Desde el periodismo, prima la anécdota. Gestos, gritos, marketing, encuestas, consignas, tik-tok, redes, frases ingeniosas y furcios se suceden como un trompo que gira a gran velocidad, matizados por el sesudo análisis de los analistas especializados.
Por detrás y por encima de los acontecimientos, la verdad profunda se impone: primero, la fuerza que se divide, pierde.
El populismo K se presentó unido y ganó la primera vuelta con el 36% de los votos. El espacio de derecha y centro-derecha, el formado por La Libertad Avanza (LLA) y Juntos por el Cambio (JxC), obtuvo el 53%, pero fue dividido en un 30% por un lado y un 23% por el otro.
Las ideologías existen y ordenan las fuerzas políticas en todo el mundo occidental, y en toda nuestra region en particular. En este marco, es importante ver los casos de Chile, Bolivia, Paraguay, Uruguay y Brasil.
La polarización en frentes se dio en estos tres últimos países. La división de la derecha benefició en Chile al frente de izquierda encabezado por el electo presidente Gabriel Boric, mientras que en Uruguay, el ex presidente Lacalle Herrera tuvo la lucidez de agrupar a 5 partidos -encabezados por los 2 partidos que se habían enfrentado durante casi 200 años (el Blanco y el Colorado)- para derrotar al Frente Amplio, de izquierda.
Segundo, a la unidad ideológica, hay que sumarle el liderazgo necesario para lograr esa unidad imprescindible para alcanzar el triunfo electoral.
JXC descartó incorporar a LLA a un frente único antes de las elecciones y LLA ganó dejando a JxC fuera de la competicion.
Hoy, para derrotar al kirchnerismo y su saga de delicuencia y decadencia, es imprescindible pactar un gobierno de coalición que unifique a la derecha y a la centro-derecha democrática y republicana. Se requiere grandeza de objetivos y flexibilidad instrumental para impedir que el populismo pueda continuar su tarea de sistemática destrucción de las instituciones políticas y la sustentabilidad económica hoy en riesgo de colapso total.
La Unión Cívica Radical y la Coalición Cívica han expresado su decisión de oponerse a esta alternativa. Están en su derecho. Pero aquellos que creemos que existe todavía la posibilidad de derrotar al popilismo, tenemos que hacer todo lo posible en ese sentido.
“Usted tiene razón, lo que quiero hacer es imposible, pero es imprescindible…”, dice la carta del Gral. San Martín al director supremo Pueyrredón, del 20 de Octubre de 1816, en agradecimiento de los escasos pertrechos que le estaban siendo enviados para concretar el cruce de los Andes para liberar Chile y Perú. En esta hora, todo lo que hagamos es poco.
*El autor es ex embajador argentino en Estados Unidos, la UE, Brasil y China.
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