
En la era de la Big Data y la inteligencia artificial, los Estados de América Latina y el Caribe (ALC) enfrentan grandes ventajas pero, a la vez, enormes desafíos a la hora de construir sistemas de información que estén al servicio de la inclusión y la calidad de la educación. ¿Es posible detectar cuándo existen trayectorias escolares en riesgo? ¿Qué necesitamos saber para actuar a tiempo y acompañar al estudiantado y sus familias en su paso por el sistema educativo? ¿Cómo podemos utilizar la información existente para diseñar políticas públicas más efectivas?
Según un estudio sobre trayectorias escolares que publicamos recientemente desde el IIPE UNESCO, aunque la educación secundaria se ha consolidado como el nivel mínimo necesario para promover un crecimiento equitativo y sostenible, de acuerdo con los objetivos del ODS 4 de la Agenda Educación 2030, la realidad en América Latina sigue siendo preocupante: uno de cada tres jóvenes no logra completar este nivel educativo (UNESCO Santiago, UNICEF y CEPAL, 2022).
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Dicho estudio también plantea que las trayectorias educativas de los jóvenes en la región presentan una dinámica compleja. A medida que los estudiantes transitan por la educación secundaria, se enfrentan a desafíos significativos como el abandono escolar y el rezago. Aunque el 93% de los adolescentes logra ingresar a la secundaria baja, solo el 69% finaliza la secundaria alta. El abandono escolar aumenta conforme avanzan los niveles educativos, afectando principalmente a los estudiantes más vulnerables. Esta situación refleja las dificultades estructurales de los sistemas educativos latinoamericanos, donde la transición entre niveles educativos se ha convertido en un reto crucial para mejorar la permanencia y el éxito académico.
Si nos enfocamos en los aprendizajes, se detectan serias dificultades: no solo hay bajos logros, sino un estancamiento en los resultados de las evaluaciones a lo largo de 13 años. Para 2022, del conjunto de países que participó de PISA, el 50% de estudiantes alcanzó niveles mínimos de competencia en lectura; y el 30%, en matemática.
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Este escenario es una clara muestra de que los países enfrentan desafíos que requieren de información que les permita tomar mejores decisiones. La oportunidad de diseñar políticas públicas que realmente marquen una diferencia está al alcance, pero los Estados tienen que desarrollar las capacidades para convertir los datos en acciones concretas que garanticen la inclusión y la calidad educativa para todos los estudiantes.
¿Cómo podemos pasar de la información a la acción para diseñar políticas públicas más efectivas?
Desde IIPE UNESCO realizamos un análisis comparado, con el objetivo de conocer cómo Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Guatemala, Perú y República Dominicana han avanzado en materia de desarrollo de sistemas de información para la gestión educativa (conocidos como SIGED, por sus siglas en español; o EMIS, en inglés).
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El estudio de investigación sobre los SIGED reveló importantes avances en la implementación y uso de sistemas nominalizados y Sistemas de Alerta Temprana (SAT), que han mejorado la planificación educativa y facilitado la toma de decisiones basada en evidencia. Estos sistemas han permitido identificar a tiempo a estudiantes en riesgo de abandono, orientando intervenciones más efectivas. Sin embargo, el estudio también reveló desafíos significativos, como la desigualdad en el desarrollo tecnológico entre los países y al interior de los mismos, y la falta de integración entre los niveles de gestión, lo que limita el uso completo de los datos para optimizar las políticas educativas.
Recientemente, durante el Foro Regional de Política Educativa organizado por el IIPE UNESCO, con el apoyo de CEPAL y OEI, se desarrollaron talleres de trabajo con funcionarios y técnicos de los ministerios de Educación de América Latina y el Caribe. Entre los retos identificados se reforzó la falta de recursos tecnológicos y humanos para gestionar adecuadamente los sistemas de información y la desigual cobertura tecnológica, que limita la capacidad de los sistemas de información para llegar a las zonas más vulnerables. Asimismo, se hizo fuerte énfasis en la necesidad urgente de capacitar o formar a los actores educativos en el análisis de datos.
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Las investigaciones más recientes, junto con los aportes del Foro, señalan que uno de los desafíos fundamentales para planificar el futuro de la educación es el apoyo a los Estados en la incorporación de sistemas de gestión de la información. Estos sistemas son herramientas clave para administrar los múltiples aspectos que estructuran las políticas educativas, desde los niveles centrales hasta las escuelas. En el IIPE UNESCO trabajamos diariamente en este acompañamiento, trabajando en proyectos de formación y cooperación técnica, con el propósito de que estos sistemas se conviertan en recursos valiosos para garantizar el derecho a la educación de cada estudiante en la región.
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