Padre de influencer Francesca Montenegro pide prisión para Adrián Villar por caso Lizeth Marzano: “Que le caiga todo el peso de la ley”

Juan Montenegro se pronunció tras revelarse que se reunió con el hijastro de Marisel Linares tras atropellar a la deportista de apnea y darse a la fuga sin auxiliarla

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Francesca Montenegro, expareja de Adrián Villar, brinda sus primeras declaraciones a la prensa sobre el fatal atropello que acabó con la vida de Lizeth Marzano. Expresa su solidaridad con la familia de la víctima y asegura que exigió a Villar que se entregara a las autoridades | 24 HORAS

El caso Lizeth Marzano, que involucra el fatal atropello de la campeona nacional de apnea en San Isidro, continúa generando repercusión, no solo por la gravedad de los hechos, sino también por los lazos y personajes implicados. Tras una semana del accidente y luego de que se revelaran imágenes de una reunión junto a Adrián Villar en un parque, la influencer Francesca Montenegro, y su padre rompieron su silencio.

En declaraciones a la prensa, Juan Montenegro descartó cualquier vínculo profesional o personal actual con el investigado y fue enfático en exigir que la justicia actúe con severidad. “El hecho de que yo no sea el abogado del señor Villar creo que dice mucho, ¿no?... No tengo ninguna relación profesional ni personal con él”, afirmó, refiriéndose a la asesoría legal que circuló en versiones no confirmadas.

“Que la persona que ha cometido el delito se ponga de una vez donde debe corresponder, donde debe estar... en prisión. Que le caiga todo el peso de la ley a quien le corresponda, por el hecho que haya cometido, que no haya cometido, eso es lo que le toca a cada uno. Yo vengo en mi condición de padre, a mis hijos siempre les he inculcado esos valores”, agregó.

Subrayó que cualquier información o declaración adicional sobre el caso sería entregada únicamente a las autoridades competentes, enfatizando su respeto por el proceso penal en curso y la necesidad de evitar alimentar especulaciones mediáticas. “Nosotros ya hemos atendido a ustedes bastante, y cualquier otro tipo de declaración la vamos a hacer allá adentro”, concluyó.

Juan Montenegro se pronunció por
Juan Montenegro se pronunció por primera vez sobre el caso de Lizeth Marzano. | Captura de pantalla

En el mismo contexto, Francesca Montenegro rompió el silencio para deslindar responsabilidades y manifestar su apoyo a los deudos de la deportista. “Esta es la primera vez que yo salgo ante cámaras a decir algo sobre el tema. Lo primero que quiero decir, y que se escuche sobre mí, es que yo comparto una solidaridad muy grande con la familia Marzano Noguera. Desde el primer momento en el que me entero de esta situación, en la cual yo no estuve, lo primero que exigí, porque eso hice, exigí a alguien que compartía mucho tiempo de mi vida juntos, fue que se entregue y que esté claro con la justicia, que era lo correcto”, declaró.

Aclaró que no estuvo involucrada en las decisiones adoptadas por Villar y que, al conocer el hecho, le pidió entregarse. “Yo estaba dispuesta a ir con él en su momento, y se tomaron decisiones por parte externa a mi familia, y es por eso que mi padre no es el abogado de Adrián Villar en el momento. Eso es todo lo que tengo que decir”, sentenció.

¿Qué pasó la noche del 17 de febrero?

La noche del 17 de febrero, Lizeth Marzano fue arrollada en la cuadra ocho de la avenida Camino Real por un vehículo conducido, según la Fiscalía, por Adrián Villar, quien tras el impacto huyó de la escena sin prestarle auxilio. La joven atleta fue trasladada al hospital Casimiro Ulloa, donde falleció poco después a causa de un traumatismo craneoencefálico severo. Villar, identificado como hijastro de la periodista Marisel Linares, permaneció varios días sin presentarse ante las autoridades, mientras su entorno legal gestionaba su entrega y la devolución del vehículo, en medio de versiones de asesoría y apoyo externo.

El Ministerio Público formalizó cargos contra Villar por homicidio culposo, omisión de socorro y fuga del lugar del accidente, delitos por los que podría afrontar hasta ocho años de prisión.