¿Los empleadores deben proporcionar bloqueador solar? Solo en estos casos

La normativa peruana distingue entre trabajos de oficina y labores con exposición prolongada al sol, estableciendo cuándo la protección solar forma parte de las obligaciones del empleador y deja de ser una medida opcional

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La norma vigente establece que,
La norma vigente establece que, ante una exposición solar inevitable, la entrega de bloqueador solar es obligatoria. Foto: Imagen Ilustrativa Infobae

La exposición constante a la radiación solar en el trabajo no es solo un asunto de prevención en salud, sino también una responsabilidad regulada por la ley en el Perú. En determinadas actividades, este riesgo forma parte de la jornada laboral y exige que el empleador adopte medidas concretas para proteger a sus trabajadores.

Aunque en algunos entornos aún se percibe la entrega de bloqueador solar como un beneficio opcional, el marco legal vigente establece que, cuando la exposición al sol es inevitable y prolongada, esta protección deja de ser voluntaria. En esos casos, pasa a integrarse al deber de prevención que la normativa impone a las empresas.

El deber de prevención frente a la radiación solar

La legislación peruana en Seguridad y Salud en el Trabajo obliga a los empleadores a identificar los peligros asociados a cada puesto, evaluar los riesgos y aplicar controles adecuados. Cuando el trabajo se realiza al aire libre o implica permanencia prolongada bajo el sol, la radiación solar se considera un riesgo ocupacional que debe ser gestionado.

Dentro de este enfoque preventivo, las medidas pueden incluir ajustes en los horarios, provisión de zonas de sombra, pausas durante la jornada, rotación de tareas y el uso de equipos de protección personal. Estas acciones buscan reducir la exposición y minimizar los efectos nocivos en la salud de los trabajadores.

Las acciones contemplan cambios en
Las acciones contemplan cambios en los horarios de trabajo, habilitación de espacios con sombra, descansos programados, alternancia de funciones y la implementación de elementos de protección personal. Foto: Misha Rastrera

La Ley N.° 30102 y la obligación expresa

Más allá de las disposiciones generales, existe una norma específica que aborda directamente este riesgo. La Ley N.° 30102, promulgada en noviembre de 2013, establece medidas preventivas frente a los efectos dañinos de la exposición prolongada a la radiación solar y es aplicable tanto al sector público como al privado.

Esta ley dispone que, cuando la exposición al sol sea inevitable, las instituciones y empresas deben adoptar acciones de protección. Entre ellas, menciona de forma expresa la provisión de instrumentos de protección solar, como sombreros, gorros, anteojos y bloqueadores solares. La inclusión directa del bloqueador en la norma lo reconoce como un elemento de protección exigible, no accesorio.

Qué deben hacer los empleadores

El artículo 4 de la Ley N.° 30102 se dirige de manera directa a los empleadores, sin distinción de régimen laboral. Establece que, cuando la naturaleza del trabajo implique exposición prolongada a la radiación solar, estos deben adoptar medidas de protección adecuadas.

Además, al inicio de la relación laboral, el empleador tiene la obligación de informar a los trabajadores sobre los efectos nocivos de dicha exposición y entregar los elementos de protección correspondientes, junto con la capacitación necesaria para su uso correcto. En este escenario, el bloqueador solar se integra al conjunto de medidas obligatorias de prevención.

Si la actividad laboral conlleva
Si la actividad laboral conlleva una exposición continua al sol, corresponde implementar acciones de protección acordes a ese riesgo. Foto: difusión

En qué casos no aplica la obligación

La entrega de bloqueador solar no es exigible en todos los puestos de trabajo. En labores estrictamente de oficina, donde no existe una exposición relevante al sol, la obligación no se activa.

Sin embargo, sí puede aplicarse a trabajadores administrativos que realizan inspecciones, supervisiones o tareas frecuentes en campo. El criterio determinante no es el cargo formal, sino la exposición real y habitual a la radiación solar que exige el desempeño del puesto.