
Sabemos que, a pesar de que este tema toma cada vez mayor relevancia, la industria de la tecnología es uno de los sectores de la economía que menor participación femenina tiene a nivel global. Según el Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (CIPPEC), no solo a las mujeres adultas les cuesta introducirse y permanecer trabajando en empresas del sector TIC, sino que es un fenómeno que comienza en el mismo momento en el que se toma la decisión de qué se va a estudiar o, incluso, antes.
Durante los últimos años se han llevado a cabo diversas iniciativas para que más mujeres sumen habilidades requeridas por el sector del software, sin embargo, los números todavía no muestran un resultado significativo de crecimiento.
Según un estudio realizado por el equipo de Chicas en Tecnología, cada 100 personas que obtienen un título de grado, dos son hombres y estudiaron programación. En cambio, para encontrar una mujer programadora hay que ampliar el universo a 235 personas egresadas.
Ahora bien, la pregunta es: ¿Por qué se produce esto? Aquí surge uno de los factores que limitan la participación de mujeres en programación, ya que no se suelen anotar en carreras vinculadas a datos duros. En este sentido, un estudio de la Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) indica que, en 2022, solo el 14 % de los ingresantes a la carrera de Ingeniería en Computación fueron mujeres. Es que suelen optar por aquellas relacionadas con ciencias más blandas como sociales, psicología, humanidades o vinculadas a la salud.
Entonces, ¿Cuál sería el gen del resultado final?, ¿no será que la verdadera razón es que no les acercamos el sector IT a las niñas de manera tal que tomen a estas profesiones como opciones a futuro?
Pensémoslo un momento: ¿Qué obsequios reciben tus hijas, sobrinas y hermanas? Si te identificás como mujer, ¿Qué te solían regalar en la infancia? Me animo a decir que una muñeca, un juego de cocina o algún accesorio relacionado con la belleza. Ahora pensemos en qué se les da a los niños. Seguramente, videojuegos, robots o legos.
Sin ánimos de juzgar si está bien o mal agasajar a las pequeñas con barbies o cocinitas, es sumamente importante que todas las infancias sepan que jugar con ladrillos, autos y computadoras son caminos de vida viables. Porque jugando es como construimos quiénes vamos a ser en el futuro, y cuáles serán nuestras opciones.
Como madres, padres, amigos e hijos, tenemos el compromiso y la responsabilidad de ayudar a las niñas a que se acerquen al mundo digital, y a que tengan la confianza y la seguridad necesaria para que, en un futuro no muy lejano, sus elecciones sean distintas.
De lo contrario, esto que hoy se ve en las aulas y que también se refleja en las empresas, ya que, según la Cámara de la Industria Argentina del Software (CESSI), solo el 30 % de quienes trabajan en tecnología son mujeres, seguirá siendo nuestra única realidad.
Las cifras no solo demuestran que, efectivamente, se está dejando a un sector de la población por fuera de las oportunidades que trae el sector IT, sino que estos hechos afectan de lleno a la sociedad. ¿Por qué? Porque, hoy, todo está atravesado por las nuevas tecnologías, y estas no están pensadas ni desarrolladas con representatividad.
Además, otro sondeo, también realizado por Chicas en Tecnología, muestra que la mayoría de las mujeres, al intentar acceder, mantener y promoverse en una posición laboral, se enfrenta a barreras vinculadas a estereotipos de género. Estos siguen anclados en estructuras que hay que deconstruir y reconstruir.
¿Qué podemos aportar las empresas para ayudar a modificar esto?
Bajo este escenario, es importante que las empresas generemos conciencia acerca de la importancia de contar con equipos cada vez más diversos y de trabajar, desde nuestra cultura interna, para allanar el camino a más mujeres hacia el desarrollo profesional dentro de la industria.
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