
La comunicación de los animales entre sí es esencialmente corporal y gestual aunque muchas veces sea refrendada por algún sonido.
El vínculo estrecho que se ha construido entre los animales de compañía y el ser humano a través de milenios ha obligado evolutivamente al perro y al gato a recurrir al maullido y al ladrido para comunicarse fundamentalmente con sus compañeros humanos.
Tanto el ladrido como el maullido son una imitación forzada y forzosa del lenguaje humano y ambos, aunque parezca mentira, varían según el lugar geográfico donde se originen.
La realidad es que no podemos hablar con los animales, sin embargo podemos comunicarnos bastante bien con gestos, actitudes y algunos sonidos de su parte que debemos conocer y poder interpretar.

Los animales de compañía reproducen los mismos sonidos que las personas, esos sonidos resultan ser diferentes según el idioma que se hable en el entorno en el que se desarrollan los hechos y acciones.
Como si se tratase de una especie de “dialecto canino o felino” para un argentino no suena igual un perro o un gato que para un inglés.
Simplemente leyendo la onomatopeya de un ladrido o un maullido nos habremos dado cuenta de que son diferentes en los distintos idiomas: mientras que para nosotros, hispanoparlantes, es “guau” y “miau”, para los ingleses es “woof” y “meow”, con sutiles pero reales diferencias de sonido.
Después de analizar cómo se pronuncian los sonidos de perros y gatos en cada idioma, se ha descubierto que existen, al menos, 40 interpretaciones diferentes del ladrido de un perro.

El sonido de perro más frecuente es “hau, hau/how, how”, considerado de esa forma en más de 20 países de todo el mundo.
“Guau, guau” es el segundo supuesto “dialecto” canino más común en el mundo, interpretado así en 20 países, todos de habla hispana; seguido del “woof, woof” inglés, que está presente en otros diferentes 13 países (como Estados Unidos, Canadá y varias naciones angloparlantes).
No obstante, existen otras variantes como “oaf, oaf”, presente en 8 países, entre ellos, Francia; y “au, au”, que se considera en 6 países, entre ellos Brasil y Portugal.
Estas interpretaciones varían mucho porque son, en gran medida, onomatopéyicas (o sea que se escriben exactamente como suenan) y su escritura depende en gran parte de las reglas lingüísticas de cada idioma.

En cuanto a los gatos, el maullido más popular en esta serie de “dialectos” es el “miau”, en países de habla hispana o lusitana.
Le sigue la forma inglesa “meow”, interpretada y escrita así en un total de 22 países como Australia, Estados Unidos o Canadá; y “muwaa”, común en 20 países del norte de África y la península de Jordania (Iraq, Arabia Saudí y Yemen, entre otros).
Lo curioso del maullido de nuestros gatos es que hay países que imitan su sonido con una onomatopeya empezada por la letra n en vez de la m, como en Grecia (“niaou”), Malasia (“ngiau”) o el ya mencionado Japón (“nyaa”).
En conclusión, aunque hay similitudes notorias entre las distintas voces también es cierto que las diferencias existentes podrían ser atribuidas a la particular capacidad imitativa de los animales (capacidad alelo mimética) según el ambiente en el que se desarrollen.
*El Prof. Dr. Juan Enrique Romero @drromerook es médico veterinario. Especialista en Educación Universitaria. Magister en Psicoinmunoneuroendocrinología. Ex Director del Hospital Escuela de Animales Pequeños (UNLPam). Docente Universitario en varias universidades argentinas. Disertante internacional.
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