilateral que caracteriza a las instituciones con sede en Suiza.

Su tesis analizó la relación entre lengua y economía

La investigación de posgrado de Katari retomó las preguntas que lo acompañaron desde la etapa universitaria. Su tesis analizó la influencia de los patrones lingüísticos en el comportamiento económico de largo plazo y examinó diferencias asociadas a la etnicidad, un tema poco explorado en la literatura económica tradicional.

Para el investigador, comprender estas diferencias no constituye un ejercicio exclusivamente académico. Se trata de una preocupación que conecta con su propia trayectoria personal: cómo lograr que las poblaciones indígenas participen plenamente de las oportunidades que ofrecen el desarrollo económico y tecnológico contemporáneo.

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La globalización afecta de manera desigual a las poblaciones indígenas

“Al crecer me di cuenta de cómo el proceso de globalización afectaba de manera desigual a la población. La población quechua vive hoy mayoritariamente en ciudades, en constante interacción con el mundo, la ciencia y la tecnología. Mi objetivo es contribuir con herramientas que permitan una mayor inclusión en el desarrollo económico global”, afirma Katari.

Ese compromiso con la lengua quechua trascendió el ámbito académico. El sanmarquino participó en proyectos vinculados a la Wikipedia en quechua, donde colaboró en el desarrollo de terminología técnica en ese idioma, además de sumarse a iniciativas que abordan nuevas formas de pensar el futuro desde una perspectiva intercultural.

Una identidad que no se dejó atrás

El recorrido de Katari no se limita al ingreso a una de las universidades más competitivas del mundo. Su historia también da cuenta de una identidad que permaneció intacta pese al desplazamiento geográfico y académico. Desde Juliaca hasta Lima, y de San Marcos a China y Suiza, mantuvo su lengua, su cultura y una convicción que guio cada etapa de su formación.

La trayectoria de este economista sanmarquino se suma a una lista reducida de peruanos que accedieron a programas de posgrado en instituciones asiáticas de primer nivel, en un contexto donde la movilidad académica hacia China continúa siendo poco frecuente entre estudiantes latinoamericanos con origen indígena.

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