
La guerra arancelaria de Donald Trump ha sacudido las bolsas y, de cara al futuro, solo se vislumbra incertidumbre. Seguramente, ni Trump sabe qué pasará.
Sin embargo, tras un mes de abril surrealista, algo ha quedado claro: intentar prever los movimientos de los mercados con información ampliamente comentada o vender en momentos de pánico carece de sentido. Veamos por qué.
Los mercados descuentan con rapidez las noticias y opiniones más comentadas. Quizá esté pensando que la imposición de los aranceles de Trump no era ningún secreto para nadie. Entonces ¿por qué cayeron las acciones? Porque las decisiones anunciadas el 2 de abril fueron de tal dimensión que nadie las esperaba, y esto dio paso a una sorpresa negativa.
Hasta ese momento, los aranceles aprobados y previstos eran de poca importancia. De hecho, contra todo pronóstico, el presidente Javier Milei elogió los planes de Trump mientras pensaba en lograr un acuerdo comercial con Estados Unidos (lo cual preparó el terreno para una decepción en la Bolsa de Argentina). El alcance de las amenazas, en definitiva, era escaso.
Los mercados descuentan con rapidez las noticias y opiniones más comentadas
Los aranceles aprobados el pasado mes resultaron ser mayores, más variados y, sobre todo, más disparatados de lo que nadie había previsto, ni siquiera Milei. Las tasas universales del 10% y los impuestos “recíprocos”, mucho más elevados, agudizaron la incertidumbre. La renta variable mundial se desplomó y se agravaron las pérdidas del Merval.
Los mercados no pueden anticipar una sorpresa tan absurda y de tal magnitud. Para empezar, los supuestos aranceles recíprocos no son recíprocos en absoluto, no tienen nada que ver con los que otros países aplican a Estados Unidos. En efecto, el arancel medio de la UE es del 2,7%, y se le ha impuesto un 20%. El gravamen medio de Vietnam es del 5,1%, y Trump se lo ha subido al 46%.
Lo sorprendente es que los aranceles se calcularon en función del déficit comercial de Estados Unidos con cada país, alegando que los estaban “engañando”. Además de ilógico, este método es incoherente, porque el tipo universal del 10% también afecta a países con los que EEUU mantiene un superávit comercial, como Argentina.
Por otra parte, las balanzas comerciales nunca predicen, por sí solas, los buenos resultados económicos. Es el caso, por ejemplo, de Francia y Alemania, cada uno el principal socio comercial del otro. Desde 2008, Francia ha registrado déficits comerciales anuales, mientras que Alemania, superávits. Pese a ello, el desempeño económico de Francia fue ligeramente mejor. Este es solo un ejemplo para ilustrar que los superávits comerciales no son negativos, ya que las balanzas comerciales no significan ni predicen nada. Y Milei lo sabe, por eso, está eliminando las barreras al libre comercio.
Lo sorprendente es que los aranceles se calcularon en función del déficit comercial de Estados Unidos con cada país, alegando que los estaban “engañando”
El 9 de abril se produjo otra sorpresa. Trump suspendió los aranceles “recíprocos” durante 90 días a todos los países menos a China, a la que impuso un castigo adicional. Mientras el país asiático tomaba represalias, Trump declaró que la prórroga se debía a que 75 países habían pedido negociar. Como resultado, las acciones estadounidenses y argentinas subieron más del 9,5% ese día (en USD). En todo caso, la mayoría de las sesiones a la baja se agrupan alrededor de los días de volatilidad al alza, de modo que es imposible anticiparse a los movimientos del mercado.
¿Qué pasará ahora? Incluso si volvieran a entrar en vigor los aranceles, el efecto sería menor de lo que se teme. Pero ¿por qué motivo? No hay sistemas ni personal suficientes para gestionar su recaudación. El Departamento de Recaudación del Servicio de Aduanas y Protección de Fronteras de Estados Unidos solo dispone de 2.500 empleados y su tecnología está obsoleta. De hecho, desde el 5 de abril hasta mediados de mes apenas recaudó 500 millones de dólares de los 2000 millones diarios previstos por Trump. Esta tendencia continuará mientras las empresas puedan eludir una parte de los pagos.
Hay que mencionar, asimismo, los obstáculos legales. Los aranceles universales exceden el ámbito de la Ley de Emergencia Nacional, invocada por Trump, y ya hay demandas en curso.
El Departamento de Recaudación del Servicio de Aduanas y Protección de Fronteras de Estados Unidos solo dispone de 2.500 empleados y su tecnología está obsoleta
Con todo, es posible que veamos acuerdos para reducir las barreras comerciales, con el potencial alcista que eso supondría. Si bien otros países, al margen de China, podrían adoptar represalias, no parece probable.
Llegado este punto, ¿qué se debe hacer? En primer lugar, pregúntese si sabe algo sobre los aranceles de Trump que los demás ignoran. Salvo que disponga de información desconocida y no haya sido descontada en las cotizaciones, realizar cambios en la cartera en pleno episodio de volatilidad es cuestión de suerte. Además, en caso de que necesite una rentabilidad a largo plazo similar a la de la renta variable para financiar sus objetivos, salir del mercado es muy arriesgado. La única respuesta es la paciencia.
Últimas Noticias
Se me murió Ernesto
Cherquis no fue solo un narrador de historias de café o cena. Fue un guerrero que exigía compromiso cada noche. Sus amigos lo sabemos

Milei y la caja de Pandora
La acelerada erosión de las condiciones económicas y el incremento de la conflictividad política alimentan la incertidumbre en torno a la capacidad del gobierno para gestionar una crisis de múltiples frentes y recuperar la iniciativa perdida

¿Vale más el agua que el oro?
Entre problemas de calidad del agua y debates sobre la protección de las fuentes naturales, el país enfrenta un desafío central: garantizar seguridad hídrica para las próximas generaciones

Los Andes necesitan una arquitectura científica para su gobernanza
Los Andes forman la columna vertebral ecológico de América del Sur

El futuro de Indecopi: menos fragmentación y más refuerzo de su autonomía
El diseño institucional del Indecopi establece una clara separación entre los órganos resolutivos y la estructura administrativa, lo que garantiza independencia en la toma de decisiones


