Desempleo baja a 8.5% en Panamá, pero se duplica el subempleo por bajos ingresos

El país sumó 77,231 ocupados frente a la medición anterior, aunque casi 145 mil personas dejaron de estar clasificadas dentro del empleo pleno

Personas en fila sostienen documentos en una acera frente a un edificio con un cartel que dice Entrevistas Laborales.
La tasa de desempleo en Panamá bajó de 10.4% a 8.5% entre septiembre de 2025 y agosto de 2026, mientras la población ocupada aumentó en 77,231 personas. (Imagen Ilustrativa Infobae)
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Panamá cerró agosto de 2026 con una tasa de desempleo de 8.5%, frente al 10.4% registrado en septiembre de 2025, una reducción de 1.9 puntos porcentuales que coincide con un mayor movimiento de la contratación.

La población ocupada llegó a 2,045,979 personas, 77,231 más que en la medición anterior, equivalente a un crecimiento de 3.9%.

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La nueva medición contabilizó 189,188 personas desocupadas, frente a las 227,302 registradas en septiembre de 2025, lo que supone 38,114 menos dentro de esta condición.

A su vez, la población económicamente activa aumentó 1.8%, hasta alcanzar 2,235,167 personas entre quienes trabajan y quienes, sin tener empleo, participan activamente en su búsqueda.

Varios empleados sentados en módulos de oficina usan computadoras de escritorio y auriculares frente a monitores en una sala iluminada.
Panamá contabilizó 2,045,979 personas ocupadas en agosto de 2026, un crecimiento de 3.9% frente a la medición anterior, mientras los desocupados disminuyeron en 38,114. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La reducción coincide con un crecimiento de las contrataciones formales registradas durante los primeros ocho meses del año. Entre enero y agosto se inscribieron 229,904 contratos de trabajo, 25.3% más que los 183,508 del mismo período de 2025, aunque más de la mitad correspondió a vínculos por tiempo definido y solo 23.8% fueron indefinidos.

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Los contratos por tiempo definido concentraron 124,407 registros, equivalentes al 54.1% del total, mientras los indefinidos sumaron 54,768 y los correspondientes a obra determinada llegaron a 50,729. Esta última modalidad fue la que más creció proporcionalmente, con un avance de 34.7%, frente al mismo período del año pasado.

Menos desempleo, pero también menos ocupados plenos

La reducción del desempleo no estuvo acompañada por una mejora equivalente en todos los indicadores que permiten evaluar las condiciones del mercado laboral. La cantidad de ocupados plenos cayó de 1,090,616 a 945,631 personas, una disminución de 144,985, mientras su participación dentro del empleo total pasó de 55.4% a 46.2%.

El concepto de ocupado pleno permite distinguir entre tener un trabajo y encontrarse en una situación laboral que no presenta las características utilizadas para clasificar el subempleo.

Hombre sentado de perfil en una oficina nocturna mirando un teléfono móvil, con pizarras de diagramas y estanterías al fondo.
El subempleo invisible alcanzó 413,155 personas en agosto de 2026, casi el doble de las 213,370 registradas anteriormente, mientras su participación aumentó de 10.8% a 20.2%. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Dentro de la medición se consideran las horas trabajadas y los ingresos recibidos, por lo que la caída de este grupo aporta información adicional que la tasa de desempleo por sí sola no muestra.

Uno de los movimientos más pronunciados ocurrió en el denominado subempleo invisible, que pasó de 213,370 a 413,155 personas entre septiembre de 2025 y agosto de 2026. Su participación dentro de la población ocupada prácticamente se duplicó, al avanzar de 10.8% a 20.2% en menos de un año.

Aunque el nombre puede resultar técnico, el concepto se refiere a personas que trabajan 40 horas o más a la semana, pero reciben ingresos inferiores al salario mínimo establecido.

Es decir, aparecen estadísticamente como ocupadas porque tienen trabajo, pero sus ingresos se encuentran por debajo del umbral utilizado para esta clasificación laboral.

Esto ayuda a explicar por qué una caída del desempleo no necesariamente significa que todas las condiciones del mercado hayan mejorado en la misma proporción.

trabajo - desempleo
El desempleo entre las personas de 20 a 29 años alcanzó una tasa de 18.3%, mientras entre las mujeres de ese grupo el indicador se elevó hasta 23.1%. Archivo

Una persona deja de formar parte de los desocupados cuando consigue empleo, pero puede incorporarse a una actividad con ingresos insuficientes y quedar clasificada dentro del subempleo invisible.

El subempleo visible también aumentó, aunque en menor magnitud, al pasar de 79,431 personas en septiembre de 2025 a 92,318 en agosto de 2026. Su participación dentro de la población ocupada avanzó de 4% a 4.5%, mostrando otro segmento de trabajadores que quisiera disponer de una mayor cantidad de horas laborales.

En este caso, se trata de personas que trabajan menos de 40 horas semanales, desean trabajar más tiempo, han realizado gestiones para conseguirlo y están disponibles. La diferencia con el subempleo invisible está precisamente en el problema identificado: uno está relacionado con insuficiencia de horas y el otro con ingresos por debajo del mínimo, pese a trabajar una jornada de 40 horas o más.

