
Verano tras verano, la provincia de Chubut sufre daños irreparables por incendios que arrasan los bosques. Más de 23.000 hectáreas afectadas se suman a las 148.000 quemadas entre 2019 y 2024. La pérdida de vegetación autóctona e implantada, la fauna devastada y la evacuación de vecinos conforman un panorama desolador, donde la solidaridad de bomberos de otras provincias y sus aviones hidrantes resulta insuficiente.
La reacción inmediata de la política local suele centrarse en culpar a “incendiarios”, pero esto no basta. El monitoreo eficiente, la prevención apoyada en tecnología, la inteligencia operativa frente a imprudencias o sabotajes y una respuesta rápida ante el inicio del fuego deberían constituir una verdadera política de Estado en las provincias más afectadas.
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En Chubut, los sistemas de monitoreo y detección requieren tecnologías de última generación. La presencia de autobombas potentes y los mejores aviones hidrantes debería ser una realidad ante cada emergencia. Se trata de una provincia que, tras más de cien años de explotación hidrocarburífera, podría haber contado con estos recursos.
Se priorizó distribuir ingresos extraordinarios entre municipios sin exigir compromisos, y el 84% de los fondos ingresó a una caja que incrementó el empleo público de manera desproporcionada
Sin embargo, se priorizó distribuir ingresos extraordinarios entre municipios sin exigir compromisos, y el 84% de los fondos ingresó a una caja que incrementó el empleo público de manera desproporcionada. Los votos para la próxima elección pesaron más que la planificación y el sentido común.
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Traba al desarrollo
En 2003, todas las fuerzas políticas aprobaron la Ley 5001, que prohibió la minería a cielo abierto y el uso de cianuro de sodio para la explotación minera. Oro, plata, cobre y uranio, entre otros minerales, quedaron fuera de toda posibilidad de desarrollo.
Lo que en otras provincias y en países avanzados representa inversión y progreso, en Chubut fue celebrado como un triunfo, condenando a la Comarca de la Meseta Central -la de mayor extensión- a la pobreza y la despoblación, con apenas 0,006 habitantes por kilómetro cuadrado.
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El yacimiento Suyai, el mayor depósito de oro sin explotar del país, se ubica cerca de una ciudad con más de seis mil desocupados, donde se sostiene un centro de esquí subsidiado y un tren turístico que no logra cubrir ni un mes de salarios con la recaudación anual. Esta situación ilustra cómo el populismo distorsiona la gestión de los recursos.
A Suyai se suman, en la Comarca de la Meseta Central, otros proyectos de envergadura: Navidad (el mayor yacimiento de plata sin desarrollar del mundo), Cerro Sólo, Los Adobes, Laguna Colorada y Laguna Salada para la extracción de uranio. Las cifras hablan por sí solas.
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El yacimiento Suyai, el mayor depósito de oro sin explotar del país, se ubica cerca de una ciudad con más de seis mil desocupados
No se trata únicamente de la erradicación de la pobreza en la comarca más extensa, ni de la reactivación del empleo y la vida familiar, ni del impulso a cientos de pymes y comercios. El eje es que, con una política minera activa, Chubut podría haber contado con una defensa moderna y tecnológica para enfrentar catástrofes ambientales.
Solamente Navidad y Suyai, sin incluir el uranio, podrían aportar aproximadamente USD 65 millones anuales en regalías mineras. ¿Podría Chubut haber estado mejor preparada para combatir los incendios? Las consecuencias ambientales irreversibles, observadas en tiempo real en Esquel, responden en parte a esta falta de visión.
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La plata se ha vuelto esencial para la transición energética, y el oro avanza como respaldo financiero global.
El populismo no fue gratuito
En Ballarat, Australia, una ciudad moderna y próspera, se extrae oro bajo métodos avanzados, sin que ello haya impedido el desarrollo turístico, deportivo y social de la región.
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El populismo y la dirigencia política que lo representa no son gratuitos: hoy se advierten sus resultados en una provincia con enormes recursos donde la falta de estrategia se instauró como política de Estado.
La industria minera podría haber sido clave para evitar estos niveles de destrucción por el fuego. Si bien la responsabilidad recae en quienes provocan incendios, el daño observado también es consecuencia de rechazar regalías bajo la premisa errónea de que generar riqueza podía ser descartado sin costo.
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Chubut perdió oportunidades estratégicas para fortalecer su infraestructura. La política de rechazar la minería tiene consecuencias ambientales y sociales. Una gestión inteligente de los recursos es indispensable para prevenir desastres futuros.
El autor es exsubsecretario de Minería, Miembro del Grupo Sarmiento
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