
Llegar a fin de año y el comienzo del siguiente suele ser un momento para analizar y hacer balances. En las organizaciones se revisan resultados, se proyectan objetivos y se aceleran definiciones pendientes. Pero, al mismo tiempo que se analiza el desempeño, hay una pregunta clave que suele quedar en segundo plano: cómo llegan las personas a fin de año en términos de energía, motivación y bienestar.
En un mundo de trabajo cada vez más atravesado por la tecnología, la hiperconexión se consolidó como parte del día a día. Herramientas digitales, plataformas colaborativas y el uso de la Inteligencia Artificial permiten trabajar con mayor agilidad y desde cualquier lugar. Sin embargo, este avance también plantea una tensión creciente entre productividad y agotamiento.
Solo 2 de cada 10 empleados (21%) considera que su empresa apoya plenamente su bienestar mental
El 77% de los trabajadores percibe que las herramientas de IA redujeron su rendimiento y aumentaron su carga de trabajo. Esta cifra refleja que la tecnología no siempre reduce el esfuerzo, y en muchos casos hace crecer la presión por responder más rápido, estar disponible todo el tiempo y sostener múltiples tareas en simultáneo.
En este contexto, el 49% de los trabajadores experimenta estrés diario en su trabajo. Y esto no se trata de un fenómeno aislado ni coyuntural, sino de una señal del mercado laboral actual, que impacta tanto en el desempeño como en la salud de las personas.
En este sentido y, a pesar de que el bienestar ocupa un lugar cada vez más visible en la agenda corporativa, los datos muestran que aún queda un largo camino por recorrer. Solo 2 de cada 10 empleados (21%) considera que su empresa apoya plenamente su bienestar mental. Esta brecha entre discurso y percepción es uno de los grandes desafíos que enfrentan hoy las organizaciones.
El 77% de los trabajadores percibe que las herramientas de IA redujeron su rendimiento y aumentaron su carga de trabajo
El punto no es cuestionar el avance tecnológico, sino aprender cómo gestionar su impacto en la experiencia laboral. Las empresas que lideren el futuro del trabajo serán aquellas que logren entender que la adopción de tecnología debe ir acompañada de políticas claras de desconexión, liderazgo empático, formación en nuevas competencias y una cultura que priorice la sostenibilidad del talento.
Mirar hacia el próximo año no debería limitarse a definir nuevos objetivos. También implica preguntarse si la forma en la que trabajamos hoy es sostenible en el tiempo. Porque el futuro del trabajo se construye ahora, y empieza por reconocer que no hay resultados posibles sin personas saludables y bien acompañadas.
La autora es Directora de Operaciones de ManpowerGroup Argentina
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