Mujeres y jóvenes mantienen las mayores tasas

La reducción del desempleo alcanzó tanto a hombres como a mujeres, pero la diferencia entre ambos grupos continúa siendo significativa. La tasa femenina descendió de 13.2% a 10.4%, mientras entre los hombres pasó de 8.1% a 7%. De los 189,188 desocupados contabilizados, 101,327 eran mujeres y 87,861 correspondían a hombres.

Una mujer y un niño pequeño sentados en una cama de un refugio. La mujer, con expresión seria, lee un papel. Un foco cuelga del techo iluminando la habitación.
Las mujeres registraron una tasa de desempleo de 10.4% en agosto, frente al 7% observado entre los hombres, pese a que ambos grupos mejoraron respecto de la medición anterior. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Las dificultades son todavía mayores entre los jóvenes. Para las personas de 20 a 29 años, la tasa de desempleo alcanzó 18.3%, con 84,470 desocupados dentro de una población económicamente activa de 461,959. Entre las mujeres de esas edades, el indicador llegó a 23.1%, frente al 14.8% registrado entre los hombres.

Esto significa que cerca del 45% de todas las personas desocupadas del país tenía entre 20 y 29 años, pese a que ese grupo representa una fracción mucho menor de la población económicamente activa total. El dato muestra que la reducción general del desempleo convive con una mayor dificultad de inserción laboral entre los jóvenes.

Otro concepto que aparece en la encuesta es el desempleo abierto, cuya tasa bajó de 6.9% a 6.7%. Esta categoría comprende a quienes no tenían empleo durante el período de referencia, estaban disponibles para trabajar y habían realizado gestiones concretas para encontrar una ocupación, a diferencia de otras situaciones incluidas dentro del desempleo total.

Informalidad baja, pero sigue cerca del 46%

Otro indicador que mostró una reducción fue la informalidad. La población ocupada no agrícola aumentó de 1,665,732 a 1,714,087 personas, mientras el número de trabajadores informales disminuyó ligeramente, de 784,990 a 784,244. Con ambos movimientos, la proporción de empleo informal bajó de 47.1% a 45.8%.

Un hombre y una mujer de espaldas sostienen bandejas con golosinas frente a una puerta de vidrio con reflejos de edificios.
La informalidad laboral disminuyó de 47.1% a 45.8% de la población ocupada no agrícola, aunque todavía permanecen 784,244 trabajadores bajo esta condición. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El empleo informal tampoco debe confundirse directamente con desempleo o subempleo. Una persona puede tener trabajo y cumplir una jornada completa, pero encontrarse dentro de una relación laboral considerada informal. La medición toma en cuenta características como el acceso a la seguridad social y la existencia de determinadas condiciones formales en la relación de trabajo.

Por eso, la reducción de 1.3 puntos porcentuales debe observarse junto con el volumen de personas que permanece dentro de esta condición: 784,244 trabajadores. Aunque la proporción disminuyó por el crecimiento de la población ocupada no agrícola, el número absoluto de informales apenas bajó en 746 personas frente a septiembre de 2025.

Además, dentro de las empresas formalmente establecidas ocurrió el movimiento contrario. Los trabajadores clasificados con empleo informal aumentaron de 114,069 a 136,951, una diferencia de 22,882 personas. En las empresas del sector informal, en cambio, la cifra disminuyó de 583,020 a 568,807 trabajadores.

También se redujo el empleo informal vinculado a hogares, que pasó de 87,901 a 78,486 personas entre las dos mediciones. De esta manera, la informalidad no está concentrada exclusivamente en negocios que funcionan fuera del sector formal, pues también existen trabajadores informales dentro de empresas formalmente constituidas.

La perspectiva histórica permite dimensionar el desafío. La informalidad se encontraba en 39.9% en 2015 y 40.2% en 2016, antes de subir a 44.9% en 2019 y alcanzar 52.8% en 2020. Para agosto de 2026, el indicador se situó en 45.8%, todavía por encima de los niveles observados hace una década.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
Dentro de las empresas formales, las personas clasificadas con empleo informal aumentaron de 114,069 a 136,951, pese a la reducción registrada en la tasa general de informalidad. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Qué muestran en conjunto los datos

Los resultados permiten separar dos aspectos que suelen utilizarse indistintamente al hablar del mercado laboral: la cantidad de personas que consigue trabajo y las condiciones bajo las cuales desarrolla esa actividad.

Panamá tiene ahora más ocupados y menos desocupados, mientras los registros de nuevos contratos también muestran un crecimiento importante durante 2026.

Sin embargo, al observar las características del empleo aparece un panorama más complejo. Los ocupados plenos disminuyeron en casi 145 mil personas y el subempleo invisible aumentó en cerca de 200 mil, mientras la informalidad permanece próxima al 46%. A esto se suma una tasa de desempleo juvenil de 18.3% y una femenina de 10.4%.

Así, el mercado laboral panameño llegó a agosto con 77,231 ocupados adicionales y 38,114 desocupados menos que en septiembre de 2025, acompañado por un crecimiento de 25.3% en los contratos registrados hasta agosto.

Al mismo tiempo, los indicadores de subempleo, informalidad y empleo pleno muestran que el desafío ya no se limita a generar puestos de trabajo, sino también a las condiciones en que se desarrollan.

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