El regreso que puede cambiar la historia de Venezuela: volvió María Corina

Su retorno ocurre mientras persisten las dificultades institucionales, las dudas sobre las garantías políticas y la necesidad de construir acuerdos para una apertura democrática

María Corina Machado regresó a Venezuela después de casi diez meses fuera del país (REUTERS)
María Corina Machado regresó a Venezuela después de casi diez meses fuera del país (REUTERS)
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Hay acontecimientos que no se explican sólo desde la política. Se sienten. Nos conmueven porque detrás de ellos hay años de sufrimiento, resistencia y esperanza. El regreso de María Corina Machado a Venezuela es uno de ellos.

Después de casi diez meses fuera de su país y de numerosos intentos por volver, apareció en la iglesia de Santa Rosa, estado Lara, para agradecer a la Divina Pastora. Entre abrazos, oraciones y muestras de afecto, volvió a encontrarse con su pueblo.

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Su mensaje fue breve y conmovedor: “Estoy aquí. Con ustedes”. Cuatro palabras que resumen años de resistencia.

Durante mis años como diputada nacional por el PRO y como embajadora argentina ante la OEA entre 2018 y 2019, Venezuela ocupó un lugar central en mis preocupaciones políticas. Durante la presidencia de Mauricio Macri, la Argentina asumió una posición firme frente a la crisis venezolana. El presidente se involucró activamente en los esfuerzos regionales para encontrar una salida democrática.

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El 24 de enero de 2019 presenté en nombre de dieciséis países una declaración de respaldo a la Asamblea Nacional venezolana y a Juan Guaidó, que reclamaba también la liberación de los presos políticos y el ingreso de ayuda humanitaria. Era una política exterior de convicciones, pero también de acciones concretas.

Los venezolanos buscan recuperar el derecho a decidir su propio destino (REUTERS/Juan Carlos Hernandez)
Los venezolanos buscan recuperar el derecho a decidir su propio destino (REUTERS/Juan Carlos Hernandez)

Recuerdo las largas sesiones, las denuncias sobre presos políticos y las familias que escapaban de Venezuela. También recuerdo a los venezolanos que nos pedían que no dejáramos de hablar de su país. Que no nos acostumbráramos a la represión. Que no confundiéramos el respeto a la soberanía con mirar hacia otro lado.

Por eso emociona el regreso de María Corina. Su presencia en Venezuela le da un nuevo impulso a una transición que todavía tiene mucho por resolver.

El chavismo lleva más de veintisiete años marcando la vida política venezolana. La captura de Nicolás Maduro el 3 de enero de 2026, durante una operación militar estadounidense, abrió una etapa inesperada. Pero su salida del poder no significó el restablecimiento de la democracia. Delcy Rodríguez continúa al frente del gobierno interino y las instituciones todavía enfrentan enormes desafíos.

María Corina vuelve en un momento decisivo. Ganó las primarias opositoras de octubre de 2023 con más del 92% de los votos, pero el gobierno de Maduro le impidió competir en las elecciones presidenciales de 2024. Acompañó entonces la candidatura de Edmundo González Urrutia. Vivió durante más de un año prácticamente en la clandestinidad y en diciembre de 2025 salió de Venezuela para recibir el Premio Nobel de la Paz.

Admiro su perseverancia y su capacidad para sostener un liderazgo aun en las circunstancias más difíciles. Pero ahora comienza una etapa distinta. Ya no alcanza con resistir. Hay que organizar, convocar, escuchar y construir acuerdos.

La dirigente opositora sostiene su liderazgo después de años de persecución y resistencia (EFE/ Bienvenido Velasco)
La dirigente opositora sostiene su liderazgo después de años de persecución y resistencia (EFE/ Bienvenido Velasco)

Venezuela necesita un acuerdo nacional que permita avanzar en la liberación de los presos políticos, garantizar los derechos fundamentales y establecer las condiciones para elecciones libres, transparentes y competitivas.

Todavía quedan interrogantes sobre las negociaciones que hicieron posible este retorno y sobre las garantías para que María Corina pueda ejercer libremente su actividad política. Pero hay algo esencial: el futuro de Venezuela no puede decidirse solamente en Washington ni entre quienes hoy detentan el poder. Los venezolanos tienen que ser los protagonistas.

Pienso también en los millones que tuvieron que irse. En las familias separadas, en los padres que no vieron crecer a sus hijos, en los abuelos que conocen a sus nietos a través de una pantalla. En tantos jóvenes que tuvieron que buscar lejos de su tierra las oportunidades que su propio país no podía ofrecerles.

Para todos ellos, recuperar la libertad significa mucho más que una elección. Significa poder volver a sus raíces.

Volvió María Corina. Cumplió con su palabra, una vez más, con la sensatez y la humildad que la caracterizan. Pero todavía falta mucho para que los venezolanos puedan sentir que ellos también están volviendo.

No tengo certezas sobre lo que vendrá. Sí tengo la esperanza de que esta vez los venezolanos puedan recuperar el derecho a decidir su destino.

Elijo creer en este maravilloso pueblo y en esta mujer extraordinaria.

*Paula María Bertol es ex Embajadora ante la OEA 2018/2019.