
Conmemorado cada 27 de septiembre, el Día Nacional de la Conciencia Ambiental busca impulsar prácticas y actitudes responsables a la hora de relacionarse con el ambiente. Bajo este contexto, me gustaría reflexionar sobre el camino que estamos recorriendo como sociedad y como empresa para contribuir al planeta que queremos habitar.
El mundo se enfrenta a desafíos climáticos que ponen en riesgo la supervivencia de la humanidad. Las Emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI) aumentaron un 6% en 2021, llegando al nivel más alto jamás registrado y ubicándose como uno de los siete años más cálidos de la historia; y la dependencia de los recursos naturales alcanzó un 65% en el mismo año, agravando la presión sobre los ecosistemas y afectando tanto a la salud humana como a la economía.
Si bien en las últimas décadas el cuidado del medioambiente se ha convertido en una preocupación compartida por gobiernos, organizaciones y la sociedad en general; resulta fundamental repensar nuestra relación con el mundo que nos rodea. Para ello, tenemos que conocer en detalle cuáles son nuestros impactos ambientales y determinar qué podemos hacer para disminuirlos, mitigarlos y evitarlos.
A nivel individual, las personas podemos adoptar cambios significativos en nuestros hábitos cotidianos. Reducir nuestro consumo de energía, separar nuestros residuos, reciclar y compostar, son algunas de las prácticas que minimizan nuestro impacto ambiental. Pero la responsabilidad no recae solo en los individuos, las organizaciones también desempeñan un papel crucial en la creación de un futuro sostenible.
La industria de la construcción, por ejemplo, consume el 40% de energía producida a nivel mundial, tanto en la fase de obtención de los materiales como en la operación de los edificios durante su vida útil. Y, de acuerdo con datos de la Agencia Internacional de Energía, el 39% de las emisiones globales provienen del hábitat construido, cuyo 11% corresponden a la producción de materiales y a los procesos productivos.
Bajo este panorama, como Líder de Innovación y Sustentabilidad de una empresa familiar del sector, hemos decidido abrazar este desafío. Para nosotros, la sustentabilidad no es solo un lema, sino un valor fundamental que está integrado en nuestra estrategia corporativa y una responsabilidad que compartimos con las generaciones futuras. En este sentido, nuestro plan Habitar 2030 busca abordar la crisis social y ambiental a través de un modelo de construcción basado en la innovación, la integración social y la economía circular con compromisos
El planeta que imaginamos habitar necesita del esfuerzo de todas las personas y organizaciones. Construyamos una industria de impacto que coopere, desde lo que hace y ofrece, al desarrollo sostenible del hábitat, bajo el propósito común de “Construir Futuro, Construir Familia”.
El autor es Líder de Innovación y Sustentabilidad de Barbieri
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