Alejandro Aramburú y Juana Burga dejaron en alto el nombre del Perú en la Semana de la Moda de París

El cantante peruano e integrante de Santos Bravos, y la reconocida modelo compartieron escena en el desfile de Willy Chavarría en la ‘Ciudad Luz’, un espectáculo que fusionó moda, música y performance con fuerte presencia latina

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La presencia de los talentos
La presencia de los talentos peruanos marcó un momento histórico en la pasarela de Willy Chavarría, donde la música, la moda y el orgullo nacional se mezclaron frente a un público internacional sorprendido (Instagram)

La Semana de la Moda de París sumó un nuevo capítulo de presencia peruana con la participación de Alejandro Aramburú y Juana Burga en el desfile del diseñador Willy Chavarría.

Ambos talentos coincidieron en la pasarela de “Eterno”, la colección otoño-invierno 2026 que convirtió el tradicional formato de desfile en una experiencia escénica de alto impacto. La aparición conjunta marcó un cruce entre música y moda que no pasó desapercibido para la industria ni para el público.

Aramburú, como integrante de la boy band Santos Bravos, aportó una energía musical contemporánea, mientras Burga reafirmó su trayectoria internacional en uno de los escenarios más exigentes del circuito global.

Un cruce peruano en una pasarela de alcance global

La coincidencia de Alejandro Aramburú
La coincidencia de Alejandro Aramburú y Juana Burga en París puso en escena dos trayectorias peruanas que dialogaron en una pasarela de proyección internacional. (Instagram)

La coincidencia de Alejandro Aramburú y Juana Burga en el desfile de Willy Chavarría representó un momento simbólico para la proyección del talento peruano en la escena internacional. La modelo contó que la noticia de compartir pasarela con otro compatriota la llenó de entusiasmo. “Es un orgullo poder compartir una de las grandes pasarelas de París Fashion Week con otro talento peruano”, señaló para RPP, destacando la emoción que sintió al reconocer una presencia cercana en un entorno de alcance mundial.

Burga no dudó en acercarse a Aramburú para presentarse e intercambiar impresiones sobre la experiencia. El gesto reflejó una conexión espontánea entre dos trayectorias distintas que confluyeron en un mismo espacio creativo. Para la modelo, acostumbrada a desfilar en las principales capitales de la moda, el encuentro sumó un componente emocional a una jornada profesional de alto nivel.

La pasarela reunió a modelos, artistas y músicos de distintos países, consolidando una propuesta diversa que reflejó el carácter inclusivo del desfile. En ese contexto, la presencia peruana adquirió relevancia no solo por la coincidencia, sino por la solidez de ambas carreras. Burga, con una trayectoria consolidada en Nueva York, Londres, Milán y París, y Aramburú, como figura emergente de la música latina con proyección global, se encontraron bajo una misma narrativa estética.

El desfile se desarrolló como una puesta en escena integral que combinó actuación, vestuario y música en vivo. Lejos de una presentación convencional, el evento propuso una experiencia inmersiva que permitió a los participantes interactuar con el relato visual. Esa dinámica favoreció el diálogo entre disciplinas y amplificó la visibilidad de quienes formaron parte del espectáculo.

“Eterno”, una propuesta que unió moda, música y performance

La colección “Eterno” rompió el
La colección “Eterno” rompió el formato tradicional al integrar artistas, música en vivo y una narrativa visual que avanzó por distintos climas. (Instagram)

La colección “Eterno”, presentada en París, fue concebida como una performance continua. El desfile no inició de manera tradicional, sino que se desplegó como una secuencia escénica donde la cámara y el movimiento jugaron un papel central. La narrativa visual transitó por distintos momentos, desde escenas íntimas hasta pasajes de energía urbana, construyendo un relato que se transformó con cada aparición.

La música en vivo fue un eje fundamental de la propuesta. Artistas latinos participaron en distintos tramos del show, aportando dramatismo, intensidad y ritmo. La presencia de Santos Bravos marcó uno de los momentos más comentados de la pasarela. El grupo, encabezado por Alejandro Aramburú, irrumpió con una energía juvenil que dialogó con las prendas y la estética planteada por el diseñador.

Aramburú, de 21 años, se integró a la escena como intérprete y figura visual. Su participación no se limitó a la música, sino que se extendió al lenguaje corporal y a la interacción con el espacio. La propuesta acompañó ese espíritu con siluetas amplias, prendas de inspiración urbana y una reinterpretación de lo cotidiano desde una mirada contemporánea.

Antes de ese bloque, Juana Burga había desfilado con un conjunto de dos piezas en tonos marrón profundo. La estructura del vestuario, marcada por hombreras definidas y líneas firmes, transmitió una imagen de fortaleza y elegancia. Su aparición reforzó la presencia peruana en la pasarela y evidenció la versatilidad del casting convocado para el evento.

El desfile avanzó entre contrastes. La sastrería inspirada en décadas pasadas convivió con textiles más experimentales y combinaciones audaces. El relato visual se desplazó entre lo clásico y lo urbano, generando una atmósfera cambiante que mantuvo la atención del público. Cada bloque aportó una lectura distinta del concepto general, sin perder coherencia estética.

Trayectorias que convergen en París

La pasarela parisina reunió a
La pasarela parisina reunió a Juana Burga y Alejandro Aramburú en un cruce generacional que reflejó dos caminos peruanos con alcance global. (Instagram)

La participación de Alejandro Aramburú en la Semana de la Moda de París se dio en un momento clave de su carrera. Integrante de Santos Bravos, la primera boy band latina creada por HYBE, el cantante peruano se consolidó como uno de los rostros jóvenes con mayor proyección en la industria musical. Su debut con el grupo, realizado en octubre de 2025, combinó ritmos latinos con una estética influenciada por el pop asiático, lo que amplió su alcance internacional.

Antes de su salto global, Aramburú desarrolló una faceta artística diversa. Desde sus inicios como músico callejero en Lima hasta su participación en producciones televisivas y cinematográficas, construyó un perfil versátil que hoy se refleja en escenarios de gran visibilidad. La pasarela de París sumó una nueva dimensión a su recorrido, vinculándolo con el universo de la moda desde un enfoque performático.

Juana Burga, por su parte, llegó al desfile con una trayectoria consolidada. Reconocida como la única modelo peruana que ha desfilado en las cuatro grandes semanas de la moda, su carrera combina pasarela, actuación y activismo. Además de su trabajo en la industria, Burga impulsa iniciativas vinculadas a la moda sostenible y al reconocimiento de los artesanos peruanos, una labor que ha desarrollado de manera constante en los últimos años.