
A dos años del derrame de petróleo que afectó la costa peruana, el distrito de Ancón enfrenta nuevamente un verano complicado. Según la Dirección General de Salud Ambiental (Digesa), las 13 playas del distrito han sido declaradas no saludables debido a los riesgos para la salud que persisten en sus aguas y arena, una situación que ha llevado a las autoridades locales a ordenar su cierre.
El alcalde de Ancón, Samuel Daza, anunció la clausura formal de las playas mediante una ordenanza municipal, destacando que la medida busca proteger a los bañistas y presionar para que se tomen acciones de rehabilitación.
Entre las playas afectadas se encuentran Dieciocho Ancón, Playa Hermosa, Las Conchitas, Playa Miramar 1 y 2, San Francisco Grande, San Francisco Chico, D’Onofrio, Casino Náutico, Playa Enanos, Playa Esmar 1 y 2, y Pocitos.

Un distrito en crisis
Las secuelas del derrame han afectado profundamente la economía local. Ancón, conocido por sus playas y su actividad turística, recibe tradicionalmente a miles de visitantes durante los meses de verano.
Sin embargo, este flujo se ha reducido considerablemente. Según cifras de la municipalidad, el distrito solía albergar a cerca de 70.000 personas cada fin de semana en temporada alta. Ahora, esa cifra ha disminuido drásticamente, lo que golpea económicamente a los comerciantes, pescadores y trabajadores turísticos.
A esto se suma la presión sobre los servicios municipales. Con más de 30 toneladas de basura generadas diariamente, la capacidad de limpieza e infraestructura del distrito se encuentra al límite, según explicó el alcalde.

La lucha de la comunidad
Los residentes de Ancón no han permanecido en silencio ante esta problemática. Durante los últimos meses, han organizado protestas para exigir a Repsol que asuma la responsabilidad de la rehabilitación de las playas. A pesar de una audiencia de conciliación realizada en enero pasado, los vecinos aseguran que los compromisos asumidos por la empresa no se han cumplido, lo que ha dejado a la comunidad en una situación de incertidumbre y desgaste económico.
El impacto del derrame no solo afecta a Ancón. Playas vecinas como las de Santa Rosa también han sufrido daños, lo que ha llevado a otros alcaldes de la región y a representantes como la congresista Ruth Luque a expresar su respaldo al cierre y a exigir medidas más contundentes contra la empresa.
Además de las protestas, la municipalidad de Ancón ha interpuesto una demanda contra Repsol, exigiendo la restauración completa de las playas afectadas. Sin embargo, Daza ha señalado que esta batalla no puede librarse en solitario. En su llamado al Ejecutivo y a otros gobiernos locales, el alcalde ha pedido apoyo logístico y financiero para hacer frente a los retos de limpieza y recuperación de las costas.
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