
El contexto económico argentino se ve actualmente impactado por cuestiones políticas y económicas; entre ellas, fundamentalmente, una alta inflación. Incluso, y a pesar de que enero cerró con un dato más bajo de lo previsto (20,6%) y febrero posiblemente arroje un número menor (en el orden del 15%), siguen siendo tasas que debe obligar a los ahorristas a cuidar los pesos que hoy logran guardarse.
Y si bien en el mercado de capitales existen variedad de opciones dependiendo del perfil del inversor, capital disponible y plazo, vale detallar al menos cuatro alternativas que pueden ayudar a diversificar una cartera y cumplir con el objetivo.
Dólar MEP: Puede obtenerse a través de una cuenta comitente (de inversiones), mediante un arbitraje de Bonos. Esto permite al inversor dolarizar sus ahorros, sin tope y de una forma sencilla. Hay que tener en cuenta que, para quienes buscan guardar sus ahorros en dólares a mediano o largo plazo, puede ser una buena alternativa ya que su precio tuvo una caída de aproximadamente 4% en el último mes. Actualmente, cotiza en torno a $1.000, cuando su máximo fue de $1.250 a fin de enero.
Fondos Comunes de Inversión (FCI): Para aquellos inversores que buscan delegar sus ahorros en profesionales y diversificar sus pesos, los fondos pueden ser una buena alternativa. Acá se encuentran opciones como los Money Market (MM) -de muy bajo riesgo y liquidez inmediata- que pueden ayudar a compensar parte del efecto de la suba de precios, aunque sean pocos los días que esos pesos estén disponibles, como por ejemplo, entre el cobro del sueldo y el pago de una tarjeta o del alquiler.
Colocarse en un MM, permite obtener una renta más alta de dejar “dormir” los pesos en la cuenta del banco. En febrero rindieron 7%, y en la primera semana de marzo un 2 por ciento.
Buscando un poco más (asumiendo algo más de volatilidad), también podrían considerarse los FCI de Renta Fija con liquidez T+1 (es decir, liquidez a las 24 horas). Estos ofrecieron un retorno del 8% en febrero, aunque en lo que va de marzo se mueven por ahora un poco por debajo de los MM. También hay otras alternativas como FCI Cer o Renta Fija T+2 que, para aquellos que son más arriesgados, son buenos tener en el radar.

Obligaciones Negociables Si lo que se busca es dolarizar parte de la cartera, existe la posibilidad de hacerlo vía bonos corporativos u obligaciones negociables, es decir bonos emitidos por empresas.
En este caso, la inversión puede hacerse en pesos o dólares y obtener una renta o pago de intereses también en la divisa. A la hora de analizar estos activos, se debe siempre tener en cuenta su liquidez en el mercado (suelen ser menos líquidos que los bonos soberanos), sus montos mínimos de inversión y la solidez de las empresas emisoras.
Algunas opciones atractivas para incorporar al portafolio, podría ser la ON de YPF (YMCJO) con vencimiento en septiembre de 2033 y cupón de interés del 7% anual; Mastellone (MTCGO), con vencimiento junio 2026 y cupón del 10,95% anual y/o Genneia (GNCXO), con vencimiento en septiembre 2027 y cupón del 8,75% anual.
Acciones locales: Si se busca un poco más de potencial retorno, con un horizonte de inversión a mediano o largo plazo, estos títulos privados pueden ser una posibilidad. Tomando como referencia el rendimiento del mercado local, el S&P Merval mostró en 2023 una suba del orden de 350% en pesos (y 60% en dólares medido a CCL). Mientras que en lo que va de 2024, el alza es de aproximadamente 7% en pesos y alrededor de 4% en dólares.
A futuro, se espera que si el plan económico -y la economía, en consecuencia- logra cierta estabilidad, baja de la inflación y aumento del consumo (salida de la recesión), esto pueda favorecer a ciertos sectores; y, por consiguiente, la cotización de algunas acciones. En concreto, tres papeles para seguir de cerca podrían ser YPF, Grupo Financiero Galicia y Pampa Energía de los sectores de energía, financiero y utilities, respectivamente.
Cedear: Esta alternativa de renta variable y mirando el mediano y largo plazo puede ser una buena opción para salir del riesgo local y estar, a su vez, con cierta cobertura de la evolución del tipo de cambio. Son activos que se pueden operar en pesos en el mercado local y que representan a empresas del exterior, por lo que su precio va a depender tanto de la evolución de la compañía y también del CCL (el tipo de cambio implícito entre su valor en pesos y en el mercado de afuera en el que opere).
En 2023, la mayoría de estos certificados tuvieron un muy buen desempeño, con subas en pesos en los más operados de entre 250% (por ejemplo, el del ETF del S&P500) y más de 800% (Nvidia). En tanto, en lo que va de 2024, las subas se ubican hasta el 15% en los de ETFs, y en algunos papeles llega hasta el 50 por ciento.
No obstante, siempre a la hora de invertir, es muy importante tener en cuenta la liquidez de cada certificado (ya que, si bien hay muchos cotizando, no todos tienen un volumen de negocio importante) y -con lógica- el negocio de cada compañía, así como su política de dividendo estable, que también genera atractivo.
Es importante tener presente que los próximos meses serán de incertidumbre y alta volatilidad, por lo que se deberá estar atentos a la espera de lo que suceda a nivel de acuerdos políticos, evolución de las variables claves como inflación, tipo de cambio y sin dudas la salida de la recesión.
El autor es Analista de Educación Financiera de Portfolio Personal Inversiones (PPI)
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