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Detrás de cada ahorro hay alguien que trabaja para protegerlo

La estabilidad del sistema financiero no depende solo de normas e instituciones, sino también de profesionales preparados para identificar riesgos, tomar decisiones y proteger la confianza de millones de peruanos

El ahorro es solo el inicio: para fortalecer las finanzas personales, también es clave preservar su valor y hacerlo crecer, y la inversión puede ayudar a construir patrimonio y cumplir metas de largo plazo.
El ahorro es solo el inicio: para fortalecer las finanzas personales, también es clave preservar su valor y hacerlo crecer, y la inversión puede ayudar a construir patrimonio y cumplir metas de largo plazo. Foto: difusión
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Cuando una persona deposita sus ahorros en un banco, solicita un crédito para hacer realidad un proyecto, aporta a un fondo de pensiones o contrata un seguro, probablemente no piensa en todo lo que hay detrás para que pueda hacerlo con confianza. Muchas veces, lo importante es saber que sus ahorros están seguros, que su crédito será atendido, que su pensión estará en su fondo para cuando la necesite o que contará con protección ante un imprevisto.

Y es que, detrás de cada una de esas decisiones hay esfuerzo, proyectos y expectativas. Por eso, hablar de estabilidad financiera no es hablar únicamente de indicadores, normas o instituciones. Es también hablar de las personas que confían en el sistema y de quienes tienen la responsabilidad de contribuir a que este funcione de manera sólida.

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En esa labor, la regulación y la supervisión cumplen un papel fundamental. Pero se necesita conocimiento, criterio y capacidad para interpretar la información, identificar riesgos y actuar oportunamente. Y esas capacidades no aparecen de forma automática: se logran con formación y experiencia. Mi propia trayectoria profesional me ha permitido comprobarlo.

En 2009 culminé el Programa de Extensión de la SBS (PEXT) y poco después ingresé a trabajar en la institución como inspector. Lo que comenzó como una oportunidad de formación terminó convirtiéndose en el inicio de una carrera que me ha llevado por distintas responsabilidades: fui supervisor, supervisor principal y jefe de supervisión, hasta asumir -desde el 2020- el cargo de Intendente de Microfinanzas.

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Con los años he podido comprobar que una formación especializada no consiste únicamente en aprender conceptos técnicos. También significa entender para qué sirven, desarrollar la capacidad de analizar situaciones desde distintas perspectivas y aprender a tomar decisiones cuando los escenarios cambian rápidamente.

En el caso de la supervisión del sistema financiero, esa preparación tiene una responsabilidad particular. Bancos, financieras, cajas municipales y rurales administran recursos que pertenecen a millones de personas. Supervisarlas implica evaluar sus riesgos y contribuir a que mantengan una gestión adecuada y una posición sólida, En otras palabras, detrás de cada análisis técnico existe una responsabilidad concreta: contribuir a preservar la confianza de quienes ponen sus recursos en el sistema.

Hoy esa tarea es aún más exigente. La transformación digital, los nuevos modelos de negocio, la ciberseguridad y la aparición de nuevos riesgos, exigen profesionales capaces de aprender continuamente, analizar escenarios complejos y tomar decisiones con criterio técnico. Lo que ayer era suficiente, puede no serlo mañana.

En mi caso, muchas de las herramientas que adquirí al inicio de mi carrera continúan acompañándome. Aprendí a gestionar proyectos, analizar problemas desde distintos ángulos y desarrollar un mayor juicio para enfrentar situaciones complejas. Pero quizás el aprendizaje más importante que tuve fue entender que, en una institución como la SBS, nunca se deja de aprender. Cada nuevo desafío exige seguir preparándose.

Con el tiempo, también entendí que esa formación no solo transforma la trayectoria de quien la recibe. Cuando un profesional tiene la oportunidad de especializarse y luego pone ese conocimiento al servicio de una institución, esa capacidad termina multiplicándose y generando valor más allá de su propia carrera.

Eso es lo que muestran los resultados del PEXT. A lo largo de sus más de 27 ediciones, ha formado a más de mil profesionales, y más de 400 de sus egresados trabajan en la SBS. Además, más de la mitad de los profesionales que integran las áreas de supervisión de la institución pasó por este programa. Son cifras importantes, que hablan de una apuesta sostenida por formar profesionales especializados, pero también de muchas trayectorias que comenzaron con una oportunidad y que hoy ponen sus conocimientos al servicio de una función que tiene impacto positivo para millones de peruanos.

Hoy, cuando pienso en mi recorrido profesional, veo con claridad que aquella formación del PEXT fue el inicio de un camino de aprendizaje permanente. Y también entiendo que detrás de cada decisión de supervisión hay algo que trasciende los indicadores, las normas o los análisis técnicos: la responsabilidad de proteger la confianza de las personas y contribuir con ello al bienestar de la sociedad.

Porque detrás de cada ahorro, pensión, seguro o crédito hay una historia. Y detrás de la estabilidad financiera hay instituciones y normas, pero también personas preparadas para hacerlas funcionar.

Imagen BPNYNTLMJFAF5HCHMS2OEUZKFY

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