
Seguramente no debería ser yo sólo quien escribiera este artículo, pero me he cansado de pedirles a mis amigos radicales y del PRO que no pueden callarse más y deberían ser muchas las voces que aclarasen algunos despropósitos y contestaran los agravios más ofensivos.
La centro izquierda: hasta 1990, la representación de la Internacional Socialista –o Centro-Izquierda– estaba en las manos del Partido Socialista Popular, presidido por el Diputado Santafesino Guillermo Estevez Boero. Para ese entonces, después de años de pretender incorporarse, la UCR, presidida por Raúl Alfonsín, logra ser aceptada (bajo el patrocinio del propio Estevez Boero). El peso de la UCR, frente al pequeño y dividido Partido Socialista, hizo que la UCR ocupara la Presidencia Latinoamericana y una Vicepresidencia Internacional de dicha organización. En la actualidad, Jesús Rodríguez, por la UCR, es el Presidente del Socialismo latinoamericano y el vicepresidente global de esta tendencia, acompañando a Pedro Sánchez –presidente del gobierno español y del PSOE– quien ejerce la conducción de la Internacional Socialista.
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Es decir, en los últimos 30 años, la UCR se ha convertido en una fuerza muy significativa de la izquierda latinoamericana, junto al PT brasilero, los partidos socialistas de Chile, Uruguay y otros partidos de la región, expresando el llamado “pensamiento progresista”.
La centro derecha: en los 90, el PRO reemplazó al Justicialismo en la UDC –la centro-derecha– con eje en el PPE –Partido Popular Europeo–.
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El peronismo: el Kirchnerismo, desde que tomó el control del Peronismo, se corrió hacia una suerte de “Populismo de Izquierda”, minado por altas cuotas de corrupción.
La derecha dura: recién aparece hace 3 años LLA, partido de la llamada “Nueva Derecha” liderada en el mundo por el sector del Partido Republicano Norteamericano que responde al actual Presidente Donald Trump. Esta corriente abjura del “Liberalismo Clásico”, al que considera obsoleto e incapaz de combatir a la “amenaza comunista” que se parapeta detrás del “discurso WOKE” con sus banderas medioambientales, de igualdad de género y de infiltración en las instituciones democráticas desde las que, según esta ideología, se pretende sustituir las “libertades” con las banderas “estatistas y socializantes”.
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LLA llega a la cola de esta corriente, iniciada y liderada por Donald Trump desde el 2016, cuando alcanza su primer mandato como Presidente de los EEUU.
En Europa, en forma convergente, se desarrollan partidos de derecha dura en España, Francia, el RU, Italia, Austria, Países Bajos, Polonia, Hungría, Eslovaquia y Alemania.
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En América Latina, hubo una “ola” de izquierda en los últimos 20 años y hoy vemos una nueva ola por derecha…esto debe ser tomado como “normal” en una región con Constituciones Liberales que consagran la alternancia y la diversidad como principios rectores.
Las formas convergentes desde la centro izquierda a la centro derecha, estimulan la búsqueda de consensos permanentes. Es el caso de Alemania, donde cogobiernan durante los últimos 14 años, los primeros 12, conducidos por la dirigente social cristiana Ángela Merkel (ahora lo hace la centro-izquierda, y se mantienen juntos para frenar a los Neo Nazis, que hoy son la segunda fuerza).
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Otro tanto ocurrió en Argentina donde Juntos por el Cambio conformó una alianza semejante y en Brasil se sigue realizando una experiencia similar, solo que dirigida por el PT -la izquierda- teniendo a importantes dirigentes del PSDB –el centro-derecha– comprometidos en esta experiencia frentista.
Geraldo Alckmin, exgobernador de San Pablo y rival del Presidente Lula, es hoy el vice presidente de Brasil y ejerce simultáneamente el cargo de Ministro de Industria y Comercio (recordemos también que es nuevamente candidato a Vice presidente, acompañando a Lula en las próximas elecciones de octubre). Alckmin es el máximo discípulo del ex presidente Fernando Henrique Cardoso.
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Es de destacar que, en toda la región, se está planteado una REACCIÓN por Derecha para enfrentar las posiciones lideradas por la izquierda, que detenta tendencias de autoritarismo extremo en Cuba, Nicaragua y Venezuela.
En Argentina, la ABDICACIÓN tanto de la UCR como del PRO (y del mismo Justicialismo Histórico), al abandonar tanto sus posiciones tradicionales así como la tarea de renovarlas conforme a los nuevos tiempos y desafíos, dejó sin representación al Centro Democrático, denostado por LLA con términos crecientemente agraviantes, sin respuesta política adecuada a la gravedad del vacío político-institucional que hoy estamos atravesando.
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Tanto el PRO, como la UCR y la CC (hoy con Lilita Carrió concentrada en la venta de su colección de ropa por Tic-Toc), han renunciado al espíritu FRENTISTA fundamental para defender acuerdos de gran CONSENSO político y social.
El Presidente Milei y la expresidenta Cristina han logrado monopolizar y extremar el espectro ideológico argentino, dejando sin representación a una franja muy importante que significa, como mínimo, un tercio del espectro global.
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Esta apretada síntesis describe, con dolor, un vacío que logra desorientar a la opinión pública dejándonos sometidos a una suerte de DELIRIO que va desde la “campaña anti-argentina” hasta la “conveniencia de destruir el Estado”, por un lado, y la vuelta al PASADO, por el otro.
No será fácil salir de este intríngulis que significa un gran retroceso comparado con la rica historia política e ideológica que transitamos desde hace más de 200 años.
Hay que reconocer que el único dirigente que expresa con claridad su ideología es el Presidente Milei, rodeado solo por una corte de “incondicionales” que levantan el dedo pulgar y vociferan “viva la libertad, Carajo” mientras se apropian del Estado y gozan de sus prebendas. Su gran AVANCE fue instalar el EQUILIBRIO FISCAL, y esperemos que quede para SIEMPRE.
El mundo viene transitando una década caracterizada por el extremismo de los Trump, Putin, Netayahu, Hamas, los Ayatolas Iraníes y otros delirios menores. Ese ciclo está llegando a su fin y la próxima derrota electoral de Trump en los EEUU será un punto de inflexión que también afectará a nuestra región.
Será nuestra oportunidad y responsabilidad salir de la OSCURIDAD y reconstruir nuestro destino, recurriendo a nuestra rica experiencia histórica, haciendo la debida AUTOCRÍTICA, incorporando los avances de la IA y dando respuesta a las nuevas problemáticas, como el Cambio Climático.
Con mucha dificultad, estamos construyendo una Gran Nación, que deberá encontrar un camino para salir definitivamente de la GRIETA y de la actual confusión. Nuestros vecinos de Chile, Brasil, Uruguay y Paraguay ya lo han logrado, pasando en los últimos años de derecha a izquierda y de izquierda a derecha, sin alterar sustancialmente el rumbo. Nosotros somos los que venimos más rezagados. Hoy
Es hora que nos integremos al vecindario, que está viviendo su momento de mayor estabilidad y credibilidad.
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