EEUU mira el frente interno pero Irán prepara una escalada

Teherán refuerza capacidades militares y debate la salida del marco de no proliferación, mientras Washington prioriza los comicios legislativos y Europa afronta disturbios que desplazan la atención global

Mehrdad Akhlaghi-Ketabchi, ministro de Defensa de Irán
Mehrdad Akhlaghi-Ketabchi, ministro de Defensa de Irán
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La Guardia Revolucionaria iraní (GRI) está reforzando y escalando su armamento militar frente a Estados Unidos. Voceros de la Armada de la GRI sostuvieron que están en poder de una bomba antibúnker estadounidense de tipo GBU-57 MOP. El asesor del jefe de la Armada, Mohammed Reza Naqdi, sostuvo en un comunicado que “sólo dos países poseen esta bomba de 14 toneladas: Irán y Estados Unidos”. Según esta fuente, Irán se hizo con la mitad de una GBU-57 durante la llamada “Guerra de los Doce Días”, que tuvo lugar entre el 13 y el 24 de junio de 2025. La bomba aérea convencional no llegó a detonar y, según Naqdi, la República Islámica estuvo analizando la tecnología del proyectil.

En cuanto a la conducción de la guerra, el Parlamento iraní aprobó a Mehrdad Akhlaghi-Ketabchi como nuevo ministro de Defensa, un gesto que se interpretó como voto de confianza al gobierno. Durante una sesión abierta del Parlamento, los legisladores votaron 237 a favor y 15 en contra para confirmar a Akhlaghi-Ketabchi.

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Al mismo tiempo, el Financial Times ha informado que la GRI continúa su marcha para obtener armamento nuclear. Prepararían una denuncia del Tratado de No Proliferación para salir del régimen de la Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) y obtener libertad de acción plena en este campo. Esta sería una señal concreta de que Irán avanza en esta dirección. El tema estaría siendo debatido intensamente dentro del gobierno iraní. Cabe recordar que el 28 de febrero, al iniciarse la operación “Furia Épica” de Estados Unidos, fue asesinado por un misil norteamericano el ayatolá Alí Jamenei y reemplazado por su hijo, Mojtabá Jamenei. Este nunca se ha mostrado públicamente para evitar el mismo destino que su padre y ello ha generado diversas hipótesis, especialmente si está conduciendo el país o el gobierno está en manos de los sectores más radicalizados de la GRI.

Mientras tanto, la Administración Trump tiene su atención puesta en la elección de medio mandato que tendrá lugar el 3 de noviembre. Prefiere mantener el statu quo y evitar nuevos enfrentamientos militares con Irán hasta esa fecha. Es que generar más riesgos aumentaría el precio de la nafta que consume el electorado estadounidense y ello tendría una influencia negativa para las aspiraciones de Trump. Lo mejor que puede hacer en Irán es no tomar más riesgos hasta entonces.

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Pero Teherán iría en el sentido contrario: escalar el conflicto para aumentar las posibilidades de que Trump sea derrotado. Esto implica que pueda perder el control de ambas Cámaras del Congreso. De darse esta situación, lo dejaría con poca libertad de acción para decidir las operaciones militares. La otra alternativa es que pierda el control de la Cámara de Representantes, pero que lo mantenga en el Senado, una Cámara que tiene más injerencia en política exterior y defensa. Esto le permitiría adoptar decisiones propias en el terreno militar y en concreto frente a Irán.

Manifestaciones pro palestinas han sido vistas en actos de los candidatos demócratas, pero esto ya no tiene el efecto negativo sobre el electorado que tenía antes. No está clara la estrategia que Estados Unidos llevará adelante después de la elección. Mientras tanto, Trump busca impulsar un acuerdo con Putin para imponer un cese al fuego a Zelensky, alternativa que China apoya pero en un segundo plano.

