Estafa por WhatsApp y Telegram: así operan los falsos reclutadores que prometen ganar hasta S/1.000 al día

La estafa comienza con una llamada telefónica y continúa por WhatsApp y Telegram, donde los ciberdelincuentes muestran supuestos pagos para generar confianza

Mujer hablando por teléfono móvil. Al lado, un hombre encapuchado con máscara y teléfono. De fondo, monitores de computadora con código.
Una mujer con expresión de preocupación conversa por teléfono con un ciberdelincuente que tiene el rostro cubierto y opera desde un entorno oscuro con pantallas de código. (Imagen Ilustrativa Infobae)
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Los ciberdelincuentes incorporaron una modalidad de contacto más directa: llaman por teléfono con un mensaje de urgencia y piden que la persona los agregue a WhatsApp. Una vez que la víctima abre el chat, presentan una oferta laboral falsa que promete ingresos altos en poco tiempo, muestran capturas de supuestos pagos y derivan la conversación a Telegram para sostener la maniobra y pedir datos.

El caso, relatado en Latina, reconstruye el recorrido típico del engaño. La víctima, identificada como Luisa, recibió una llamada breve en la que le dijeron que tenían “algo urgente” para contarle, pero no le dieron explicaciones. El único pedido fue inmediato: agregar ese número a WhatsApp. Al cortarse la comunicación, la urgencia quedó instalada y empujó a la víctima a iniciar el contacto.

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Ya en WhatsApp, el supuesto reclutador se presentó como “especialista en promoción de marca en Shein” y ofreció tareas simples desde el celular, “desde casa” y en tiempos libres. La propuesta incluía una promesa central: ganancias de 100 a 1.000 soles al día. Ante la primera señal de desconfianza, el interlocutor respondió con una fórmula diseñada para desactivar la alerta: que no se preocupara y que, al completar una tarea y cobrar, comprobaría que “no es una estafa”.

Para reforzar la credibilidad, el chat sumó dos recursos clásicos. Por un lado, la presión por rapidez: cupos “limitados” y la idea de participar “lo antes posible”. Por otro, capturas de pantalla de supuestos depósitos, con montos como 244 soles y 488 soles, presentados como pagos a otras personas.

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Cuando Luisa preguntó cómo habían conseguido su número, la explicación no fue verificable: le dijeron que el contacto era “aleatorio” y que se trataba de una oportunidad para quienes quisieran generar ingresos “de manera fácil”. Aun así, más adelante aparecieron pedidos de información personal —nombre, edad, género, ocupación y número de WhatsApp— que chocaron con la idea de que ya contaban con sus datos para haberla llamado.

El engaño avanzó con una primera “tarea” y un pago de entrada: le indicaron entrar a un producto vinculado a Shein, darle “like”, enviar una captura como prueba y, tras eso, recibir ocho soles. El paso siguiente fue derivarla a Telegram para “procesar” el pago, con un sistema que incluía un código de invitación y la figura de una supuesta gestora de cuenta.

Un ciberdelincuente con capucha y máscara teclea frente a una pantalla con código. Los logos de WhatsApp y Telegram flotan a la izquierda.
Un ciberdelincuente enmascarado trabaja frente a un ordenador con códigos mientras los logos de WhatsApp y Telegram flotan en primer plano. (Imagen Ilustrativa Infobae)

En esa instancia, además de continuar con pedidos de capturas para registrar tareas y salarios, apareció una referencia a Yape como vía para abonar recompensas, en un intercambio donde el interlocutor sostuvo que el pago ya estaba hecho incluso cuando la víctima dijo que no podía verificarlo en su aplicación bancaria.

Un dato llamativo del caso fue el intento de imponer un marco de “trabajo” con horarios: en los mensajes se fijó una ventana de ingreso entre 8:20 y 8:30 de la mañana y se pidió que la persona marcara presencia en un grupo para reclamar recompensas. Más adelante, en el mismo circuito, se mencionaron nuevas tareas y premios, incluida una recompensa de seis soles (“tres más tres”) y mensajes de una supuesta “administradora VIP” que anunciaba el inicio de tareas a las 10:50.

Luisa cortó la comunicación al concluir que se trataba de una estafa y recopiló capturas del intercambio como evidencia del método: llamada inicial con urgencia, migración a WhatsApp, promesa de ingresos altos, supuestos pagos como anzuelo y derivación a Telegram con pedidos de datos para sostener la operación.

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