Panamá medirá avances en su sistema educativo con el regreso a la prueba PISA en 2029

El anuncio oficial plantea que el país buscará llegar a esa evaluación con cambios curriculares y docentes ya en marcha.

Guardar
El Gobierno plantea que el regreso coincida con una fase intermedia del rediseño curricular.  EFE/Carlos Lemos
El Gobierno plantea que el regreso coincida con una fase intermedia del rediseño curricular. EFE/Carlos Lemos

El Ministerio de Educación de Panamá anunció que el país retornará a la prueba PISA en 2029, marcando un cambio en la estrategia educativa nacional y una modificación directa de la postura adoptada en 2024, cuando la actual ministra de Educación, Lucy Molinar, decidió retirar al país de la evaluación correspondiente a 2025.

La nueva decisión busca alinear la participación con un proceso de transformación estructural del sistema educativo.

Según el comunicado oficial, el regreso a la evaluación internacional responde a una estrategia planificada y no inmediata, con el objetivo de que los resultados reflejen avances concretos en el rediseño curricular, la capacitación docente y la integración tecnológica en las aulas.

El Ministerio plantea que para 2029 el país estará en una fase intermedia de implementación de reformas, lo que permitiría medir con mayor precisión el impacto de los cambios.

Este anuncio representa un giro frente a la decisión tomada tras la llegada al gobierno del presidente José Raúl Mulino, cuando en 2024 se optó por no participar en la prueba PISA 2025.

Estudiantes de secundaria se preparan para el examen de asignación a nivel medio superior de la Comipems
Panamá no participó en la edición de 2025 por decisión adoptada en 2024. Facebook/Adolfo Cerqueda Rebollo

En ese momento, las autoridades argumentaron que el sistema educativo no estaba preparado para reflejar mejoras reales y que una participación inmediata no aportaría información útil para la toma de decisiones.

La decisión de retirarse generó críticas desde distintos sectores educativos y académicos, que cuestionaron la pérdida de un instrumento clave de medición internacional.

Sin embargo, el nuevo anuncio busca reposicionar la participación de Panamá bajo un enfoque distinto: no como un ejercicio inmediato, sino como una evaluación estratégica posterior a las reformas.

La última participación de Panamá en el Programa para la Evaluación Internacional de Estudiantes de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) se dio en 2022, con resultados publicados en diciembre de 2023.

En esa edición, 5,308 estudiantes de 15 años fueron evaluados, ubicando al país en la posición 74 de 81 naciones participantes, lo que evidenció importantes brechas en áreas clave como lectura, matemáticas y ciencias.

Educación Panamá
Panamá ocupó la posición 74 entre 81 países participantes en su más reciente prueba PISA. Archivo

Los resultados mostraron que Panamá se encontraba por debajo del promedio regional y global, con desempeños limitados en comprensión lectora y resolución de problemas matemáticos.

Esta situación reforzó el diagnóstico de que el sistema educativo enfrenta retos estructurales en calidad, equidad y formación docente, factores que inciden directamente en los resultados de este tipo de evaluaciones.

En América Latina, países como Chile, Uruguay y Costa Rica han logrado mejores desempeños relativos, mientras que otras economías de la región también enfrentan desafíos similares.

A nivel global, los sistemas educativos de Asia y Europa continúan liderando la prueba, lo que amplía la brecha en términos de competitividad educativa y desarrollo de habilidades.

El Ministerio de Educación sostiene que el retorno en 2029 permitirá que Panamá participe en un contexto donde los cambios implementados sean medibles, sostenibles y alineados con estándares internacionales, evitando una participación que refleje únicamente las debilidades actuales del sistema.

El enfoque apunta a que los resultados puedan servir como una herramienta de evaluación real del impacto de las políticas educativas.

El presidente José Raúl Mulino adelantó esta semana que las reformas educativas orientadas a modernizar la Ley Orgánica de Educación de 1946 no se realizarán de forma apresurada. REUTERS/Aris Martínez
El presidente José Raúl Mulino adelantó esta semana que las reformas educativas orientadas a modernizar la Ley Orgánica de Educación de 1946 no se realizarán de forma apresurada. REUTERS/Aris Martínez

Además, el comunicado destaca que el país está impulsando programas orientados a fortalecer las competencias docentes, así como iniciativas para integrar herramientas tecnológicas en el proceso de enseñanza-aprendizaje.

Estas acciones buscan cerrar brechas y preparar a los estudiantes para los desafíos actuales del mercado laboral y la economía del conocimiento.

El anuncio también se da en un contexto en el que la prueba PISA continúa siendo uno de los principales referentes internacionales para medir la calidad educativa, al evaluar no solo conocimientos, sino también la capacidad de los estudiantes para aplicar lo aprendido en situaciones reales. Su relevancia radica en que permite comparar el desempeño entre países y orientar políticas públicas.

El reto ahora será que las reformas anunciadas logren resultados concretos antes de 2029, para que el retorno a la prueba no solo represente un regreso, sino también una mejora real en el desempeño educativo del país.

La prueba PISA es una de las principales referencias internacionales para medir desempeño estudiantil. crédito Freepik
La prueba PISA es una de las principales referencias internacionales para medir desempeño estudiantil. crédito Freepik

El presidente José Raúl Mulino adelantó esta semana que las reformas educativas orientadas a modernizar la Ley Orgánica de Educación de 1946 no se realizarán de forma apresurada, sino mediante un proceso basado en amplio diálogo y consenso nacional.

El mandatario señaló que cualquier cambio estructural en el sistema debe construirse con la participación de docentes, estudiantes, gremios y distintos sectores de la sociedad, con el objetivo de garantizar una transformación sostenible y legítima del modelo educativo panameño.