El tráfico de Lima y Callao obliga a trabajadores de estos distritos a perder casi cuatro años de vida

Las personas que residen en distritos periféricos de la ciudad dedican más de tres horas al día para movilizarse hacia sus empleos, según un informe académico respaldado por instituciones oficiales y organismos de transporte

Guardar
El informe de la USIL
El informe de la USIL revela que residentes de Mi Perú, Santa Rosa y Ancón pierden casi cuatro años de vida en el transporte público de Lima.

Quienes residen en los distritos de Mi Perú, Santa Rosa y Ancón experimentan una realidad que se traduce en la pérdida de casi cuatro años de vida atrapados en el transporte público.

Un informe de la Universidad San Ignacio de Loyola (USIL) calcula que los trabajadores de estos distritos invierten 32.400 horas de sus vidas, equivalentes a 3,7 años, solo en trasladarse hacia sus centros laborales en Lima y Callao.

Esta cifra, revelada por Andina, refleja el impacto de un sistema de movilidad urbana que condiciona el bienestar y la cotidianidad de miles de familias en la periferia de la capital peruana.

Los trabajadores de distritos periféricos
Los trabajadores de distritos periféricos a Lima dedican diariamente más de tres horas para llegar a sus centros laborales, según estudio de movilidad urbana. (Andina)

Tres horas diarias

Según el estudio “El muy prolongado viaje al trabajo en Perú”, elaborado por el Dr. Nikita Céspedes Reynaga, docente e investigador de la USIL, los habitantes de Mi Perú, Santa Rosa y Ancón dedican más de tres horas al día para llegar a sus empleos en la ciudad.

Este cálculo surge al multiplicar el tiempo de traslado diario por 240 días laborales al año a lo largo de una vida profesional de 45 años, entre los 20 y 65 años. La Encuesta Nacional de Uso del Tiempo (ENUT), desarrollada por el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), respalda este diagnóstico y revela un incremento del 57 % en el tiempo promedio de viaje en el transporte público nacional entre 2010 y 2024.

El informe de la USIL, citado por Andina, detalla que mientras el promedio nacional de desplazamiento en transporte público es de 1,7 horas diarias, en los distritos periféricos de la capital la cifra alcanza niveles críticos. “No es solo tiempo perdido, es calidad de vida sacrificada”, advierte Céspedes Reynaga, especialista en mercado laboral y movilidad urbana. El impacto trasciende la simple pérdida de horas: afecta la productividad, la salud mental y el tiempo que las personas pueden compartir con sus familias.

La Encuesta Nacional de Uso
La Encuesta Nacional de Uso del Tiempo del INEI muestra un incremento del 57% en el tiempo promedio de viaje en el transporte público peruano entre 2010 y 2024.

El tráfico de Lima

La congestión vehicular en Lima se ha consolidado como uno de los principales obstáculos económicos y sociales de la ciudad, alcanzando récords históricos en la región.

De acuerdo con la Asociación Automotriz del Perú (AAP), la velocidad promedio en hora punta apenas llega a 14,2 km/h, el registro más bajo entre las principales ciudades latinoamericanas. Este dato, basado en el análisis de la empresa TomTom y recogido por la AAP, sitúa a la capital peruana por debajo de Ciudad de México (17,6 km/h), Bogotá (18,2 km/h) y Santiago de Chile (22,3 km/h).

En jornadas especialmente congestionadas, la velocidad promedio desciende a solo 12 km/h, mientras que en la noche apenas se eleva a 12,9 km/h. Durante los días más críticos, se registran desplazamientos a tan solo 11 km/h.

Esta lentitud estructural coloca a Lima como la ciudad más congestionada de América Latina en 2023 y, en 2024, solo fue superada por Barranquilla. A nivel mundial, la capital peruana ocupa el séptimo lugar en el ranking de mayor congestión vehicular, con Trujillo y Arequipa también situándose entre las urbes más afectadas.

Lima ostenta la congestión vehicular
Lima ostenta la congestión vehicular más severa de América Latina, con una velocidad promedio en hora punta de solo 14,2 km/h, según la AAP.

Pérdidas económicas

El tráfico intenso en Lima no solo afecta la rutina diaria de los trabajadores, sino que también genera un impacto económico considerable. Según la Asociación para el Fomento de la Infraestructura Nacional (AFIN), las pérdidas atribuibles a la congestión vehicular superarán los S/27.691 millones en 2025, lo que equivale a un 2,6 % del Producto Bruto Interno (PBI).

El Banco Central de Reserva (BCR), en su análisis de 2023, calcula este daño en aproximadamente S/20.000 millones, cifra correspondiente al 2 % del PBI.

Estas pérdidas derivan del tiempo desaprovechado —que representa más de ocho días al año por persona—, el incremento en el gasto de combustible (cerca de S/4.556 millones anuales), la reducción de la productividad laboral y los mayores costos logísticos para las empresas.

Se recogió la explicación de la AAP, donde se señala que la congestión responde a deficiencias estructurales como el diseño vial inadecuado, señalización deficiente, falta de planificación urbana, un sistema de semáforos obsoleto y escasa integración del transporte público.

Las pérdidas económicas por el
Las pérdidas económicas por el tráfico en Lima superarán los S/27.691 millones en 2025, equivalente al 2,6% del PBI, advierte la AFIN.

El gerente general de la AAP, Jaime Graña Belmont, puntualizó que las ineficiencias del sistema no solo generan demoras, sino también sobrecostos económicos. El tiempo perdido en el tráfico impacta en la productividad, aumenta los gastos operativos del transporte de mercancías y servicios, incrementa el consumo de combustibles y afecta la calidad de vida y la seguridad vial.

Causas estructurales

La AAP identifica factores adicionales que agravan la situación, como los altos niveles de informalidad, un parque automotor obsoleto, controles técnicos insuficientes, educación vial deficiente y débil fiscalización. Frente a esto, la organización recomienda modernizar los sistemas semafóricos, reordenar rutas y paraderos del transporte público e incentivar la renovación del parque vehicular bajo criterios ambientales, incluyendo la adopción de vehículos a gas natural vehicular o eléctricos.

Otras propuestas incluyen la expansión de los sistemas BRT, el fortalecimiento de la fiscalización del tránsito y la formalización progresiva del transporte informal, así como la mejora de los sistemas de inspección técnica vehicular.

El informe de la USIL concluye que la crisis del transporte público en Lima demanda políticas públicas que apunten a la inversión en infraestructura y a la eficiencia del sistema, con el objetivo de devolver años de vida a millones de peruanos que hoy los pierden en trayectos interminables.