
El Mundial ya empezó y Rusia está de moda. Con todos los ojos puestos en la tradicional ceremonia inauguración el universo fashion dijo presente. Fue la supermodelo –Natalia Vodianova (36) -la encargada junto al jugador de fútbol español Iker Casillas, de presentar al mundo el trofeo de la Copa del Mundo.
¿El toque de glamour y lujo? El baúl que lo reguardaba parte de la colección de edición limitada de Fifa World Cup Official Match Ball Collection Trunk.
Nacida en Nizhny Novgorod, mamá de cinco hijos, la embajadora de su ciudad natal para la Copa del Mundo recorrió una larga carrera entre flashes. De la mano de los mejores diseñadores Dior, Versace, Chanel, conquistó las tapas de revista del mundo (Harper´s Bazzar, Cosmopolitan, Vogue) y su imagen quedo imortalizada bajo la lente de los prestigiosos de de la fotografía, Mario Testino, Annie Leibovitz y Steven Meisel. Un camino que inició con apenas 15 años -por necesidad- y en apenas un década Forbes la catalogó entre las 10 top mejores pagadas del mundo.
Rusia es un meca de modelos talentosas, elegantes, refinadas y distinguidas que son elegidas por las mejores firmas para representarlas en campañas, desfiles o presentaciones. Irina Shayk, Natasha Poly, Alena Shishkova, pero ninguna de ellas fue elegida para esta apertura.

SUPERNOVA, UN MODELO DISTINTA
Para Supernova, como la apodó en un juego de palabras Mario Testino el modelaje se presentó como una oportunidad para salir de la pobreza. Más allá de poseer las condiciones para hacerla, altura, rasgos marcados y un porte singular, Natalia atravesó una infancia dura. Fue criada por un madre soltera -vendedora ambulante- con tres hijas a su cargo. Una de ellas, Oxana, con parálisis cerebral y autismo.
Por necesidad, a los 14 años empezó a trabajar como frutera en un mercado callejero de Nizhny Nóvgorod. "Nos preocupábamos cada día por lo que comeríamos al siguiente, por si se nos romperían las botas para el invierno", contó la top en más de una ocasión.
Jamás vislumbró un cambio de vida de 180 grados. A los 15 años se inscribió en una agencia de modelo, su gran plataforma al éxito. El resto, ya es historia conocida.
Actualmente casada con el empresario Antoine Arnault heredero del imperio LVMH y considerada una de las musas mejores cotizadas del mundo, jamás dejo de preocuparse por los demás.
De convicciones fuertes -una vez retirada del día día de la moda, creó la Fundación Naked Heart, con fines solidarios para ayudar a chicos en situaciones vulnerables. De espíritu inquieto, fue por más, y lanzó una ambiciosa aplicación llamada Elbi. Con fines solidarios y pensada para la generación millennial, el objetivo es claro democratizar la filantropía.
Su capacidad para conciliar filantropía, su carrera profesional, su vida personal, familiar y social son fuente de inspiración, por eso Natalia Vodianova es una modelo distinta.
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