“Me metían pastillas a la fuerza con alcohol”: captados en un gimnasio, dopados, agredidos sexualmente y grabados

Una banda juvenil acabó detenida en Áncash por organizar fiestas privadas donde agredían sexualmente a sus víctimas, uno de los cuales murió por sobredosis. El presunto cabecilla está no habido. El caso fue expuesto por Hildebrandt en sus trece

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Fotografía difundida por Hildebrandt en
Fotografía difundida por Hildebrandt en sus trece sobre la banda y el presunto cabecilla que se encuentra prófugo

Una presunta red de pornografía fue detenida en Áncash la semana pasada, a raíz de la muerte de un joven que acudió a una fiesta privada donde sedaban, agredían sexualmente y grababan a sus víctimas, según un informe difundido el viernes por Hildebrandt en sus trece.

Los capturados por la Policía Nacional (PNP) fueron Luis Azañero Silva (19), Néstor Camacho Amiquero (18), Cristofher Herrera Arroyo (19), Josselyn Quezada Gordillo (19) y un menor de iniciales J. S. Z. (16). El presunto cabecilla, Maicol Liñán, logró fugar y se encuentra no habido hasta ahora.

“Me agarraban de los pies y de las manos y me sostenían del cuello. Me metían pastillas a la fuerza con alcohol”, dijo. Hasta el mismo lugar llegó Andrés Rodríguez Cruz (19), quien murió por sobredosis de benzodiazepina y alcohol. Otros dos pasaron por la misma pesadilla.

“Había luces de color, como una discoteca, con música y botellas de vodka [...] En un momento Josselyn y Maicol se fueron abajo a preparar jugo con trago. Subieron con una jarra. Luego de que tomé un vaso me dio un mareo. Fui al baño, me lavé la cara y cuando salí tomé un segundo vaso. Después de eso ya no recuerdo nada más”, agregó.

Hilda Cruz, madre del fallecido, contó que su hijo fue captado con mentiras en un gimnasio. En la última conversación que mantuvieron, el joven le dijo que iría a cenar con unos amigos. Al día siguiente, preocupada porque no llegaba a casa, denunció la desaparición en la comisaría de Buenos Aires. La Policía encontró su cuerpo al día siguiente.

Una vez inconscientes, los otros cómplices —Néstor Camacho, Cristofher Herrera, Luis Azañero y J. G. S. A.— perpetraron los abusos sexuales y los grabaron. Otra confesión clave fue la que dio Néstor Camacho, también capturado. “Maicol les llama ‘productos’ a los jóvenes que son llevados a los privados para después pepearlos y grabar videos tocándolos y maltratándolos físicamente. Después de hacer todo eso los llevan a sus casas, o si no, los botan por cualquier lugar. Las grabaciones las vende en Telegram”, contó a la PNP.

“Maicol solo pide ‘productos’ varones, de entre 17 a 25 años. En especial que sean blancones, guapos, de buen cuerpo y que tengan músculos. Sus clientes les piden ese tipo de productos”, agregó. La fiscal Sara Chira Tello, de la Fiscalía Penal de Nuevo Chimbote, ha recopilado información que apunta a que la banda lleva perpetrando estos ataques desde hace bastante tiempo. La hipótesis es que hay muchas más víctimas que no se han atrevido a denunciar por vergüenza.

En el celular del menor identificado como J. G. S. Z., el Ministerio Público encontró más de una decena de imágenes y videos de adolescentes —hombres y mujeres— inconscientes mientras son agredidos sexualmente. “Nos hemos enterado de que esta red de delincuentes viene operando aquí en Chimbote desde hace cinco años. En el velorio de mi hijo, hubo una víctima que dijo que los mismos chicos hace dos años le habían hecho mucho daño. Cuando le dijimos por qué no había denunciado, me dijo que no lo hizo por miedo y vergüenza”, contó la madre del joven fallecido.

Horas después, un tercer joven llegó a la misma habitación donde estaba Liñán y su acompañante. Al día siguiente, el personal del hotel fue a la habitación y encontró a un joven inconsciente luego de haber consumido una “sustancia desconocida”. Liñán y el hombre caucásico con el que llegó al hospedaje se habían ido de la habitación.

El último martes, el Poder Judicial dictó nueve meses de prisión preventiva contra Azañero, Camacho, Herrera y Josselyn Quezada. De igual modo, dispuso cuatro meses y medio de internamiento en el centro Maranguita para J. S. Z.