
Mucho se habla de que el ordenamiento de la macroeconomía es condición necesaria para el crecimiento económico, pero no suficiente para comenzar a transitar el ordenamiento de las variables que interesan y potencian a las pequeñas y medianas empresas. Esta asignatura está pendiente.
El sector pyme constituye el 99,4% del total de empresas activas en el país y emplea al 64% de los trabajadores registrados. Sin embargo, el salto entre políticas opuestas de manera extrema incide fatalmente al desarrollo de la actividad, en especial las de base industrial. Según datos del Banco Mundial, en cuanto a la cantidad de empresas identificadas en 2021, Argentina tendría poca densidad de pymes por habitantes, con sólo 12 empresas por cada mil. Chile tiene 58; Uruguay 48; México 34 y Brasil 25. Como se ve, aún tenemos mucho por hacer y el Estado nacional y provincial no puede estar al margen.
Los industriales de este segmento, en general, no tienen objeciones de implementación acerca de las políticas económicas. Por ello, si eliminamos del análisis las cuestiones valorativas, reluce que la Argentina no tiene una estrategia para el desarrollo de las pymes, sino que solo aplica prácticas oscilantes que se diluyen en el tiempo (como Argentina Productiva 2030, plan de desarrollo productivo, industrial y tecnológico que finalmente quedan en nada).
El sector pyme constituye el 99,4% del total de empresas activas en el país y emplea al 64% de los trabajadores registrados
Pero ¿qué tipo de potencialidad tienen las pymes para crecer? Primero debemos analizar la infraestructura existente, como así también la calidad de vida y los niveles de educación, ciencia y tecnología de su sociedad, entre otros aspectos. También es importante evaluar los efectos de los modelos de organización económica, para posteriormente elaborar un trabajo en red entre las empresas, gremios y entidades intermedias, que promuevan la creación y desarrollo de empresas; todo arbitrado por el Estado en tanto es el director de la política económica. Con la información certera, entonces, es posible gestionar y realizar un desarrollo ordenado y sostenible del tejido industrial pyme.
En síntesis, para poder crecer de manera efectiva en nuestro país, se deberá actuar en los siguientes planos: revisar y simplificar la definición actual de las pymes; definir objetivos a mediano plazo del sector y elaborar un plan acción que permita abordar la baja del nivel de informalidad, mejorar el entorno empresarial, el esquema impositivo, disminuir la burocracia improductiva, implementar un esquema de financiamientos y profundizar el desarrollo de innovación y tecnología.
El Estado debe trazar el camino hacia donde se deberá dirigir la acción industrial pyme. Y por esto, entiéndase no intervenir en los factores económicos mediante la regulación.
Primero debemos analizar la infraestructura existente, como así también la calidad de vida y los niveles de educación, ciencia y tecnología de su sociedad, entre otros aspectos
Muy poco de todo lo dicho podrá llevar a buen puerto si no generamos un entramado legal y fiscal que nos permita fluir sin obstáculos entre nación, provincias y municipios. Actualmente, cada uno de estos actores tiene manuales propios y distintos registros y reglas, que hacen engorrosa la habilitación para operar, dificultando el comercio por las barreras administrativas y fiscales.
El 2025 será un año con crecimiento industrial, pero con ganadores y perdedores. Todas las actividades de la cadena de valor del agro, energía, minería, construcción y automotores se van a destacar. La gran incógnita es la industria que abastece al consumo, que probablemente en el último trimestre pueda despegar.
Como antecedente positivo tenemos el éxito a nivel mundial de las prácticas aplicadas al sector de petróleo y gas, que nos han llevado a una productividad de excelencia con una gran prospectiva de desarrollo, todo gracias a la continuidad de políticas de estado durante los últimos 15 años.
Si pudiéramos mantener la misma línea utilizada en ese sector, para todo el resto de las industrias, lograríamos tener un robusto tejido pyme para abastecer no sólo el desarrollo local, sino también el mercado global.
El autor es integrante del departamento de Infraestructura y Parques Industriales de Uipba, director del departamento de Parques Industriales de la Unión Industrial de Quilmes, director del Parque Industrial La Bernalesa, de la empresa Valot SA y de Stratego Business Consulting
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