Europa, a su vez, tiene como prioridad detener la insurrección popular que acosa a casi todos los gobiernos de este continente, por lo que deja en segundo plano las guerras, tanto la de Irán con Estados Unidos como la de Ucrania con Rusia. Respecto a esta última, no hay una posición europea unida sobre si apoyar o no las gestiones de Trump y Putin para contener y cerrar esta guerra.

Las presiones sobre Zelensky se intensifican y son llevadas adelante por el propio Trump. Coincidentemente, el Papa León XIV ha establecido contacto tanto con Putin como con Zelensky, en función de obtener una tregua.

Pero ciudades europeas importantes como París, Roma, Lisboa, Bruselas, Amsterdam y otras, son víctimas de una insurrección simultánea y sin precedentes. Se han producido ataques contra edificios y monumentos históricos y saqueos de tiendas de lujo y comercios. Aunque no se han producido muertos todavía, han sido detenidos miles de manifestantes violentos y han resultado heridos cientos de policías. Macron y Meloni coinciden en aumentar la dureza de la legislación, al bajar la edad de imputabilidad a los 14 años para aquellos que adopten conductas violentas. La jefa de gobierno italiana ha ordenado al Ejército su participación frente a los disturbios (lo mismo ha hecho Macron). En menor medida, la insurrección también ha alcanzado al Reino Unido y algunos países de Europa Central, Oriental y los Balcanes, como Albania.

Con esta situación, los gobiernos carecen de cohesión para plantear una política alternativa a la mediación de Trump entre Putin y Zelensky. El presidente estadounidense acusa a los inmigrantes por los hechos violentos en Europa, pero la realidad es que, como viene sucediendo en África y Asia en los últimos dos años, este tipo de insurrección es iniciada por lo general por estudiantes secundarios de la llamada Generación Z (los nacidos en la era digital). A partir de ahí se suman los universitarios y distintos sectores críticos del agro, la industria, la ciencia, los jubilados, los sindicatos y los partidos de izquierda, de donde surgen buena parte de los grupos violentos. Los antagonismos étnicos también suelen estar presentes.

La India, simultáneamente, ha mostrado una situación paralela a la de Europa. Los estudiantes de colegios secundarios arrastraron a los universitarios a las protestas violentas por su insatisfacción. En este país, la Generación Z adoptó el nombre de “Movimiento de las Cucarachas”, tomando como valor positivo un insulto que les dirigió el presidente del Tribunal Supremo indio.

Esta situación ha afectado políticamente al primer ministro Narendra Modi, que ha cambiado varios ministros e intensificado la represión. Los estudiantes indios salieron a la calle por el encadenamiento de dos crisis. La primera fue la filtración masiva de exámenes de ingreso a las universidades públicas y carreras de medicina, un fraude que afectó a millones de estudiantes y provocó una ola de indignación (las protestas fueron tan masivas que forzaron la dimisión del ministro de Educación, Dharmendra Pradhan). La segunda tiene que ver con la eliminación, por parte de la Comisión Electoral, de más de 130 millones de registros del padrón de votantes, afectando principalmente a comunidades marginadas, migrantes y nuevos votantes jóvenes. El movimiento exige ahora la renuncia del jefe de la Comisión Electoral.

Esta situación de insurgencia que se va extendiendo también a Asia, junto con la elección de medio mandato en Estados Unidos, ha quitado relevancia en Occidente a la guerra entre Rusia y Ucrania y a la de Estados Unidos con Irán. Las próximas elecciones en Europa probablemente estén dominadas en términos políticos por las guerras y las insurrecciones populares. Enfrentan elecciones nacionales España, Francia, Alemania e Italia, y tampoco pueden descartarse en el Reino Unido, dada la fragilidad del gobierno laborista. La elección israelí tendrá lugar el 27 de octubre y sería reelecto Netanyahu. Eso implica que probablemente se mantenga la política israelí de confrontación.

Estados Unidos y Europa se miran a sí mismos cuando el régimen iraní parece escalar sus preparativos en el ámbito militar y avanza al mismo tiempo en su proyecto nuclear.