
Al llegar el fin de año, muchas personas aprovechan la ocasión para agradecer a quienes trabajan con ellas, apreciar sus logros y hacerles sentir el valor que aportan al éxito de la organización. Sin embargo, es importante recordar que el reconocimiento no debe limitarse a esos momentos puntuales, sino que debe ser una práctica constante durante todo el año.
Dar cuenta del valor que tiene el esfuerzo del otro tiene un impacto directo en su satisfacción laboral, su motivación y su compromiso con la entidad en la que se desempeña. Tanto es así que el reconocimiento y la gratitud están entre los cinco aspectos más importantes de la cultura empresarial para los empleados, incluso por encima de la progresión de carrera, de acuerdo con el estudio Talent Trends Leadership.
Y no se trata solo de celebrar grandes logros. El hecho de que los compañeros se valoren entre sí asiduamente es un motor poderoso dentro de un equipo. En el caso de quienes ejercen un liderazgo positivo, comprenden muy bien que apreciar el trabajo de sus colaboradores es una de las claves para fomentar un ambiente saludable. El simple acto de distinguir tanto las contribuciones grandes como las pequeñas genera una atmósfera de respeto mutuo, motivación e, incluso, fidelidad hacia la empresa o institución.
A pesar de ello, no se le da al tema el protagonismo que merece. Si bien los colaboradores aprecian que sus supervisores directos y compañeros estimen su labor, el reconocimiento por parte de los líderes senior es el que más escasea. De acuerdo con el relevamiento mencionado, este es clasificado por los profesionales como el más bajo (61%). Por encima de ellos están, los supervisores, managers, clientes y en la cima los compañeros, que son quienes más dan cuenta del trabajo de sus colegas (71%). Esto puede generar una desconexión entre la alta dirección y los colaboradores, restando oportunidades de fortalecer el compromiso de estos últimos.
Liderar debe ir más allá de simplemente establecer una visión o de tomar decisiones estratégicas; debe incluir el soporte constante y genuino hacia el equipo, reconociendo su aporte diario. Como un capitán de equipo dentro de la cancha, jugando codo a codo con los demás. Así, además de compartir responsabilidades, el liderazgo debe ir acompañado de una acción concreta, como la celebración de logros, la retroalimentación personalizada y la creación de oportunidades de crecimiento. Al hacerlo, los líderes fomentan no solo un clima laboral sano, sino que también inspiran a los empleados a dar lo mejor de sí mismos, contribuyendo a su desarrollo profesional, a generar un sentido de pertenencia en la empresa y a la permanencia en la misma.
A escala organizacional, la gratitud y el reconocimiento no son solo actos positivos, sino que son parte de una estrategia de gestión de talento. Las empresas que accionan en este sentido mantienen altos niveles de satisfacción laboral y fortalecen la retención del talento. En mercados laborales competitivos, donde el salario no es la única moneda de cambio, aunque la más ponderada, los empleados que se sienten valorados son menos propensos a buscar nuevas oportunidades. La fidelización del talento es, de hecho, una de las principales razones por las cuales muchas empresas logran mantener una alta productividad.
En síntesis, honrar el trabajo debe ser algo constante y auténtico, y no un gesto puntual. Si bien el final del año es una excelente ocasión para hacerlo, la verdadera clave radica en destacar al talento durante todo el año. Esta práctica no solo aumenta el bienestar y un buen clima laboral, sino que también se traduce en un equipo más motivado, comprometido y fiel a la empresa y sus objetivos.
*El autor es Director de Page Executive en PageGroup Argentina
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